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by carlos pueyo

miércoles, 27 de junio de 2018

Vibrar.





No pasa todos los días. Ni todas las noches.

Cuando vibras, tu cuerpo se estremece, una emoción mágica te recorre el pecho, se te eriza la piel, sabes que estás viviendo un momento único y muy especial.

Te dejas llevar, lo disfrutas y deseas que nunca se acabe.

Te pasó ese día mientras escuchabas una canción en un teatro griego y la melodía jugaba con tu cuerpo y tus ojos se humedecían por la belleza de la composición.

Te pasó esa noche en la que necesitabas estar abrazado a ella durante horas y de vez en cuando el volcán daba paso a un mordisco, un susurro o una caricia.

Te pasó esa tarde en la que escuchaste a un conferenciante inspirador, pasional, humano y cercano, que te llego al alma con sus sabias palabras.

Te puede pasar si miras La Anunciación de Fra Angélico en directo y te sorprende la belleza de sus trazos.

Te puede pasar cuando te dan las gracias de una manera muy efusiva, con abrazos, besos y lágrimas incluidas.

Te puede pasar cuando vuelves a ver a una persona después de muchos años y notas que la química sigue intacta.

Me gusta vibrar, ya sea porque mi equipo de fútbol ha ganado un título, porque implicados ha ganado un premio, porque notas que has tenido una gran idea.

Todo es más intenso y la sensación no se puede explicar con palabras.

Vibrar supera a la diversión, la alegría o la satisfacción, es infinitamente mejor.

Vibrar es un regalo que tienes que atrapar muy fuerte para que no se te escape.

Vibrar es una reacción química maravillosa.

Si no vibro de vez en cuando no soy yo, me falta algo.

Vibrar es una experiencia que te recarga, te alimenta y te inspira.

Te puede pasar mientras caminas rodeado de naturaleza, con un cielo azul intenso y una brisa que te acaricia los cabellos.

Te puede pasar cuando ves a héroes y heroínas luchando por los refugiados, por los niños/as del Nepal, por las enfermedades raras, por la igualdad, por la paz, por los demás.

Te puede pasar mientras escribes un post desde el corazón, que piensas que puede llegar y gustar a mucha gente.

Vibrar es gasolina para el alma, materia gris para la mente y vitaminas para el cuerpo.












jueves, 14 de junio de 2018

Dicen que me parezco al salmón.






Nuestra sociedad parece tener un libro escrito donde pone lo que toca hacer en cada momento o situación. Y una de las cosas más aceptadas por la mayoría es lo que debes hacer en relación a tu edad. 

Si eres veterano y sigues siendo curioso, atrevido, arriesgado y demuestras ilusión por casi todo, empiezan a mirarte como a un bicho raro.

A partir de cierta edad, se supone, tienes que estar de vuelta, apalancarte, comer bien, pasear y salir lo justo. Ya no eres creativo, ya todo te resbala, no tienes consciencia social y solo piensas en ganar más dinero, cuidar a tus hijos si los tienes y cambiarte de coche, si puedes.


Si te ven como a mi en un concierto de Cigarettes after sex, Panic at the Disco, Drake o Fantastic Negrito, primero flipan y luego comentan que debes ser alguien vinculado a la discográfica.

Si te ven como a mi con camisetas de color naranja, verde intenso o fucsia, automáticamente te etiquetan de gay. Por supuesto que eso a mí no me ofende ni me molesta, pero es un tópico que está allí.

El apartado opinión es punto y aparte. Cuando digo que el amor no tiene sexo ni color, que dos chicas, dos chicos y personas de diferentes razas pueden y deben amarse, las caras hablan por sí solas.

Como defensor de la solidaridad despierto incomodidad en publicitarios que siguen creyendo en el glamour, esos que me miran como a un hippy, como a un extraño filántropo que "regala" campañas.

Soy un "salmón" en las salas que proyectan cine independiente, en las galerías de arte alternativo, cuando voy a fotografiar grafitis o cuando digo que me encantan las series Mr Robot, Breaking Bad, Modern Family o The Big Bang Theory.

Voy a contra corriente cuando canto en público, cuando bailo, cuando juego a fútbol, cuando me ilusiona una nueva idea, una nueva experiencia, logotipo, slogan, video o campaña viral. Cuando digo lo que pienso, cuando muevo el culo si alguien me necesita.

No lo hago para llamar la atención, para sentirme importante o para destacar, lo hago porque me sale del alma y no lo puedo evitar.

Entiendo que el whatsapp es un medio de comunicación eficaz y barato, pero siempre preferiré una conversación mirando a los ojos. Y larga.

Lo nuevo me atrae de forma irremisible y descubrir talento es una vocación que no puedo frenar.

Cuando me dicen eso de "Richard, ya tenemos una edad" suelo pensar en todas las personas interesantes que conozco y en la inspiración que me aportan.

Y cuando me dicen "ya es hora de sentar la cabeza", pienso en que no existen los sofás en movimiento.

Seguro que a más de uno le gustaría verme "a la plancha", pero eso de remontar el río mola un montón.

Te pueden etiquetar de muchas maneras, pero tu esencia y tus hechos son los que te definen, no los estereotipos que circulan por el mundo.

El otro día me dijeron: "seguro que te gusta el whisky de malta" y yo contesté que consumía muy poco alcohol, solo en celebraciones.

También me comentaron: irás con traje? y yo comenté que no tengo ninguno.

Cada uno es libre de interpretar la vida a su manera y todas las visiones son respetables.

Lo que yo hago no es mejor ni peor, pero eso sí, lo hago con honradez y con honestidad.

Y también meto la pata y me equivoco, por supuesto.

Reconocer tus errores y pedir perdón te hace mejor persona.

Este "salmón" dice a menudo gracias, te quiero, ets un solet, amoret...

La diferencia con el de verdad es que no me "suicido", prefiero mantenerme intenso.

Nada caduca si tú no quieres, tu DNI es solo un documento de plástico,  tu vida se escribe desde el corazón.













"It's a new day, it's a new life, and i'm feeling good"













martes, 5 de junio de 2018

El último baile de Mariano Rajoy.




El último baile de M.Rajoy se produjo en la boda de un amigo, en febrero. Se movió al ritmo de "mi gran noche" de Raphael. La misma que le motivó en la fiesta final de año de 2015.


https://youtu.be/P20HNqkStmE


Su último baile como presidente tuvo lugar en el congreso, cuando prosperó una moción de censura vinculada a la sentencia de la trama Gurtel. La famosa caja "b" quedó en evidencia. Me consta que el 1 de junio y el fin de semana del 2 y el 3, se destaparon miles de botellas de cava para celebrar un cambio de rumbo en la gestión del gobierno. Y claro, muchísimas personas bailaron.

Y siguieron celebrando cuando el 5-06 Rajoy anunció que abandonaba la presidencia del PP. Notición. Más cava. Más baile.

A mi me encanta el soul de Filadelfia y la fusión, así que he seleccionado dos temas que ahora me motivan especialmente, para invitar a mis lectores a probar la combinación cava+baile.

Se que algunos pensarán que no hay nada que celebrar. No importa, el cava y la buena música también compensan los disgustos :)


https://youtu.be/nEJk2FJJ18c

Tom Misch, "south of the river."


https://youtu.be/248ta2RdDj4

Lost Gecko, "you"



Por cierto, dime si te gustan las canciones. Gracias. Y de paso, quién baila mejor. :)