La química es "eso".







"En un minuto una persona puede hacerte sentir lo que otra no consiguió en años, porque es cuestión de química, no de tiempo "


La química es "eso" que aparece de vez en cuando. Se nota en el brillo de los ojos, en la complicidad, en las ganas de que la conversación dure mucho tiempo. Se nota en la sensación de bienestar, el deseo de compartir, las sonrisas, las coincidencias.

La química no se sustenta en razones matemáticas, es intuitiva, intensa, placentera, diferente.

Tampoco la química se relaciona necesariamente con el sexo. Puedes sentir química con cualquier persona de tu entorno sin que eso signifique una atracción amorosa.

Sentir química con una persona que también se dedica a la creatividad, potencia las posibilidades y multiplica los resultados. Ves el mundo con los mismos ojos y coincides en que es mejor vivir el presente que agobiarte por el pasado o por el futuro. Tus posibilidades aumentan de forma exponencial.

Tienes mejores ideas cuando alguien conecta contigo.

Seguro que has sentido eso que te explico con una dupla laboral maravillosa. Me está pasando ahora mismo con muchas personas . Una complicidad instantánea, una relación fluida, ideas que van y vienen como ríos que llegan al mar.

El respeto mutuo y los pequeños detalles forman parte de la relación, donde nunca aparecen esos silencios largos e interminables. Entendemos los errores, los despistes y los días malos.

La espontaneidad y la improvisación invaden la escena, porque si hay química no es necesario tenerlo todo atado y bien atado.

Estás a gusto sin hacer cosas extraordinarias, simplemente compartiendo un café o intercambiando recomendaciones de series, películas, exposiciones o música.

Las personas con "riesgo químico", no solo no te cortan las alas, sino que te invitan a seguir y a seguir, como si estuvieras sobre los lomos de un caballo llamado creatividad.

La química en un aula es absolutamente maravillosa. Te sientes con alas y con energía, notas el feedback y la ilusión. Desearías que el curso no acabara nunca. Disfrutas de experiencias únicas, compartes, co-inspiras, comentas, conversas. 

No existen reglas para esta realidad. Racionalmente, tal vez nunca te relacionarías con esa persona, pero cuando compartes momentos con ella, te lo pasas súper bien.

También puede suceder que el nivel de coincidencias sea muy alto. Por ejemplo, a mi me gustan los individuos un poco"locos", curiosos, exploradores, positivos, atrevidos, pasionales, nada tópicos.

La conexión está o no está. La sientes o no la sientes. Estarás a su lado cuando las cosas no funcionen. Y cuando quiera celebrar algo. Intentarás aportar los mejores consejos ante sus decisiones. Pondrás tu hombro a su disposición cuando esté triste. Y tus dotes de cantante o bailarín cuando esté alegre.

La química es intensa, se nota y se siente, se percibe y se vive.

Ese proceso inconsciente que sucede en nuestro cerebro, y que activa nuestras feromonas, hace que nuestra vida sea a veces un libro abierto, donde no hay espacio para los secretos y sí para las confidencias.

Incluso cuando tienes razones para el enfado o el reproche, la química amortigua el golpe y consigue tarde o temprano la reconciliación.

A lo largo de nuestra vida tendremos relaciones superficiales, interesadas, de compromiso, laborales o temporales. Tendremos amigos/as compañeros/as, parejas, familia, vecinos/as. Pero si ha surgido la química, esa relación, sea la que sea, siempre te  resultará especial, memorable, intensa y única.

Y eso que sientes, quedará grabado en tu ADN y te hará feliz.











"Cuando hay química no compiten las diferencias"

"Las personas más importantes no se buscan, la vida te las presenta"












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