sábado, 26 de diciembre de 2015

Los 24 mejores discos de 2015 (Wakefield's list) (4.0).







La cosecha musical de 2015 ha sido francamente buena, especialmente en lo que se refiere a la confirmación de intérpretes o grupos. En mi lista notaréis la ausencia de Kendrick Lamar, Surfjan Stevens, Julia Holter o Grimes, magníficos discos, que seguramente veréis on otras publicaciones. He intentado ofrecer un punto de vista un poco diferente al de la mayoría de críticos musicales.

Espero que esta guía de 24 cd os sirva para disfrutar en buena compañía.



Destroyer, poison season.

Dan Béjar ya puso el listón muy alto con su Kaputt, una propuesta delicada y sutil. Con su nuevo disco da un paso hacia adelante en su combinación entre música clásica, pop, folk y esencia cinematográfica, para crear una obra sofisticada, sublime y diferente, en absoluto pensada para batir récords de ventas, sino para situarse en el universo de los grandes.


Courtney Barnett, sometimes i sit and think and sometimes i just sit.

El título ya es orientativo sobre el alto nivel de las letras. Letras punzantes, cínicas e ingeniosas, sustentadas en un pop elegante de muchos kilates. Magníficas melodías, magnífica voz y magníficos arreglos.


Adele, 25.

Muchos dirán que no aporta nada nuevo, pero la compositora de Tottenham vuelve a presentar al menos 6 temas irrebatibles y ya van unos cuantos. Es sin duda la mejor cantautora pop-soul del momento. Se ha tomado su tiempo para lanzar su tercer disco y ha valido la pena. Es verdad, no explora ningún territorio diferente, pero es muy buena, tampoco lo necesita...de momento.


Florence + The Machine, how big, how blue, how beautiful.

Menos barroca y más pop, Florence ofrece un disco contundente, rotundo e inspirador. Está en plena forma y sus tres álbumes no tienen desperdicio.


Matthew White, fresh blood.

Violines, vientos, coros gospel, la esencia de Atlantic y Stax en un cd sobre el amor y la muerte que rebosa sensibilidad y creatividad.


Marcus Miller, afrodeezia.

Un maravilloso y completísimo album de jazz fussion, con una banda de lujo y magníficos invitados. El mejor disco de Marcus Miller en 15 años.


Alabama Shakes, sound and colour

Era difícil superar su primer disco y, no conformes con eso, se re-inventan, incluyen distorsiones de voz, aportan arreglos innovadores y consiguen sonar diferentes. Algo que no está al alcance de cualquiera.


Steven Wilson, hand can not erase.

Los riffs de guitarra de Wilson nos llevan a un recorrido mágico por el rock, el rock sinfónico y la psicodelia. Una obra de arte imaginativa, envolvente, muy original. Será un álbum de referencia en los próximos años... si no lo es ya.


Eric Church, Mr Misunderstood.

Un disco de producción sencilla repleto de buenas canciones, que podrían firmar Elvis Costello o Jeff Tweddy. Sonido limpio y sin artificios. Country, folk, pop y rock en perfecta armonía. Al menos 5 temas merecen ser singles.


Jess Glynne, I cry when i Laugh.

Con una voz tan poderosa como Adele o Emeli Sandé, el disco nos propone un viaje al soul, al pop, a la música disco y al house con un diseño de producción muy cuidado : coros, violines, bases rítmicas, piano... un cd sin altibajos, siempre a un nivel muy alto.


Robert Glasper, covered.

Después facturar dos discos enormes como black radio 1 y 2, Glaser se presenta en formato trío con un repertorio de soul jazz delicado, sutil y exquisito. Para cerrar los ojos y dejarte llevar..


Kamasi Washington, the epic.

El título es muy acertado. Un triple cd arriesgado, innovador, original, rupturista. Jazz, soul, hip hop, sinfónica, coros, una obra de arte que abre nuevos caminos, que inventa, que rompe. La propuesta más arriesgada y más creativa de los últimos años.


Josh Ritter, sermon on the rocks.

Con mucha carretera a sus espaldas, Ritter firma el mejor disco de su carrera. El más maduro. El más redondo. El más creativo.


Natalie Prass.

Es uno de esos discos que más te gusta cuanto más lo escuchas. El country soul delicado de Natalie Prass te atrapa sin remedio y consigue que no la puedas comparar con nadie. Tal vez un poco a  Janis Ian, pero con su propia personalidad.


Mumford and sons, wilder mind.


Tras colocarse en los número uno de re-inventar el country/folk americano, con sus mandolinas, acordeones y armónicas, nos sorprenden con un álbum que suena a U2 y a Coldplay, donde Marcus Mumford demuestra que es un compositor como la copa de un pino.


James Bay, chaos and the calm. 

Algunos dirán que es un cd comercial y efectista, pero no es cierto. Está lleno de buenas canciones, melodías infecciosas, ritmos emocionantes. Es un super ventas, pero también es una fantástica colecciones de grandes temas.


Benjamin Clementine, at least for now.

Es un disco tan arriesgado que ha tardado casi todo el año en aparecer en las listas. Soul con vuelos operísticos, una forma diferente de interpretar y de componer, una obra visceral de un tipo que durmió en la calle durante algún tiempo.


Disclosure, caracal.


No rebosa hits como su cd anterior, pero la creatividad de estos jóvenes de Brighton es indiscutible. No venderá tanto como su antecesor, pero es incluso mejor, más maduro, más completo, más reposado. Colaboraciones de Sam Smith, The Weeknd, Lorde, Gregory Porter... produción espectacular.


John Scofield, past present.


En plena forma a los 64 años. Scofield, acompañado de sus antiguos socios Joe Lovano y Bill Steward impregna de magia una colección de estupendas composiciones que te relajan, te transportan, te inspiran y te hacen disfrutar.



Los recomendados de aquí.


The Gramophone All Stars, Jazzmaica.


Una big band barcelonesa que suena como los ángeles fusionando el jazz con el soul de Filadelfia, el soul de la Motown y los ritmos jamaicanos. No tienen nada que envidiar a una banda americana.


The Crab Apples, I'm here


Pop con esencia de brit pop facturado en Barcelona por un grupo muy muy jóven que me ha dejado fascinado.


Sabina Witt, chiquilladas pintorescas


Sabina hace lo que no hace nadie. A veces es jazz, otras es pop, otras es música clásica y finalmente es única, auténtica e inimitable. Ahora se atreve con textos de Erik Satié.


Jeff Spinozza, gipsy runner


El mexicano/estadounidense está en plena forma. Muy cómodo en su mundo folk-blues que tantos éxitos le ha reportado. Un disco maduro, intenso y repleto de grandes canciones.


Alondra Bentley, resolutions.


La murciana-británica firma un álbum delicioso producido por Matthew White. Tiene lo mejor de Kate Bush y de Eddie Brickell, canciones que te abrazan y te emocionan de principio a fin.





























Natalie Prass, muy happy.





















The Crab Apples.


















Studio one, Abbey Road, London.




***** Richard Wakefield es letrista musical y experto en bandas sonoras publicitarias. Ha publicado diversos ensayos sobre música y es colaborador de la asignatura "música y publicidad" de la Universitat Pompeu i Fabra de Barcelona. Ha sido asesor de Sony Music y Universal Records.

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