martes, 23 de diciembre de 2014

La chica del agua.



Creo que todos hemos conocido alguna vez a una chica o chico del agua. Podríamos llamarle también mágica/o, inspiradora, increíble o una entre un millón.

No forma parte de tu círculo de amistades habitual, no trabaja ni estudia contigo, no es familiar, pero es muy especial.

Es muy especial porque es brutalmente sincera, sonríe de forma contagiosa, es intensa, es pasional, sabe valorar los detalles, es muy generosa, quiere de verdad, le gusta regalar y sorprender, sigue soñando a pesar de más de una decepción, no le gustan los convencionalismos, prefiere improvisar, le encanta descubrir lo que sea: grupos de música, locales, restaurantes, ciudades...

La chica del agua nos abstrae de nuestra monótona realidad y aparece de vez en cuando para recordarnos que la vida es un camino para disfrutar y un recorrido en el que puedes y debes utilizar las palabras bonitas.

Después de pasar unas horas con ella, puede desaparecer durante días, semanas o meses, pero cuando la vuelves a ver, te da un vuelco el corazón, se paran los relojes y aparece el arco iris en el horizonte.

Darías cualquier cosa para enchufarte a su intensidad y no entiendes porqué, con toda su fuerza y su energía positiva, es una eterna insatisfecha que suele darle a las cosas más vueltas de lo normal.

La chica del agua es muy musical, bailarina, gesticulante, divertida, auténtica. Es moderna, casual en su forma de vestir, cariñosa e implicada.  Físicamente es fusionada, con aires de Estambul, de una isla griega, Berlín, Londres, Barcelona y algún lugar más dando vueltas por su cuerpo.

La chica del agua disfruta nadando, incluso por la noche, es un espíritu inquieto que se interna en mares abiertos sin saber muy bien a dónde la llevaran.

Te gustaría tenerla cerca al menos diez minutos al día, para eliminar tus tentaciones de seguir con la rutina de un mundo rutinario.

Sería un regalo que estuviera más horas en la tierra, pero de momento no piensa en raíces sino en nuevas semillas para crear nuevas plantas de ilusión.

La chica del agua es real, aunque parece escapada de un sueño. Es de carne y hueso, aunque cuando la ves en su skate te parece la protagonista de un comic trendy.

Cuando escribo esto, sé que estará en algún sitio, escondida entre los juncos, y tal vez un día, mientras paseo ausente por el Paseo de Gracia, escucharé : "Wake, hola" y yo contestaré : " hola, cuánto tiempo".

La chica del agua es una fan del amor y del soul, un alma contagiosa que pone color a una pared gris y fantasía en un muro de desencanto.

Es calma y brava, como el agua, cálida y transparente, como el agua, azul y verde, como el agua, relajante  e inquieta, como el agua.



Y en el fondo la necesitas, como el agua.
























http://youtu.be/sYDoRGQ6VnM

Carlos de France, agua"


La persona que inspiró este post se llama K.


2 comentarios:

  1. Como me gustaría ser una chica del agua. Aunque en algunas cosas, me siento como agua.

    ResponderEliminar