miércoles, 21 de diciembre de 2016

Colonia Decadence: un insulto a la mujer.






https://youtu.be/xTuQUSy4muI



Lo voy a decir bien claro: el anuncio de la colonia Decadence me parece malo, penoso, lamentable, trasnochado, machista, un insulto al talento y a las mujeres.

Poco me importa que la protagonista se llame Adriana Lima, que la canción que suena, interpretada por The Marvettes en 1967, the hunter gets captured by the game, fuera compuesta por el gran Smokey Robinson, que la estilista se llame Katie Grand o que la fotografía la firme el prestigioso Steven Meisel.

Poco me importa que el creador de la fragancia se llame Marc Jacobs.

Muchos nombres y nula creatividad.

En pleno siglo XXI tenemos que ver como una chica se excita en una alfombra, luciendo cuerpo, curvas y sensualidad ante un nulo guión y un despilfarro en la producción.

Esta marca no se ha enterado de que estamos en la era del storytelling, que los públicos se han de sentir cercanos y cómplices, que a muchísimas chicas les indigna el anuncio y su rol de mujer objeto.

Antes de pagar 65 euros por un frasco de colonia discriminadora y sexista, muchas personas del target se decantarán por su competencia, afortunadamente.

Les recomiendo encarecidamente que contraten a una agencia de publicidad capaz de crear un universo propio, capaz de generar confianza y transmitir emociones sin recurrir al erotismo barato ni a la publicidad de hace 40 años.

Seguro que muchos hombres han babeado viendo el anuncio una y otra vez, pero estamos en una sociedad que tiene que avanzar y encontrar la solución a la violencia de género y a la igualdad laboral.

El nombre está en consonancia con el video y el naming: es claramente decadente.

Me siento indignado como consumidor y como publicitario ante este tipo de publicidad denigrante que cada Navidad invade nuestras casas.

Por la mitad de precio, podemos hacer un spot mejor y más efectivo.

Una marca debe transmitir valores y emociones, no ofrecer un manual de excitación sexual gratuita.

Estáis anclados en el pasado.

No nos merecemos un bodrio como éste.

No nos merecemos anuncios como los de Invictus, Euphoria o One Milion.

No necesitamos una sobredosis de hormonas, cuerpos esculturales y escenas surrealistas.

El mundo real no es así.










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