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by carlos pueyo

martes, 30 de enero de 2018

Jordi Évole, "Salvados" y la depresión.




Una vez más Jordi Évole puso sobre la mesa un tema extremadamente delicado: la depresión.

Salvados afrontó sin complejos el reto de explicar, más allá de los tópicos qué es y qué significa padecer esta enfermedad. Una de cada cuatro personas puede ser diagnosticada al menos una vez en su vida. Los afectados la definen como sufrimiento total, morir en vida, pérdida absoluta de la ilusión y el placer, lo más parecido a la muerte que se puede experimentar, dejas de ser tú mismo, un pozo sin fondo del que piensas que es imposible salir, estás siempre agotado y mareado, cualquier pequeña cosa te produce ansiedad, te da miedo hasta bajar al súper, ducharte cada día te supone un esfuerzo tremendo.

Los expertos opinan que en 2030 será la primera causa de discapacidad laboral mundial. Su progresión es altamente preocupante.

La depresión aparece como consecuencia de la pérdida de un ser querido, por una separación, por estar sometido a un stress constante durante mucho tiempo, por herencia genética y en muchos casos por causas aparentemente desconocidas.

El trabajo conjunto de psiquiatras y psicólogos parece la mejor fórmula. Si tienes una depresión mayor, el tiempo de recuperación es larguísimo, interminable, terrible.

Los afectados son auténticos héroes que se levantan una y otra vez en busca de pequeñas mejoras que tardan en llegar. Aproximadamente un 9% no lo soporta y se suicida.

La sociedad estigmatiza a las personas con depresión calificándolas de débiles, inestables, sin carácter, sin actitud, sin capacidad de trabajar bajo presión o poco fiables = falso.

Otro mito es que las personas afectadas nunca volverán a ser las mismas = totalmente falso.

Es bastante frecuente que algunas o muchas amistades opten por mantenerse al margen, por no hacer nada. Por esperar a que todo vuelva a su cauce.

Es también frecuente que se oculte la enfermedad, por temor a ser juzgado/a.

Sería más adecuado afirmar que una depresión le puede pasar a cualquiera y que a cualquier enfermo le conviene tener cariño, comprensión y gente a su lado, aunque no digan nada.

Así como otras enfermedades han mejorado mucho los tratamientos, las de salud mental están estancadas, según afirman los propios médicos especialistas.

 Intercambiar conversaciones con otros afectados es más que recomendable, así como ir estableciendo pequeños retos personales de forma progresiva.

Las técnicas de mindfullnes (que puedes encontrar fácilmente on line) son también bastante efectivas.

Además de los síntomas físicos, entre los que son habituales el extremo cansancio físico y mental y el mareo, cabe decir que durante las primeras semanas de tratamiento con fármacos, el enfermo se siente aún peor.

La inestabilidad laboral y familiar son dos de los grandes problemas añadidos. Es muy difícil  ponerse en la piel de alguien con depresión.

Recuperarse pasa por mucha constancia y paciencia de todas las partes: enfermo/a, médicos, familiares, amigos y entorno laboral.

A quien se encuentre en una situación así le digo: lo vamos a conseguir, aunque cueste.


Gracias Jordi Évole, gracias Javier de Diego, Laura de Salvados, Sara Vieira, Lidia, Marta, Sergi, la family,  Sandra, Sara, Pablo, Nuria Ribas, Montse Prats, Gara y a mis queridos Vikings.






foto portada: Jordi Évole colaborando con la campaña "La Ela existe", creada por "publicitarios implicados"


www.implicados.org

lunes, 22 de enero de 2018

Lucía y la intuición.




Intuición= habilidad para conocer, comprender o percibir algo de manera clara e inmediata, sin la intervención de la razón.


"Es por la lógica que demostramos pero por la intuición que descubrimos." (Henri Poincaré)

"La razón teme la derrota, pero la intuición disfruta la vida y sus desafíos." (Paulo Coelho)

"Uno debe abandonarse a su intuición: sabemos más de lo que creemos." (David Lynch)


Os habrá pasado más de una vez. La intuición detecta de forma química y emocional características de las personas que conoces. En muchos casos, se manifiesta de forma sorprendente. A Lucía, por ejemplo, la he visto 7 veces, cuatro en Madrid y tres en Barcelona. Desconozco muchas cosas de su vida. Ignoro si tiene pareja, hijos o sobrinos. No sé su color favorito, ni sus marcas favoritas, no sé en qué barrio vive. Desconozco si tiene perros, gatos o nada. Así que me voy a arriesgar. En el apartado A anotaré lo que sé a ciencia cierta. En el B, lo que intuyo...


Apartado A.


Es divertida, le gusta el basket, le gusta Goran Gregovic, le gusta el arte,  es madrileña, no le gusta el Real Madrid, es amable, tiene carácter, odia los tópicos, odia las injusticias y la discriminación de la mujer, es detallista, no le gustan las pelis tipo 50 sombras de Grey, admira a su padre, es divertida, es muy correcta y educada, es discreta, es cercana, tiene sentido del humor. Le gustan las sandalias.Es auténtica. Es una mamá profesional. Tiene actitud creativa y ama la creatividad. Es positiva y alegre.



Apartado B.


Es muy generosa, tiene un gran corazón y eso le ha comportado conflictos. Es demasiado sincera en determinadas 
ocasiones. Se pone a 100 con la corrupción. Es muy amiga de sus amigas. Tiene muchas ganas de escribir un libro. Es activista en temas de desigualdad. Le gusta ir de tapas. No baila con cualquier canción que suene de madrugada. Disimula muy mal. Le atrae la postverdad. Compra en Ikea. Asiste a charlas o cursos vinculados a la creación. Le gusta la magia (de nivel). No le gusta gritar salvo cuando se lo está pasando muy bien. Es intensa. Cree en el gramo de locura. Colores favoritos: rosa, fucsia, granate, negro y azul. Cree en las intuiciones. Le encanta regalar y que la sorprendan.Le gusta el flamenco y cantar (sin público). La gustan las series de calidad. Le gustan los pendientes, las pulseras y los collares. Le gusta lo retro-moderno. No le gusta el postureo. 

Podríamos hacer este "juego" con muchas personas y ver si nuestra intuición funciona o no.


A Lucía y a Ricardo Pérez les agradezco el trato exquisito que siempre le han dado a mi familia y a mis alumnos/as. Y los maravillosos ratos que he pasado con ellos. En festivales, en restaurantes, en su agencia, en Blanquerna o en el Palau Robert de Barcelona.

Mi hijo Sergi se alegró un montón con la bufanda del Rayo Vallecano que le regalaste.

Os considero mis amigos, aunque nos veamos poco. Porque me consta que sois de los que nunca fallan, buenas y bellas personas a las que admiro.



Foto: con Ricardo Pérez, Lucía y Daniel Campo.








lunes, 15 de enero de 2018

Las palabras de Ana




Le pedí a Ana que escribiera una de las intros de mi segundo libro "los tópicos te matan", todavía en fase de pre-producción. Su escrito ha sido balsámico, me ha llegado al alma, me ha dado energía, así que he decidido presentarlo en primicia, espero que os guste. El libro tendrá dos intros, la de Ana y la de Diana Martínez. Creo que ha exagerado, que se ha pasado, pero me hace mucha ilusión.




No importa que no te leas este prólogo. Porque en el fondo, no importa demasiado lo que quiero contar. Lo que importa es que pasó. Y que sigue pasando. Con prólogo o sin él. Y eso sí importa.

Yo tenía 18 años, era una niña en una universidad de comunicación recién estrenada. Pero no sólo eran nuevas las mesas y las sillas. Para mí era aún más nuevo el mundo de la publicidad. Yo siempre había querido ser psicóloga, pero el destino me había colocado allí. Así que miraba todo lo que sucedía a mi alrededor con un asombro que poco a poco se iría convirtiendo en entusiasmo.

En mi segundo año de carrera, tuve la fortuna de tener a Richard como profe. Sólo verle pensé que era el tipo de persona que soltaba poesía por la boca, incluso cuando te saludaba. A veces trataba de regañarnos, pero en el fondo, sabías que se aguantaba la risa por debajo del bigote.

Y entonces sucedió. Empezó a explicarnos lo que era la publicidad. La de verdad. La que te agarra el corazón y te quita el aliento. Pero eso no era todo. Nos enseñó algo que no enseñan en los libros. Y se llama curiosidad, pasión y actitud.

Nos decía que cada semana teníamos que leer un libro, ver una peli, ir a una exposición y escuchar una canción nueva. Porque si no tenías cosas que contar, no podías crear nada nuevo.

Nos decía que teníamos que escribir. Lo que fuera, pero escribirlo. A partir de ese momento, llevar una libreta en el bolso se convirtió en casi tan imprescindible como llevar las llaves de casa. Escribía cada mañana, como terapia, como placer. Y así acumulé un buen montón de libretas que guardan instantes absurdos. Lamentablemente, los chupetes, los pañales y los playmobils le robaron el lugar a mis libretas. Pero al menos siempre llevo un lápiz encima. Porque una servilleta de papel también sirve para escribir.

Richard también nos enseñó a observar lo que pasaba a nuestro alrededor. A disfrutar mirando. La universidad estaba en el Raval de Barcelona, que para mi, era como estar en un mundo aparte. Y muchos días, salíamos a la calle y nos sentábamos a mirar. Nada más. Imaginábamos la vida de las personas que nos cruzábamos. Observábamos la ropa que colgaba de los balcones inventándonos la historia de cada vestido. Admirábamos las paredes agrietadas, descifrábamos los graffittis. Tratábamos de entender la vida.

También nos obligó a informarnos. Y aunque en el autobús a las 7:30 de la mañana hubiera preferido dormir un rato más, entendí que era mejor leer el periódico (formato papel!) de cabo a rabo. Porque estar informado te permite tener opinión, y tener opinión te da un punto de vista. Y hoy en día si no tienes un punto de vista, no eres nadie.

Mientras nos ponía una y otra vez anuncios como “Libre” de Amena u “Open Up” de Nescafé, Richard nos repetía mantras: vive sin miedo, intenta hacerlo lo mejor posible, persigue tus sueños, la mejor droga es la propia vida, nunca dejes de aprender, ponle humor, no intentes gustar a todo el mundo, reconoce tus errores… Y eso, poco a poco, se iba instalando en tu cerebro.

Así que ahora, cuando me preguntan, “¿qué aprendiste en la facultad?”, siempre contesto: una manera de entender la vida.

Aún hoy me pregunto si me hubiera dedicado a la creatividad si no hubiera hecho aquel seminario con Richard.

No se puede estar segura, pero algo me dice que las cosas hubieran sido diferentes.

Así que, por favor Richard, nunca dejes de hacerlo. Sigue contagiando esa pasión a los chicos que suben. Sigue explicando todo lo que no pone en los libros.


Porque la publicidad necesita más gente como tú. Y el mundo también.



Gracias.


Ana Brosa, Directora Creativa de Mc Cann Erickson.