jueves, 16 de diciembre de 2010

El 24 de diciembre se acaba el mundo (remix 2016).








Este post recurre a la exageración para explicar un episodio divertido. Sé que mis queridos anunciantes sabrán perdonármelo.




Tu cliente tiene al año un episodio psicótico que consiste en pretender hacer en dos semanas lo que no había hecho en 6 meses. Un día, mira el calendario y piensa: "ostras, las gráficas, el ambient, los flyers, el viral, el spot..." y es entonces cuando los/as creativos/as iniciamos un viaje inolvidable a los correbous, es decir briefings y más briefings que te persiguen hasta llegar al plazo (no a la plaza) de entrega.

Para convertir el sanfermín en algo más apasionante te llama cada día, te machaca a mails, te da órdenes contradictorias, recorta y pega, añade y quita, retoca, pide más versiones, y tú piensas: dadme un estoque que me lo cargo.

Si consigues llegar vivo al día "d", es gracias al ibuprofeno, el reiki, la meditación antillana, el incienso, y las esencias del Bosque de Tayak. Comienzas a notar síntomas de tener el "disco duro" saturado tales como olvidarte el casco de la moto, no saber dónde están las llaves, dejarte el usb, salir a la calle sin afeitarte o perder el móvil.

Mientras tanto, los fabricantes de café y tabaco se frotan las manos ante tu consumo inusual y generoso. Para llegar a tiempo,  decides comer delicatessens como el bocadillo del día, el bocadillo de la mañana, el bocadillo del mediodía, el bocadillo de la noche y el bocadillo de madrugada.

Las vacas sagradas y los juniors inician una faena en comunión con el objetivo de cumplir con las expectativas de la marca. Reuniones, brainstormings, bocetos, slogans, propuestas, todos/as se ponen en marcha con el capote en la mano y el stress en el corazón.

Intentas que los de cuentas claven alguna banderilla de vez en cuando, pero es inútil, la fecha es inamovible ante el riesgo de que los apoderados cambien de plaza.

Llegas a la oficina del cliente sin aliento, con tu equipo desfondado, con una bolsa en tu cartera por si tienes que hiperventilar.

Finalmente, con tu mejor sonrisa, presentas los materiales y observas que tu querido responsable de marketing está muy relajado. Demasiado relajado.

Con un cinismo descomunal (y con mi compañera de cuentas blanca y demacrada), te dice: "bueno, ahora sí que me voy de vacaciones tranquilo, las gráficas son para febrero, los flyers para marzo, el viral no lo haremos, el spot lo seguimos hablando y el ambient lo aplazamos".

 En ese momento busco con la mirada cualquier objeto contundente que sirva para vengar a mi equipo, pero el sentido común me frena. Y aún más cuando te comenta "del 24 al 31 estaréis por aquí, verdad?... pues os voy a conectar con el product manager para que sigáis trabajando".

Tienes que sacar el capote para recordar que el 24, 25, 31 de diciembre y 5 y 6 de enero no trabajas. Él te comprende y te contesta: "sí, lo entiendo, mis hijos siempre me añoraban por estas fechas".

En fin, te han cortado las dos orejas y el rabo y sabes que la historia se repetirá , con la esperanza de que un día prohiban las corridas de toros. 

Y no es cierto que rindes más bajo presión. Es un engaño que hemos aceptado para justificarlo. Rindes cuando puedes tensar y destensar, como dice mi buen amigo Tony Planells.

Rindes cuando puedes acelerar y desacelerar. Rindes cuando puedes hacer una buena faena sin presiones ficticias.


Dedicado al slow work.






domingo, 12 de diciembre de 2010

Penalizar el error o aprender de los errores. (joystick remix 2015)







http://youtu.be/uqIFYv1_yHI

(David Gray, please forgive me)


"la única persona que no se equivoca es la que nunca hace nada" (Goethe).



Desde la escuela hasta la universidad, pasando por el mundo laboral y la vida personal, nos hemos convertido en castigadores del error. No perdonamos ni uno. Cuando Messi no marca goles, está acabado, cuando Nadal se lesiona, es el fin de su carrera, cuando Pau Gasol no destaca es porque ya no es el que era,  cuando un estudiante se equivoca, está cuestionado, cuando las circunstancias te llevan a un terreno difícil, no te puedes levantar.

Desde muy pequeños, crecemos con miedo a equivocarnos, aprendemos a medir las distancias y empezamos a esconder nuestro lado más creativo y especial. La escuela pretende enseñar con métodos desfasados, con copias, con láminas para colorear y castigos sin patio.

La facultad a veces está más pendiente de coleccionar trabajos que de aportar experiencias útiles. En el trabajo, penalizamos la libertad de expresión, la discrepancia con los jefes, el carácter divertido, el atrevimiento y el riesgo.

Si una persona ha estado en prisión, ha bebido, se ha drogado o ha sido víctima de la ludopatía, queda marcada para siempre. Para nosotros/as no existe volver a empezar, ni la redención, ni el esfuerzo por no volver a caer en las mismas trampas.

No estoy de acuerdo. El talento crece con paciencia, con motivación, con retos interesantes por resolver, con margen, con esas alas que nos empeñamos en cortar. Si a alguien no le ha ido bien en su relación personal, nuestro morbo descubre motivos y razones para condenarlo/a.

Reconocer que te has equivocado se convierte en una especie de tormento, donde aparece el sudor frío, la piel enrojecida y el temblor de piernas.

Somos demasiado competitivos/as y en el fondo nos gusta que nuestros/as rivales caigan por el camino. Crucificaremos a Wikileaks, Gerard Piqué-Shakira y a quien haga falta.... pero los errores son una gran fuente de experiencia, permiten volverte a levantar y te hacen mejorar.

Puedes fastidiarla por ser impulsivo, por stress, por las circunstancias o por inmadurez. El camino es muy largo y eres capaz de intentarlo de nuevo.

En las aulas, resulta fundamental la actitud de profesores y alumnos/as de querer descubrir.

Xavi Daura de venga monjas era reservado y freak , pero también tenían muchas virtudes en el área del storytelling. Mireia Pujol era  muy reservada, pero explosiva con la cámara. Ahora es una realizadora top. Andrea Marroquín parecía algo alocada, pero ya ha ganado tres Emmy. Laia Costa parecía descentrada y ahora es una actriz de primer  nivel.

Siempre me ha fascinado mirar con ojos de talento en construcción y no con ojos de crítica destructiva. Más allá de los errores, las personas pueden mejorar y demostrarnos que estamos equivocados. No hagamos leña del árbol caído. Muchos de los grandes inventos de la humanidad se crearon cometiendo errores iniciales.

El miedo mata la creatividad.

El miedo a equivocarte pinta barreras, murallas, fronteras y paredes en tu cerebro.

El miedo al error hace que des dos pasos hacia atrás y te quedes en esa zona cómoda que no molesta a nadie y en la que nadie avanza.

Si Leonardo, Steve Jobs, Julio Verne, Steven Spielberg, Diane Arbus o Annie Leibovitz hubieran crecido con miedo, nunca tendríamos referentes ni inspiradores ni locos/as en quien reflejarnos.







sábado, 11 de diciembre de 2010

Puedo ser más tópico que nadie (toma dos tazas de estereotipo).



























Después de un año reivindicando la creatividad y lo nuevo, no podía resistirme a publicar un post lleno de tópicos. En primer lugar, os deseo unos días de descanso magníficos y muchos regalos. En primer lugar también, una dedicatoria a las personas que leen el blog : creativos (as) que son colegas, cómplices, consejeros y fuente de inspiración. Revistas del sector. Estudiantes universitarios de publicidad, especialmente alumnos (as) de seminario, Máster, UF y asignatura de creatividad. Profesores de publicidad, comunicación audiovisual, periodismo, pedagogía y psicología. Profesionales del mundo de la producción, la fotografía y la música. Planners, expertos en rrpp y eventos. Amigos y amigas, familiares, con mención destacada a mi universo : Marta, mis "soles" Sergi y Richi, al gran Emili Sala y a mi "contraste", Steven and co. Conxa, Nuria, Andrés, Eva, Javi and co, por estar a mi lado. Permitidme que exprese unas palabras "mágicas" para Luis y Bibiana, a 1.000 kilómetros y tan cerca. En el norte pero aquí mismo. Siempre en mi corazón y en mi pensamiento. En primer lugar ( otra vez ?) un micro-relato dedicado a mi madre. La persona que me hizo enamorarme de la música, la que me convirtió en cóctel entre mediterráneo, británico e hindú, la que me apoya de forma incondicional. Hace años que reivindica, con razón, un tema musical "suyo", para ella. Tal y como hicieron en su momento Roberto Carlos (lady laura), Nicoletta (mammy blue), Miguel Hernández (menos tu vientre), John Lennon (mother), Kem (a mother's love), Cristina Aguilera (oh mother), Eric Clapton (hey mother) o Kanye West (su album 808s heartbreak). Si, si, es un estereotipo, una canción- regalo de navidad. Lo siento, tenía que hacerlo...

Song for "Nana"

You make me proud
you make me smile
you open a world of magic
you make me feel like dancing.

You colour my world,
you give me hope for future,
you're always by my side,
you are a very special kind.

At last, this is a song for you,
it's true, there's nobody like you,
at last, these are the words i mean,
it's true, mother, this is a song for you.

A lot of things to remember,
a lot of things to discover,
let's play on this emotion,
from january to december.

At last, this is a song for you,
it's true, mother, this is a song for you.



Love and peace. Gracias, en primer lugar, a mis seguidores.

copyright : richard wakefield, 2010.


martes, 7 de diciembre de 2010

Atrapa tus momentos dulces (remix 2016).





















"Algunos momentos son irrepetibles, no puedes dejar que pasen de largo por pereza, por la lluvia o por mil excusas superficiales. Tienes que atraparlos, vivirlos, sentirlos y compartirlos. La recarga energética que consigues es impresionante".



Seguro que alguna vez lo has notado. Tienes una sensación interior intensa. Una motivación especial. Unas ganas irrefrenables de hacer cosas y compartir. Estás como subido/a a una nube o cabalgando sobre las olas.

Te sientes capaz de casi todo. Crees que la suerte está contigo. Notas que estás inspirado/a. Tu estado de ánimo pasa por un momento dulce. Vives buenas sensaciones y contagias buenas vibraciones. Eres la mejor versión de ti mismo/a. Desearías seguir así para siempre.

La música suena mejor. Las películas te llegan. Los ojos tienen ese brillo de las grandes ocasiones. El amor y la amistad suben enteros. Dices lo que normalmente te callas. Estás en un paseo entre la euforia y el optimismo... pero no lo atrapas.

No te paras a pensar que las cosas pueden cambiar. Lo vives con demasiada cotidianidad. Dejas pasar el momento como quien observa un cambio de tiempo. No eres consciente de la situación. Pierdes la tarde o la noche sin sacar a la luz tu creatividad y tu insight privilegiado. No avivas la llama ni haces nada para mantenerla. Dejas que llegue y se marche con una pasividad meridiana.

Piensas que no depende de ti. En parte no, pero si lo atrapas harás que tu maquinaria se ponga a trabajar y lo aproveche. Es una ocasión especial para el dinamismo y la actividad. Pero tú prefieres quedarte sentado/a esperando a que pase algo. Tienes "la fuerza" y no le sacas partido.

Porque cuando eres tú multiplicado/a por diez, tu atrevimiento y motivación no se pueden quedar en casa.

Si atrapas bien el momento, tendrás reserva y gasolina para otras situaciones menos agradables. Tendrás como una "vacuna" en tu disco duro que te hará salir adelante. Debes tirarte sin miedo a la piscina para aprender a nadar en aguas abiertas.

No puedes pasar por el río de la vida como una hoja que se deja llevar por la corriente. Cuando el río te proponga aventuras, colores, novelas, desafíos o retos,  no te quedes en la orilla como una estatua de sal.

No cuando tu corazón está encendido y tu mente fresca. Sabes que todos los días no te pasará. Es algo inusual o al menos poco frecuente.

Atrápalo con fuerza y empieza a soñar. Atrápalo con fuerza sin ninguna intención de despertar. Atrápalo con fuerza y aprende a disfrutarlo. Cuando llegue el siguiente, lo vivirás más intensamente.











fotos:  El vinilo "ride a rock horse" de Roger Daltrey, 1975,  increíble fusión de soul y rock.

El concierto 10º aniversario de implicados. Maravilloso.

lunes, 6 de diciembre de 2010

"Fama es que te conozcan todos, prestigio, solo los que importan".




"La fama es un trozo de nada que el artista agarra al vuelo sin saber por qué." 


"En vez de amor, dinero o fama, dame la verdad."



Desde mi punto de vista, dedicar espacio y horas de tu vida a ser famoso/a, es una pérdida de tiempo. No tengo ni el más mínimo interés en que me reconozcan por la calle, me pidan autógrafos o invadan mi intimidad cuando voy a comprar el pan, el periódico o hago la compra en el súper.

No me seduce absolutamente nada salir en un programa de televisión, en la prensa del corazón o en los chats on line. A mi ego le sienta mejor la discreción, el segundo plano y la búsqueda constante de intentar mejorar en todo. No me gusta ser el protagonista de nada.

Entiendo que una actriz, un músico, un artista o un escritor, necesiten el apoyo mediático para mejorar su status económico y social. Pero un publicitario (salvo en Brasil), es un profesional al que casi nadie conoce. Y si sales a preguntar por la calle, te nombrarán a Lorente, Moliné,  Bassat, Segarra y con suerte Miguel García Vizcaíno.

El resto, pueden ser conocidos en su entorno o en su sector pero no para el gran público. Además te dirán (sin razón) que los creativos somos unos locos, bohemios, hippies, desordenados, raros, infieles, fiesteros y poco fiables.

 No necesito community manager, sino invertir más tiempo en mi pequeño universo. Si el prestigio supone respeto, reconocer una trayectoria, valorar tu capacidad,  lo prefiero mil veces a la fama.

Nunca he pensado que las aulas deban ser un espacio para hablar de mi y de mis campañas. Al contrario, opto por evitarlo.

No me gusta ir a un congreso o a una conferencia para hablar de mi. Me gusta mucho más utilizar el "nosotros" , el plural, mencionar al equipo.

Prefiero que los clientes invisibles de implicados sean visibles. Prefiero regalar a que me regalen.

No nací para ser pasto de los medios. Soy un tipo que disfruta con lo que hace, pero no me considero un genio, ni un guay, ni un referente, ni nada especial.

Ya sé que para muchos (as) es un objetivo y hasta "matarían" por conseguir momentos de gloria en la tele, on line, en los periódicos o en las revistas.

Para mi, la gloria es estar en un pequeño rincón con el sol de cara, disfrutando de una conversación interesante. Sin ninguna prisa ni obligación por ir a ninguna parte.

Para mi, el paraíso es estar con personas a las que quiero, con buena música de fondo y una copa de cava sobre la mesa.

Para mi no hay mayor placer que compartir conocimientos en una clase de seminario, pensar storytellings originales o cantar mientras suena una canción de Gregory Porter.

La fama es un reconocimiento que puede ser injusto, efímero o puede suponer pagar un precio muy alto en tu intimidad.

Soy Richard Wakefield y no soy famoso, pero siempre intento ser honesto y dar lo mejor de mí mismo. En todo lo que hago.