jueves, 21 de julio de 2016

Ya tenemos una edad...







La frase del titular es una de esas expresiones comodín que suele aparecer para recordarnos que al cumplir años se desvanecen los sueños y la capacidad de inventar.


El estereotipo social dice que a partir de cierta edad toca disminuir la actividad, esforzarte menos en el trabajo, ser más pasota ante lo que sucede a tu alrededor, tomar menos decisiones y buscar un parking indefinido en la zona de confort.

Es esa edad en la que tu pareja se va por su cuenta con sus amigas y tú quedas para ver los partidos de fútbol en el bar. Es esa edad en la que dices "para lo que me queda en el convento..." y asumes que tu intensidad sexual está bajo mínimos.

Por supuesto que no es momento de empezar un proyecto, aprender algo totalmente nuevo, compartir tus pasiones o mostrarte cercano.

Tienes que asumir que poco a poco se acerca tu fecha de caducidad, que ya has trabajado mucho, que una monotonía segura tiene sentido.

Y así van pasando los días de la semana con el aliciente de apalancarte en el sofá, tomarte un aperitivo el domingo y leer un libro que empezaste hace tres años.

Dicho de otra forma: ya eres un robot.

Debo ser un bicho muy raro, porque intento disfrutar de cada una de mis clases, conferencias o rodajes y no me lo tomo como una rutina sino como un aliciente.

Cuando preparo mi bolsa de deporte, lo hago muy motivado y durante los partidos de fútbol disfruto viendo la ilusión que ponen Josep Sureda, Josep María Jornet o Martí Fontseca, personas mayores que yo, pero que mantienen intacta su ilusión.

Cuando algún conocido me dice "ya tenemos una edad", pienso en las ganas que tengo de inventar apuntes, reunirme con el equipo de implicados, pensar campañas o crear canciones.

Cuando alguien pronuncia "ya tenemos una edad" pienso en los conciertos de música, en la complicidad de Marta, en las conversaciones con Sergi y en los paseos en mi vespa plateada.

A todas esas personas que dijeron alguna vez que ya sentaría la cabeza, que con los años todo se pone en su sitio o que la vida me cambiaría, les digo que mi gramo de locura sigue intacto, que mi capacidad de crear está mega-entrenada y que, por supuesto, voy a seguir persiguiendo sueños.

Con mi cumple a la vista tengo la sensación de que van a pasar cosas maravillosas.

Pienso, como decía Schlindler en la película, que ojalá implicados pueda ayudar a muchas más personas.

Todavía tengo mucho por aprender.

Voy a intentar hacerlo todo siempre lo mejor posible.

No bajo los brazos ni tiro la toalla.

Por eso voy a cantar y a bailar como nunca.














Fotos:

Graffitti efímero en la zona centro de Barcelona

Con Mónica Naranjo y Gio de Prat en Caixa Forum, Barcelona.







domingo, 10 de julio de 2016

Las palabras que no dices.



Foto : Ana Brossa trío en vivo desde Mc Cann Erickson, Barcelona



Creo que las palabras tienen un poder tremendo. Las palabras de amor, de aliento o de cariño son absolutamente necesarias, pero seguramente nos hemos familiarizado más y nos parecen más normales las palabras de reproche, negación o indiferencia.

Las palabras más poderosas son las que nos cuesta decir. Las que se esconden, las que pensamos una y otra vez antes de pronunciar. Deberíamos admitir que si nos gusta escucharlas también deberíamos decirlas.

Las palabras bonitas tienen magia y actúan como un baño relajante, un masaje o una dosis de vitaminas, pero nos hemos acostumbrado a la sobriedad del silencio, a la comodidad de las sombras y a la naturalidad de callar lo que pensamos.

Las palabras son estimulantes, como una música que nos envuelve, el sol radiante o una noticia agradable, pero estamos desentrenados en expresar optimismo, ilusión o piropos mirándonos a los ojos.

Las palabras pueden mover muchas cosas y provocar reacciones en cadena, pero preferimos ceder la iniciativa a los demás, para evitar el riesgo de equivocarnos.

Las palabras chocan con nuestras propias barreras, con ese no se qué decir que se impone en las circunstancias difíciles, cuando preferimos callar antes que expresar nuestro apoyo o verbalizar nuestros sentimientos.

Las palabras más bonitas, las más intensas y románticas, suelen permanecer ocultas durante meses, mientras que las de queja, reprobación o descalificación nos salen de una forma fluida y natural.

La energía positiva de las palabras es contagiosa, pero no sabemos utilizarla ni compartirla.

Decir lo que sientes, por escrito o de palabra, se ha convertido en un lujo asiático, reservado a momentos selectos y a personas escogidas.

Pensamos que poner un like en facebook o un símbolo en el whatsapp ya es más que suficiente para justificar nuestra amistad.

Expresamos nuestras emociones de forma superficial y en esta extraña tesitura, también regateamos besos, abrazos y caricias.




Loving you is easy 'cause you are beatiful.


http://youtu.be/kE0pwJ5PMDg







Una pequeña guía para que te decidas a expresar tus sentimientos con palabras:


Te quiero. I love you. T'estimo. Me gustas. Eres muy guapo/a. Te sienta muy bien esa camisa. Eres muy especial. Eres muy divertido/a. Bonito vestido. Muy bueno ese corte de pelo.

Gracias por ayudarme. Gracias por enseñarme. Gracias por tu mail. Gracias por acompañarme.Gracias por dejarlo todo para  estar conmigo. Gracias por venir a verme. Me haces sentir bien.

Eres una gran persona. Puedo confiar en ti. Ets un solet.

Tú nunca me fallas. Eres una apuesta segura. Estoy en deuda contigo.

Tus palabras me han llegado. Siempre estás cuando te necesito. Me recomiendas cosas muy buenas.

He aprendido mucho a tu lado.

Me das el mar con tu mirada. Nobody does it better. Te quiero tal como eres.

Me gusta que me quemes cuando estás en llamas. You are amazing.

El mòn s'atura al teu voltant. Ets el meu amoret.

Eres un sueño hecho realidad.

Te admiro. Soy fan tuyo/a 100%. Me inspiras, me motivas, me aportas mucha energía positiva.

Eres un/a amigo/a de verdad, me gusta conversar contigo, consigues ilusionarme, nunca fallas, eres una gran persona. Te mereces lo mejor.

Gracias por hacerme sentir que formo parte de un equipo. Gracias por moverte cuando nadie se mueve. Gracias por tu sinceridad. Gracias por seguir soñando. Gracias por ser tan auténtico/a. Gracias por esas largas conversaciones. Gracias por intentar sonreír cuando lloro. Gracias por poner color cuando estoy triste. Gracias por tus abrazos.







Mi ex-alumna y actriz Laia Costa.

lunes, 4 de julio de 2016

A MG con amor.



                             





Margarita Prieto nos ha dejado el 4 de julio de 2016.


https://youtu.be/zhRzORqNa0E

"Time", The Alan Parsons Project.



En 1990 tuve la suerte de conocer a MG, una de aquellas personas que hacen que vuelvas a creer en el amor y en la amistad. De talante pausado, experta en caminar más lenta que nadie, gran aficionada a la buena literatura y asidua de la semana negra de Gijón.

Nos ha abierto las puertas de su casa durante 26 años y las puertas de su vida, porque siempre ha estado a nuestro lado... aunque a una distancia real de 1.000 kilómetros. El amor ha fluido tanto con ella como con sus hijos Tarek, Rubén, Nader y Hanna, con sus parejas, con nuestra querida Ana de Lisboa.

No menos cercana ha sido la relación con Tere, Esther, Montse, Juan o la gente de Arenas de Cabrales, Oviedo y Colloto.

En el porche de su piso, ubicado en la Escuela Oficial de Idiomas de Gijón, hemos vivido tal vez los momentos más relajados, sinceros y felices que recuerdo. En familia, haciendo de las tertulias un entretenimiento único y del café y las cuches unos cómplices inevitables. Conversaciones largas y sinceras, bromas, complicidad, las noches que siempre estarán allí grabadas en nuestro corazón.

MG era comprensiva, auténtica, intensa, bondadosa, algo reservada, valiente, atrevida, puede que algo ingenua, muy generosa, muy solidaria, capaz de compartir sin reservas, desordenada, in-puntual, un poco loca, hippie, curiosa, discreta, luchadora, perezosa por la mañana y pegada a las sábanas durante la noche.

MG ha vivido experiencias mejores y peores, que siempre ha afrontado con una sonrisa, positivismo, energía y buena actitud.

Muy fan de Barcelona, la hemos tenido aquí muchas veces, para alegría de Conxa, Marta, Sergi, Andrés, Eva, María, Javi, Nuria, Sonia, Adrián, Ferràn y Richi.

Dos familias no de sangre unidas por unos lazos mágicos invisibles, que se han hecho más fuertes cada día y cada año.

El destino, las circunstancias o esas cosas que no podemos controlar ni modificar han conseguido que aparezca la tristeza en el escenario.




Gijón sin ti es como una noche sin luna, como un cielo sin estrellas, como una sinfonía sin violines o como un un playa sin sol.

Gijón sin ti es como arrancar del paisaje un millón de cosas bonitas que tú has preparado para que nos sintieramos felices.

Me hubiera gustado desafiar a la ciencia, tener super-poderes o inventar algo para que ese alien que tenías en la cabeza  hubiera desaparecido para siempre.

Me gustaría parar el tiempo, miran esas manos que acarician gatas y perra, ese clima asturiano cambiante, esos aperitivos, esos paseos por el muro, los conciertos en la Plaza Mayor, las comidas sin pre-producción, la sidra, las faves, la fabada, la lectura comentada del diario, las canciones, los partidos de fútbol y ping pong improvisados, las visitas de Chendi, Aurora y Martín,  el licor de hierbas, las excursiones... esas cosas aparentemente tan pequeñas que se hacen grandes y valiosas cuando se archivan en tu disco duro.


Conocerte nos ha enriquecido, nos ha hecho crecer, nos ha mejorado.


Has sido una larga, bonita e intensa parte de nuestras vidas.


Gijón eres tú y siempre será "tú".











Foto tomada en "el muro" (Gijón).

sábado, 2 de julio de 2016

Siete años sin Tony.



"En principio, todo puede ser interesante"



Hace siete años y algunos meses todo un colectivo tuvo la sensación de quedarse sin magia. Esa magia que teníamos a diario en el sótano dos de Blanquerna Comunicació, donde un hiperactivo personaje, rodeado de objetos kistch, regalaba optimismo, profesionalidad y atrevimiento.

Parecía escapado de un cuento o de una película. Siempre con la ilusión a tope, con ganas de descubrir, con un punto surrealista y hippie. Amante de la conversación, de la ternura, del arte y la poesía. Tenaz, luchador, intrépido y viajero.

Era también el consejero/ psicólogo de alumnos/as en busca de su experiencia y sabiduría.

Una persona con un universo propio, transgresor con algunas normas, poco partidario de lo tópico, pasional, positivo, soñador, intenso, despierto, sensible, sorprendente, buscador incansable de lo original, sincero, a veces sin límites.

Decía Gemma que era fresco como un helado en pleno verano. Decía Neus que era un abanico repleto de posibilidades. Decía Josep que trabajar con él era cocinar siempre un plato diferente.

Tony se marchó un año antes del inicio del blog, así que todavía no tenía "su post".

Con su huella imborrable encima de la mesa, con el recuerdo de tantas horas juntos como coordinadores del postgrado de producción, con el precioso libro "in memorian" entre las manos, entiendo que Tony era un símbolo, un referente, alguien que nos recordaba que los sueños está para perseguirlos, que las palabras bonitas están para pronunciarlas, que los lugares interesantes están para descubrirlos, que la vida se debe beber sorbo a sorbo, que casi nada es imposible, que casi todo tiene su lado divertido, que el camino está lleno de nuevos alicientes, que la edad no significa nada, que los artefactos de diseño están para re-inventarlos, que los detalles importan, que compartir tiene sentido.

En las universidades solemos hacer memorias de  los cursos académicos, de las asignaturas y de los seminarios. La memoria de Tony está repartida entre los que estuvimos en su casa de la calle Padilla desde la luz hasta la oscuridad, escribiendo unas páginas de amistad imborrables durante un año para olvidar.

No solo echo de menos al profe, al amigo, al consejero y al defensor de teorías de marca registrada, echo de menos las conversaciones con Neus, con Josep, con Gemma, con Luis, con Espe, con Toni Planells, con Marta Picart, con Mónica, con Esmeralda, con ese grupo de románticos que éramos felices con un menú en el Centro Aragonés, hablando de la entelequia de las plantas submarinas.

Me hubiera gustado mucho que viviera el éxito de Publicitarios Implicados, dedicarle mi libro o seguir intercambiando cd's. Por cierto, esta canción le hubiera encantado:

https://youtu.be/_C7UgR_sIW0


Para algunos/as Tony podía ser un extraterrestre, una persona inclasificable o un ser muy extraño, pero en realidad lo que hizo fue abrir la puerta de la creatividad y de la fantasía, esa que muchos se empeñan en mantener cerrada por miedo a las consecuencias.






"Gracias por haber sido un rayo de sol en un sótano" (Espe Maestro).

"Tony era un tipo caótico encantador" (Mónica Mestanza).




For his sons.