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by carlos pueyo

viernes, 21 de enero de 2011

Los mismos congresos de siempre.



"Los cactus sobreviven años y años, aunque en su entorno no pase nada de nada" (richard wakefield).


Tengo la sensación de que algunos congresos, simposiums, jornadas, conferencias y seminarios de comunicación publicitaria son una interminable sucesión de tópicos. Tópicos avalados por referentes bibliográficos, pero  que no aportan nada al sector.

Ponencias previsibles, recicladas y remezcladas. Power points largos y tediosos. Intervenciones de auto-promoción. Charlas egocéntricas. Ejercicios de estilo sin base.

No puedo evitar pensar que en ocasiones se organizan para decir que se han organizado y se asiste para decir que has asistido. Conseguir el certificado parece ser el único objetivo válido en un espacio frío, distante y poco propicio a la interacción.

Me gustaría saber si alguien ha pensado en el insight, si alguien ha pulsado la opinión de los públicos o es consciente de los temas que realmente interesan.

 Quisiera saber por qué no hay lugares para la reflexión conjunta, la opinión, la experimentación, el atrevimiento o incluso la diversión. Me pregunto si darle vueltas a lo mismo una y otra vez tiene sentido. Me pregunto dónde está la creatividad y la emoción. Busco (sin encontrar) propuestas nuevas, conclusiones sorprendentes, publicaciones que sean un referente y una puerta hacia el futuro.

 Me preocupa que los comités científicos estén formados a veces por funcionarios anticuados y comunicadores desfasados. Noto que la falta de pasión invade los auditorios.

 Percibo que nos queremos auto-justificar, pero nos ahogamos en el convencionalismo y la corrección académica. Creo que tenemos que investigar para descubrir y para aportar.

Tenemos la obligación de demostrar que en la universidad y en la profesión hay cocos privilegiados que van por delante de los acontecimientos. Hace mucho que no veo vibrar a una sala de actos. Se inician eventos sin concepto, sin sorpresas y con el cronómetro en la mano.

Necesitamos aprender y mejorar. No quiero sobrevivir a un congreso, quiero vivirlo, disfrutarlo, sentirlo, que se me ponga la piel de gallina o tenga ganas de levantarme, aplaudir y decir "bravo, bravo"... tal vez soy un ingenuo y no entiendo que así funcionan las cosas... pero cuando veo los ojos brillantes de Jesús Orbea, Josep Rom o Carmen María Alonso, renace mi esperanza.

Más allá de la corrección impecable, quisiera creer que existe la experiencia memorable. Más allá de la pulcritud y del estricto protocolo, quisiera creer que existe la innovación.

Soy consciente del tremendo esfuerzo que requiere montar un acontecimiento de éste nivel. Valoro y respeto el trabajo de los equipos de gestión. Pero a veces piensas  que "ir por ir, es tontería", mientras lees un programa que ya has leído mil veces.