miércoles, 13 de enero de 2010

Un café o what else? (remix 2016)






 Está claro, una empresa sin máquina de café o sin un bar cercano es inimaginable, porque  "mataría por un café", "no me preguntes nada hasta después del café", "el café es sagrado", "estaré mucho mejor después de la segunda taza de café", "si no me traes un café ahora mismo gritaré", "el lunes sin café sería una pesadilla" o "Dios, un café antes de que me duerma de pié".

Allí peregina el creativo indignado, el ejecutivo fuera de sus casillas, la becaria estresada, el planner obcecado, el junior intrépido, el planner en busca de insights, la community manager a la caza de redes sociales y el Director General  con la quiniela de despidos.

Allí se escuchan monólogos pasionales, confesiones privadas, chismorreos contrastados, putadas con premeditación, celebraciones pasadas de vuelta, chulerías momentáneas.

Allí se enseñan fotos de las farras, recuerdos de los viajes, se intercambian tatus, pins, chapas, pulseras, cintas de pelo, direcciones de facebook y teléfonos.

Allí se especula, se fabula, se conspira, se montan bulos, películas, rumores y fantasías. Allí aparecen los comentarios sobre la ropa, el pelo, los zapatos y los complementos. Se habla del partido del fin de semana, de la serie a la que eres adicto/a o lo que dijo esa famosilla jarta de bótox.

Allí los insultos renacen entre situaciones extremas, presentaciones de campaña y críticas destructivas. Allí se da la bienvenida o se despide con cariño. Se ríe y se llora. Se chilla y se  calla. Se sueña y te despiertan. Se lucha y se da la mano. Se gana y se pierde. Te enciendes o te apagas. Te recuperas de una noche loca con la ayuda del ibuprofeno.




Das las gracias, pides perdón o te pasas de la raya... es un ritual, un símbolo, un mito, una leyenda.

Puede ser un espacio habilitado en la oficina, una máquina de monedas o el bar de Nacho al que has ido durante los últimos doce años. Quince-veinte minutos que forman parte de tu cotidianidad. Esos sonidos, esos olores, esa luz, esos cuadros, esa taza...  nada que ver con el té, mucho más flow.

El café es una necesidad, una adicción, una parte fundamental en la vida de la agencia...y de la uni :

Funciona muy bien después de esa fiesta de cumple pasada de vueltas, donde casi nadie recuerda nada y algunos/as se despertaron con la chica/o que no tocaba.

También es muy eficaz después de empalmar la noche con la clase de las 8,  para aguantar el taladro de la asignatura que se convirtió en invitación al whatsapp.

Para digerir ese gin tonic de marca desconocida o ese whisky que de escocés solo tiene las rayas de la falda. Para odiar a Laura porque se lo montó con Pepe, para pedir perdón por decir cosas que ni recuerdas, para volver al mundo real, para recordar dónde dejaste la moto o cuál es el nombre de la persona que por la mañana se ha despertado a tu lado.

 Para eliminar los nervios del examen o la presentación del TFG, para criticar a los famosillos o  la ropa de Mar, para flirtear con los pocos chicos que estudian publi, para conversar con el profe de seminario o simplemente para no ir a clase y seguir hablando de tonterías.


El café es tu cómplice y lo sabes.


BONUS POST.


****Nespresso ha acertado 100% con los protagonistas de su campaña, cercanos, cómplices, imperfectos y divertidos. Sintonía pegadiza. Situaciones ingeniosas.



- "ponme un café corto de café, con la leche desnatada, descafeinado y sin azúcar"


- "eso es como si dijeras : hazme el amor sin preámbulos, rapidito, con orgasmo corto y eyaculación precoz"



(escuchado en un bar de Barcelona).






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