lunes, 27 de septiembre de 2010

La publicidad es arte o es un arte ? (remix 2016).





"Think small (Bill Bernbach)".



Esta es una de las preguntas favoritas de mi maestro y amigo Miquel Altarriba. Y una de las que aportan más respuestas interesantes.



El arte, probablemente está más cerca de la pintura, la escultura, la fotografía o la música. Nosotros/as trabajamos con briefing, plazos de entrega casi imposibles, presupuesto, condicionantes de marketing, resultados... y estamos sometidos a la opinión de hasta 50 personas que pueden modificar parte de lo que hemos pensado.


En el apartado arte tengo a unos cuantos referentes:

Miquel Barceló, trabaja con un grado de libertad muy superior al de cualquier creativo de agencia. Combina técnicas, texturas y colores y construye un fascinante universo propio.

Vincent Van Gogh, el impresionista de las emociones, el maestro sordo, el genio del ocre y del amarillo, que no consiguió triunfar en vida.

Richard Avedon. Se fue a la America profunda y firmó una colección cruda, brutal y apabullante de fotos en blanco y negro, in the American West, todavía no superada. La ví hasta 4 veces cuando estuvo expuesta en Caixa Forum, Barcelona.

Henry Moore. Sus esculturas de bronce y mármol, sus curvas, sus formas humanas perforadas me tienen fascinado.

Leonardo Da Vinci. El artista total. Fue a la vez pintor, arquitecto, botánico, científico, escritor, escultor, filósofo, ingeniero, inventor, músico y poeta. Mi referente desde los 12 años.

Puccini, Pachelbel, Verdi o Satié, compusieron obras imaginativas y brillantes. Sonidos que envuelven, emocionan y provocan imágenes... pero mi preferido es George Gershwin, autor de piezas pop y clásicas irrepetibles.


Sandra Balsells o Ferràn Adrià, se acercan más a la definición de artistas, por su perspectiva innovadora, conceptual y diferente, en el mundo del fotoperiodismo y de la cocina.









Ahora bien, para nosotros/as ver, sentir y conocer exposiciones, historia, cultura, canciones, blogs, paisajes o personas es un ejercicio necesario, gratificante y revelador. Nuestra coctelera sabe combinar los ingredientes y encuentra las respuestas adecuadas.

Podemos crear gracias a Bob Dylan, Neil Young, Alabama Shakes, The Black Keys, Disclosure, Michel Gondry, Jonathan Glazer, Spike Jonze, Frank Miller o J.J. Abrams, porque el aire fresco está fuera del entorno de los anuncios.

Gracias a series como Mad Men, Mister Robot, Juego de Tronos o Los Soprano.

Es cierto que Sony Bravia "balls" Air France "ballet", Guiness "surfer" o Levis "odissey" son maravillosos videos que rozan el concepto de lo que entendemos por arte. Pero nosotros estamos por debajo de la línea.

Es complicado convertir el puro marketing en historias interesantes. Es difícil superar el stress y la presión. Es agobiante convivir con las versiones y las rectificaciones. Es un reto pensar a tanta velocidad.

Bill Bernbach, con anuncios com think smal, una genialidad para vender el VW escarabajo en Estados Unidos, en una época en que los coches eran larguísimos, puso el listón muy alto en los años 60.

Nosotros/as no tenemos el grado de independencia y riesgo de Miró, Dalí, Eduardo Mendoza, Carlos Ruiz Zafón o Stieg Larsson.

No tenemos el margen temporal de Steven Spielberg, Martin Scorsese, Clint Eastwood, Woody Allen o Tim Burton.

Me siento más artista cuando compongo música o cuando escribo en el blog, porque son palabras que no están condicionadas, vivencias sin normas, ritmos improvisados, temáticas diversas y no impuestas, creaciones sin opción a que nadie las cambie.

Son pensamientos personales que no pretenden vender nada sino expresar sentimientos... pensar campañas durante 12 horas al día de forma compulsiva no es precisamente lo que hizo Miguel Angel con la Capilla Sixtina ni Coppola con el padrino ni Rodin con el pensador.

Presentar cinco o seis versiones de una campaña no es similar al concierto final de su carrera que hizo The Band, con la colaboración de músicos/as famosos/as dispuestos/as a improvisar, ni mucho menos rodar durante doce años Boyhood.



La publicidad no es arte, es el arte de combinar muy rápido.







jueves, 16 de septiembre de 2010

Una, dos y es3. (3.0)





"Cuando vas tan estresado, ni siquiera te das cuenta de que ha salido el arco iris delante de tus narices"

(Richard Wakefield).



Hace 3 años que trabajas en la Agencia, tu hijo pequeño tiene 3 años, y siempre estás pendiente de que suene uno de tus 3 móviles. Tienes un mínimo de 3 reuniones diarias, vuelas 3 (x2) veces cada quince días y te han tumbado las últimas 3 campañas. Te tomas un café en 3 minutos, comes en 13 minutos y tardas 73 minutos en volver a casa. Tus 3 mejores amigos no te han visto en 3 meses. Siempre que te vas de fin de semana te llevas uno de tus 3 portátiles, trabajas hasta las 3 de la mañana y en tu empresa hay 33 briefings sobre la mesa.

Fumas 3 paquetes cada día, te tomas 3 carajillos, 3 copas de vino y un whisky por la noche. En tu vida hay 3 obsesiones : trabajo, trabajo, trabajo. Quieres que el negocio crezca un 3% cada mes. Estás cansado de la habitación 303 del hotel. Siempre presentas 3 alternativas de cada campaña. Compras 3 periódicos por la mañana que nunca lees. Tu pareja se queda mirando 3 series de televisión, mientras tú duermes en el 3sillo. Te quedan 13 años de hipoteca ( tu casa es 3 veces más grande que la media)

Has corrido y corrido sin parar desde los 33 años, has tenido 3 amagos de infarto, problemas de circulación y colesterol. Nunca te pones esas deportivas del 43 para hacer footing. Envías 133 whatsapp cada día. Respondes a 333 mensajes cada semana. Te pesa mucho ser el número 3 del escalafón directivo.

Antes de gritar con tanta facilidad, cuenta hasta 3. Camina más despacio. No ocupes todos tus los espacios libres. Escucha 3 canciones cada día. Vete a dormir 3 horas antes de las 3 de la madrugada. Sal a correr 2 o 3 veces por semana. No contestes mails en fin de semana. Cambia de paisaje siempre que puedas. Disfruta de tus 3 hijos. Sal con esos 3 amigos incondicionales. Mira esas 3 películas pendientes.

No te dejes llevar por la espiral de la aceleración.


Si sigues así, te quedan 3 telediarios.

(dedicado a Paco)




jueves, 9 de septiembre de 2010

El blog visto por sus lectores I

"Wakefield, haces de prismático que enfoca el paisaje de la creatividad. Observas sus entornos, sus personajes, sus símbolos, sus miedos, sus motivaciones y ambiciones. Contemplas sus cimientos, sus verdades, mitos y leyendas, pros y contras, los estados anímicos, las fuentes que inspiran y otras rarezas... pretendes enamorarnos con historias, emociones, creencias y experiencias. El mensaje llega rápido, directo... y gratis."


(Laia Serra Yagüe, Barcelona)

jueves, 2 de septiembre de 2010

El silencio tiene algo que decirte (remix 2016).


       


"Nunca rompas el silencio si no es para mejorarlo."





Existe el silencio intencionado. Escuchar el mar o el agua de un río en la penumbra. Contemplar el paisaje desde la cima. Pasear y percibir tus pasos. Volar en globo. Nadar lejos de la orilla. Bucear en tu interior.

Sentarte a escribir o a leer en una terraza vacía. Escuchar el tintineo de los cubitos de hielo en tu copa. Sentir las hojas de los árboles en la espesura del bosque. Mirar a la ciudad desde ese lugar donde el ruido parece escondido.

Existe el silencio inesperado. El de la respuesta que no llega. La indiferencia frente a la emoción. El mail que calla. La sonrisa oculta. La persona anónima. El te quiero que nadie pronuncia. Las gracias que nadie te da. La entrevista o el examen que tarda en decidirse. La sensación de soledad en la habitación de un hotel. El avión que no sale. El tren que se marcha.

Existe el silencio de los besos en la intimidad. Las caricias sin frase. Los gestos sin discurso. Los susurros en la oreja. El amor de la ternura. Los gemidos del cuerpo bailando en la oscuridad. El guión que marcan los puntos suspensivos y las figuras sutiles volando bajo un edredón.

Existe el silencio de las palabras ocultas. Porque no es el momento, porque te da miedo, porque no es adecuado o porque la reflexión ha dominado tu impulso.

Existe el silencio de las miradas intensas y  los ojos brillantes. El que te dice más cosas de las que puedas imaginar. El que se convierte en un océano inmenso, azul e infinito. El que abre las puertas de tu intimidad y te recuerda su nombre una y otra vez.

Existe el silencio que estalla para convocar a los volcanes, el fuego, la pasión, los gritos, los mordiscos y el amor infinito.

Existe el silencio impuesto, el que mata la la creatividad, apaga la luz, vulnera los derechos, rompe la dignidad, agota a la paciencia  y derrite la solidaridad.

Existe el silencio de una habitación a media luz, mientras suena una canción delicada, sensible y sutil, mientras abres tus manos en forma de alas y crees que el cielo ha decidido pasar un rato contigo.

Existe el silencio de luna escondida entre tus pósters, del arco iris surfeando entre tus discos, del cometa que se viste entre la ropa, de la estrella fugaz que pinta de rojo tu corazón, de la nube que decide marcharse para que entren el sol y la luz.

Existe el silencio de la piel erizada, el pecho en situación de tic tac, los ojos cerrados y un resorte que llama a dos labios intensos para que entren en el escenario.






















Foto de Mireia Pujol.