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by carlos pueyo

miércoles, 19 de octubre de 2016

A veces te toca perder.







Para conseguir algo tienes que atreverte y arriesgar. Si no te sale bien, mala suerte, al menos lo has intentado. No puedes vivir siempre en la zona de confort. Puedes perder, pero nunca, nunca sin luchar.

Cuando te has acostumbrado a poner el nivel de exigencia alto, cuando no te conformas, cuando quieres conseguir siempre el máximo rendimiento, te cuesta asimilar que algo no ha funcionado o no ha salido bien.

Y te escuece, te entristece, te decepciona no haber logrado el objetivo. Buscas dónde estuvo el problema y en qué te equivocaste. Repasas mentalmente toda la película para encontrar ese fallo en el guión.

Te vienes un poco abajo, te mesas los cabellos, escribes en tu libreta de notas y buscas posibles soluciones.

Tú, que te consideras detallista, meticuloso y exigente, has calculado mal. No sabes exactamente cuándo y cómo se te escapó la concentración o el detalle.

Te da rabia no haber sabido manejar la jugada, no es un momento fácil porque siempre intentas estar concentrado y preparado para cualquier eventualidad.

Tienes que aceptar que nadie es perfecto, que el ser humano se equivoca, que a veces, por mucho que lo intentes, las cosas no salen bien.

A veces las circunstancias no son las mejores, el entorno te influye negativamente, no puedes evitar ser un ser emocional, receptivo a cosas que no están en ningún manual.

El tiempo y la experiencia nos permiten aprender, manejar mejor los conflictos y las adversidades.

Que no te salgan las cosas durante un tiempo no significa tirar la toalla o dejar de pelear por tus sueños.

Los túneles más oscuros te pueden llevar a una estación luminosa e inspiradora.

Si no hubiera peleado con todas mis fuerzas por implicados y por el blog, seguramente serían dos buenos intentos que se quedaron en el camino.

Por eso, después de caer te levantas, descubres que tienes un lado humilde y te consuelas pensando que lo has intentado, lo has luchado, pero no ha podido ser... la próxima vez lo harás mejor.


Y lo conseguirás.


Foto portada : con Manolo Villalba, Joan Babiloni, Gerard Benito, Helena Lopes y Ricardo Terrades
























Foto  : con el cantante Keco Pujol, el profesor Enric Prats, la periodista Nuria Escalona , el publicitario Josep Brugués y el fotógrafo Claudio Versiani

domingo, 16 de octubre de 2016

Cuando alguien te importa de verdad (2.0)








"Sé feliz a tu manera, porque la felicidad no es lo que te dicen los demás,
 sino lo que a ti te hace sentir bien."


"La tarea del educador moderno no es cortar selvas, sino regar los desiertos."



A lo largo de tu vida te relacionas con muchas personas y de diferentes ámbitos. Puedes tener con ellas una relación correcta, cordial, distante, cercana o inexistente, pero todo cambia cuando alguien te importa de verdad.

A lo mejor, de las 300 personas que conoces, 20, 5 o 3 son para ti mucho más relevantes, interesantes y especiales. Te aportan muchas más cosas, te dan esa sensación de bienestar, ese sentimiento de piña y de equipo, te permiten compartir, sonreír, sentir. Cuando acaba esa comida, merienda o cena, deseas que se repita lo antes posible.

Es un tipo de relación mucho más intensa, donde aparece la alegría, la sinceridad, la inseguridad, las dudas, los conflictos, lo que sabes que no puedes explicar a todo el mundo.

Es ese tipo de relación que convierte los momentos cotidianos en únicos, la que transforma algo habitual en diferente, aún combinando los mismos ingredientes.

Cualquier excusa es buena para montar un meeting y volver a vivir lo mismo pero distinto, tal vez en el mismo lugar y el mismo día de la semana, pero siempre con vivencias especiales.

Si por alguna razón o circunstancia  no puedes quedar durante un tiempo, sabes que el vínculo sigue allí y que un lazo mágico superará cualquier distancia física.

Este tipo de vinculación emocional se parece a un vuelo sin motor, a un águila con alas enormes, a un paseo por las nubes, un viaje inesperado a la luna, un recorrido por una gigantesca montaña rusa.

Se parece a navegar por un mar azul intenso, a contemplar la ciudad desde las alturas, a bailar en un centro comercial lleno de gente, a dejar que la lluvia te moje sin que te importe.

Es como formar parte de una película romántica, tocar en el escenario con tu banda favorita, soñar con los ojos abiertos, abrir una puerta invisible hacia la ilusión, contemplar una puesta de sol en silencio.

Lo vives como algo normal, pero notas como la poderosa buena química se apodera del escenario.

No te paras a pensarlo a menudo, pero esas vivencias cercanas multiplican tu dopamina y tus ganas de vivir.

Muchas veces te pasa sin que seas consciente de ello, pero esas experiencias se quedan grabadas en tu disco duro y acaban formando parte de tu ADN.

Relacionarte con personas que te importan de verdad te da motivación, estímulo, aliento y capacidad de lucha.

Es mucho más importante que tu coche, tu tele, tu ordenador o ese móvil que nunca dejas de consultar.









"Una amistad noble es una obra maestra que se escribe cada día de la semana"






viernes, 14 de octubre de 2016

No digas que se te ha pasado el arroz (remix 2019).





Foto: Luna collection, por Inés Valls Fortuny (Rosa Palo). 

Técnica mixta sobre tela.


Encasillar a las personas en el lugar que se supone que les corresponde a su edad, es uno de los síntomas más evidentes de que aceptamos las cosas con demasiada sumisión. Parece ser que está escrito en alguna parte qué puedes y no puedes hacer a los 30, 40, 50, 60, 70...

... por ejemplo, amar con pasión no es posible a partir de los 30, ir a un concierto de los Imagine Dragons, The Weekend o Florence and the Machine solo se puede hacer entre los 18-30 años, perseguir sueños no tiene sentido, improvisar es un error, innovar es innecesario, ilusionarte es un síntoma de inmadurez, apostar por la solidaridad es de ingenuos, practicar deporte es un riesgo, bailar... mejor que nadie te vea.


Se supone que a partir de cierta edad te tienes que quedar en casita, mirando reality shows y leyendo la prensa, con alguna actividad como ir al súper, cuidar a los/as nietas/as y jugar al dominó.

Es absurdo, el talento no tiene edad.

Los publicitarios Jose Luis Segura, Ricardo Pérez o Joaquín Lorente pasan de los 70 y son capaces de innovar el discurso cada día, casi sin despeinarse...y Clint Eastwood, a sus casi 90, se puede sacar de la manga una genialidad en cualquier momento. B.B. King salió de gira hasta los 89 años. Herp Alpert ganó un grammy con 75 años.



...pero no se les había pasado el arroz?


El arroz no se pasa si lo cuidas con cariño. Si le pones ilusión, ganas y constancia. Si procuras que esté en su punto y lo condimentas con nuevos alicientes. Con personas que valen la pena.

Chiqui Búa ha sido una excelente CEO en Leo Burnett durante años, al igual que Miguel Angel Furones y es innumerable la cantidad de agencias nuevas fundadas por socios que ya son veteranos/as.


... se les pasó el arroz?





El talento no tiene DNI. Lo puedes demostrar a una edad temprana, mediana o veterana.

Puedes hacer cada día lo mismo, como un robot, y dejar que los meses vayan pasando con su monotonía habitual. Puedes explicar cada año los mismos apuntes, puedes reciclar tus ideas del pasado, puedes pensar que tu pareja ya no está receptiva para el sexo. Puedes creer que el mundo se para y se acaba con los hijos. Puedes ser un clon de tantas y tantas personas que actúan como autómatas y borregos.

Si hace tiempo que dejaste de vibrar, de sentir cosas en tu estómago, de emocionarte y notar como se te eriza la piel, si lo único que te importa es sobrevivir, lo respeto, es tu decisión.

Tal vez te has apalancado y buscas excusas para justificar que ya no te apetece luchar por nada ni por nadie. Que nada te motiva. Que un día te cansaste de perseguir sueños.

Lo respeto. Es tu decisión.

Pero conozco a un montón de publicitarios/as que pasan de los 50 y son intensos/as, brillantes, diferentes, apasionados/as, con una visión estratégica y creativa increíble, con una conexión a la cultura y a las tendencias espectacular.

Tienen unas ganas de aprender inmensas, saben lo que pasa en la profesión en todo momento, son capaces de resolver briefings altamente complicados y mantienen viva la llama del atrevimiento, la curiosidad y la pasión.
Son disruptivos y pueden encontrar esa idea diferente que tanto buscamos.

Del mismo modo puedo decir que hay talentazos muy jóvenes que vale la pena descubrir y cuidar. No entiendo eso de "es demasiado joven" o "ya está mayor". Son topicazos. En mi equipo conviven sin ningún problema y todos/as aportan mucho en el resultado final.

En estos momentos me interesa casi todo. El nuevo disco de Anderson Paak, Kali Uchis o Lady Gaga, el documental que me recomendó Toni Segarra, la exposición de Caixa Forum, un montón de series interesantes, mover proyectos solidarios complicados y muy especialmente, encontrar nuevas ideas, nuevos apuntes y nuevas formas de mejorar mi rendimiento.

Porque quiero aprender. Me encanta aprender.


Y no me da vergüenza decir que soy publicitario. Al contrario.
No estoy desconectado ni tengo un pensamiento antiguo ni miro al pasado con melancolía.

No estoy de vuelta de nada, no me invade la pereza ni la desidia.

Me sigue gustando mucho pensar campañas y me atrevo con cualquiera.

Me interesan las tendencias, las personas y las novedades.

Las palabras insight y storytelling forman parte de mi vida.


Me encanta que me digan "influencer de la solidaridad"

Tengo un arroz delicioso preparado para cuando quieras compartir algún proyecto especial.

Porque intento no pensar en lo que me toca hacer, sino en lo que quiero hacer.






lunes, 10 de octubre de 2016

Eres buena sin estar buena.






"La belleza exterior no es más que el encanto de un instante. La apariencia del cuerpo no siempre es el reflejo del alma." (Georges Sand).


Nuestra profesión ha alimentado el monstruo durante años de que para trabajar en una agencia es mejor ser guapa. A veces se decide a quién entrevistas o a quién contratas mirando fotos, por eso de que vende más una cara bonita y un cuerpo escultural.

La belleza física no debería ser un factor decisivo para un cargo profesional. Ni tampoco que una empleada haga la pelota, sonría maliciosamente y diga palabras cariñosas y sensuales. No hace falta.

La solvencia, la responsabilidad, el sentido de equipo, la perspectiva, la argumentación, la velocidad, los idiomas y la eficacia no tienen nada que ver con el aspecto.

Es tu rendimiento lo que vale, no que unos cuantos obsesos caigan rendidos a tus pies. Es la capacidad la que cuenta, no las curvas de tu cuerpo.

No confundamos tener buen aspecto con "ser un bombón". Una persona "buenorra" no garantiza nada y nuestros clientes no necesitan "tener vistas" para aprobar las campañas.

Escuchar frases como "tiene un par de buenos argumentos", "el cliente se derrite con su sonrisa", "se lo toma muy a pecho" o "que busque una excusa para agacharse", resulta indignante.

La estatura, la sensualidad o la melena no son los argumentos que un empresario necesita para contratarte. Necesita que estés preparada, que tengas talento, que te sepas relacionar, que tengas sentido común y coherencia.

Por supuesto que te puedes sentir bien con tu cuerpo, guapa, atractiva o interesante, lo que no es correcto es que el aspecto físico sea una vara de medir contrataciones.

Por favor, seamos profesionales. Si alguien quiere incentivar su morbo, que vaya al cine, se compre revistas o visite clubs nocturnos. Una persona puede ser muy atractiva sin tener un cuerpazo y muy empática sin quitarse la ropa.

El talento debería ser la única medida objetiva para contratar.

La lista de mujeres que han alcanzado altos cargos directivos en la publicidad española no es muy larga. Podemos citar a Isabel Yanguas, Chiqui Búa, Marta Piñol, Begoña Cuesta, Alba Guzmán,  Yolanda Torres, Esther Valdivia, Iolanda Casalà, Sam Júdez, Marisa de Madariaga, Montse Blanco, Anna Brosa, Lucía Pérez Moreno, María Cansino o Mónica Moro, pero está claro que en nuestra industria ser mujer es un factor discriminante.

La publicidad no es una pasarela ni Sunset Boulevard.

La mejor arma de una mujer es su inteligencia.

Puedes ser muy buena profesional sin estar muy buena.




"La belleza que atrae rara vez coincide con la belleza que enamora." (Ortega y Gasset).

"No está mal ser bella; lo que está mal es la obligación de serlo." (Susan Sontag).

"Es usted la mujer más bella que he visto en mi vida, lo cual no dice mucho en su favor."
(Groucho Marx).

























fotos :  Laia Costa durante el rodaje de Victoria. La tuve de alumna en dos seminarios.

Con Marta Torné y Claudia Miquel Vall.


Te caes para volverte a levantar.




"La derrota no es el peor de los fracasos. No intentarlo es el verdadero fracaso"

George Edward Woodberry.

"Intenta y falla, pero nunca falles en intentarlo", Jared Leto.



Seguro que más de una vez te has sentido como una persona rota, abandonada a su suerte, en medio de la nada. 

Una ruptura amorosa, cuando ya has compartido un proyecto, cuando has convivido, has experimentado la compañía constante, has hecho planes, has tomado decisiones, has puesto lavadoras, has cuidado a los hijos, realmente duele. Después de pensar cada día en plural, comprar en el súper, preparar el aperitivo del domingo y despertarte con pereza para ir a trabajar, la historia se se acaba. Y crees que es el fin del mundo.

Te sientes sin fuerzas, sin saber qué camino coger o qué dirección seguir. Eres como un zombi incapaz de sonreír, eres un barco de papel en medio de un océano, eres la versión más desastrosa de ti mismo. Mientras, sueña alone again de Gilbert O'Sullivan.

El desamor es un sentimiento muy difícil de llevar. Saber que la chica que deseas no quiere o no te puede corresponder, deja un poderoso remanente de insatisfacción, hasta que aparece otra persona para borrarlo. A veces es una intriga que se sustenta en los sueños, las fantasías y las películas. Hasta que se desvanece.

Recuerdo cuando encontré a la princesa de mi cuento en una conocida sala de Barcelona, bailando y besándose con otro, mientras sonaba if you leave now de Chicago. Se me encogió el corazón. Me quedé paralizado. Curiosamente, ahora es uno de mis temas favoritos.

Superar un accidente o una enfermedad de mal pronóstico, requiere en primer lugar tener la suerte a favor. Después, aparece la constancia, la insistencia, la lucha mental, la firme voluntad de no darte por vencido. Es un largo, árido y complicado camino, lleno de invitaciones a dejarlo todo y abandonar.

Es una extenuante pelea en busca de una meta que cada vez parece más lejos. Por eso escuchas la BSO de París Texas, ese tema de guitarra rasgada de Ry Cooder.

Es un combate contra ti mismo y contra tu tocada autoestima. Es un sendero estrecho que pasa por largas jornadas de recuperación, muchas conversaciones y la lenta percepción de que las cosas van mejorando. Muy conveniente escuchar, cuando ya te sientes un poco mejor,  gonna fly now de la BSO de Rocky.

Una decepción laboral, especialmente si lo has puesto todo, te has esforzado y te has comportado como un profesional, te sitúa en un estado de rabia, impotencia e indignación. Quedarte en el paro cuando eres un practicante de la hiper-actividad, sienta muy mal. A ti y a tu cartera.

Perder algo que da solidez y seguridad, es un palo. Sentirte inactivo e improductivo es de lo peor que te puede pasar. Más que suficiente para pinchar welcome to the jungle de Guns and Roses.

Dar un giro de 360º a tu trayectoria profesional, iniciar un nuevo proyecto, re-inventar tu carrera cuando ya peinas canas, es bastante complicado. Tienes que poner a trabajar tu atrevimiento, tu sentido del riesgo y no temer las alturas. Aquí se imponen los Franz Ferdinand, con su optimismo retro-moderno.

Cuando te rompes, aprendes muchas cosas. Por ejemplo, que el pegamento muchas veces se llama familia, amigos e incluso sorpresa. Alguien que te da mucho más de lo que esperabas.

Aprendes que solo no vas a ninguna parte, que la soberbia y la prepotencia son absurdas. Aprendes que acumular de forma obsesiva dinero y cosas materiales no tiene sentido si mañana te vas a la tumba. Aprendes a pausarte, a tener paciencia, a no ir tan acelerado. Y vuelves a poner un tema de los Kings of Convenience.

No se lo deseo a nadie, pero si superas una circunstancia complicada y vuelves a empezar, aparece una persona nueva. Aparece una persona que busca atrapar los momentos, valorar los detalles y apreciar a las personas de su alrededor.

Si te caes y te vuelves a levantar, lo haces con más fuerza, energía y potencia.

Si eres un auténtico/a perseguidor/a de sueños, serás duro/a de pelar. No te dejarás vencer tan fácilmente.

Sonará let the music play de Barry White mientras recuperas el color, la ilusión y la pasión o tal vez prefieras a The orwells para impulsar tu nueva oportunidad.


Y volverás a decir aquello de "se puede perder, pero nunca, nunca, nunca sin luchar"

Y volverás a creer. En ti y en los demás.

Y volverás a soñar, con más fuerza que antes.

Y serás una versión mejorada de ti mismo/a

Y lo conseguirás.



"Apunta a la luna. Si fallas, podrías dar a una estrella.", W. Clement Stone.