viernes, 9 de diciembre de 2016

5.000 horas con Mario...de momento.




Portada, carátula y cd de secretitos, Mario Maeso, 2016. Art Direction de Gara Ramos.



Conocí a Mario Maeso en un terrado, en un edificio del poble sec, en el ciclo de terrats en cultura, una noche de Sant Joan, una noche de fuegos y olor a pólvora.

Ese día presentaba su anterior disco, "café". Le escribí un mail y le propuse tomar un café. Y así empezó una larga conversación que sigue abierta hasta hoy.

Este ciudadano del mundo es un poco uruguayo, un poco francés, un poco catalán, un poco brasileño, la magia de su cóctel es que ha sabido asimilar lo mejor de varias músicas y culturas para seguir aprendiendo.


http://mariomaeso.es


Productor, compositor e intérprete, fan de Stephen Bishop, Christopher Cross, Caetano Veloso, Martín Buscaglia, Françoise Hardy o Astrud Gilberto, ha tenido la valentía y el descaro de grabar un album solo con guitarra y voz, secretitos, como en su momento hicieron Neil Diamond o Joao Gilberto.

He podido escucharle cantar en inglés, francés, castellano o portugués, en Luz de Gas, en las jornadas profesionales Blanquerna, en el evento solidario "Aylán y los ángeles del agua" o el día de mi cumple, como sorpresa añadida.

Mario es un tipo divertido, profesional, generoso, nada conformista, con muchas ganas de inventar, descubrir y experimentar.

El placer de conversar se convierte en realidad cuando nos sentamos en la terraza del Ce Bar, en la Plaça de Joan Coromines, en el parc de la indústria, en el Hola Nepal o en su querido Bar Morrison. Las horas pasan y fluyen, hablamos del amor y la vida, de la amistad y las relaciones, de la industria musical y la composición, del futuro y el presente, de la nada y del todo, de lo más sofisticado y sutil a lo más vanal y absurdo.

No importa. Son momentos que se quedan grabados en tu retina y en tu ADN. Son esas vivencias cotidianas que, entre café y copa, entre puro y guitarra improvisada, hacen que te sientas feliz sin necesitar nada más que una silla de metal y la brisa sobre tu cara.

Si a esa conversación se unen Sandra, Gara, mi pareja Marta, Sergi (mi hijo de 17 años) o Michelle (la pareja de Mario), pasa por nuestra cabeza estirar las horas y seguir así un par de días más.





Este padrazo cuarentón, miembro del equipo de publicitarios implicados, es una especie en vías de extinción, es capaz de caracterizarse de linterna verde para contribuir a un mundo mejor.

Este implicado incansable, habla con el corazón, expresa lo que siente y es tan sincero que a veces genera conflictos.

Sigue sin venderse a la industria ni al star system, componiendo lo que le gusta y explicando historias cotidianas. Autenticidad en estado puro, muy difícil de ver en nuestro mundo egoísta y materialista.






Canta en el balcón de su piso de la calle Girona, para disfrute de sus vecinos, que no solo no le hacen callar sino que le aplauden.

Siempre hay mil cosas para hacer con Mario, un tipo que a veces convoca el funky del bandido, que es un tipo mortal, divino y maravilloso, que en realidad tiene muy pocos secretitos y siempre te asegura un buen viaje.

Por suerte hay unos largos puntos susprensivos por delante, para componer juntos, para co-inspirar, para dar forma a algunos sueños pendientes, para convocar a las musas, para reír sin razón, para encender alguna llama y apagar algún volcán, para subir alguna montaña y disfrutar de algún valle, para escribir una letra nueva en un rincón muy viejo, para escapar de la rutina, para intentar encender la luz en un paisaje oscuro.




“Ser uno mismo en un mundo que constantemente trata de que no lo seas, es el mayor de los logros.”


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