miércoles, 17 de julio de 2013

SCPF* Academy: cuando la formación cuesta un ojo de la cara (disfrazada de trainning).




http://www.elpublicista.es/frontend/elpublicista/noticia.php?id_noticia=17336&id_seccion=36


(descripción de Academy SCPF*)


http://www.youtube.com/watch?v=SDbx4Xfv0yQ&feature=share&list=UUSKM4SOdQwSn2WbCPlp-n1g&index=7

(mensaje de Leo Burnett a SCPF)


Señor Segarra, sabe que le admiro, pero esta vez se ha equivocado. Y mucho.


SCPF*, que siempre se ha caracterizado por la búsqueda de la creatividad y la innovación, se ha puesto en el ojo del huracán por ofrecer un curso de creatividad de 10 meses, impartido en la agencia, al módico precio de 20.000 euros. Muy caro.Y 16 alumnos/as. Demasiados.

 No voy a poner en cuestión (quién podría) el nivel de los profesionales de la Academy empezando por Tony Segarra y siguiendo por Borja Orozco, Luis Cuesta, Jose María Piera, David Caballero, Natalia Cazcarra, Isabel Martínez, Enrique Baeza y tantos otros/as. También sería absurdo negar que muchas campañas creadas en Calatrava 71 son todo un referente en la publicidad mundial.

Tony Segarra ha demostrado una gran atracción por experimentar nuevas fórmulas y nuevas maneras de pensar y de hacer. Supo defender la diferenciación creativa cuando WPP compró un buen paquete de acciones y cuando creó el proyecto milmilks. Ahora, quiere poner en marcha algo que ya inventó Wieden and Kennedy en Portland y en Amsterdam... pero con solo 6 alumnos/as. Tras una experiencia previa como profe en el Instituto Europeo del Diseño, se pone las botas de enseñar.

La metodología habla de flexibilidad, factor sorpresa, fusión, no trabajar para casos reales aunque si para marcas reales (por lo tanto, los/as estudiantes no son becarios/as), personalización, etc. Es un planteamiento interesante y seguro que está muy pensado, pero el factor precio chirría. Mucho.

Seguro que hay un montón de candidatos/as que no se pueden permitir esa suma de dinero y tienen mucho talento. Seguro que hay muchos candidatos/as que tienen el dinero pero carecen de talento. Discriminar por capacidad económica no parece un buen principio. Por otra parte, si la persona que entra no tiene una base previa sobre el mundo de la publicidad, será difícil que destaque en diez meses.

Estamos en un entorno de crisis, recesión, corrupción, falta de credibilidad y paro. El sector publicitario está tocado por la re-estructuración de plantillas. SCPF*, como referente que es, debería becar y no cobrar un precio tan alto. Debería dar oportunidades.

Si uno o dos de los/as alumnos/as acaban trabajando en la empresa se habrán auto-financiado su contrato, con la ayuda de sus compañeros/as descartados. Parece perverso.

De todas maneras, más de 40 personas ya han llamado a las puertas del cielo al portador. Tal vez, alguna llevará un bolso Loewe oro collection y alguno polo Lacoste y pelo engominado. Otras, habrán arruinado a sus padres o habrán vendido su coche de segunda mano para entrar en el paraíso.


La Academy de verdad es la que intenta que todos/as tengan las mismas oportunidades. Y no solo imparte práctica. Ofrece una sólida base de conocimientos teóricos.


Lo siento, pero es mucho más Academy publicitarios implicados que SCPF.


Foto: Mr John Sample by Wakefield.



http://www.elpublicista.es/frontend/elpublicista/noticia.php?id_noticia=17370&id_seccion=166

(creativos al sol, el nuevo festival para creativos en paro)

5 comentarios:

  1. És indignant Richard... amb aquetses accions crec que no anem pel bon camí. Gràcies per compartir-ho :-)

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  2. La triste canción de José, el primer alumno de SCPF Academy
    Escrita por Javier Santamaría:


    Esta es la historia del pobre José,
    vendedor ambulante en la calle traspiés.
    Coeficiente selecto, intuición abismal,
    buscaba sediento una oportunidad.

    De joven luchaba a capa y espada,
    moría, sangraba bajo puertas cerradas.
    Quiso ser publicista y estudió empresariales,
    combinando el horario, repartiendo postales.

    Un trabajo fijo, mal remunerado,
    no pudo dejarlo, estaba encadenado.
    El maldito alquiler, la odiosa necesidad
    de tener que comer y a la vez estudiar.

    Echaba de menos salir por la noche,
    beber, divertirse, follar en el coche.
    El precio era alto, lo pudo aguantar,
    tarde o temprano vendría algo más.

    Pasaron los años y se licenció,
    en su cabeza ya había un mundo mejor.
    “Trabajar de lo mío, casarme” pensó,
    “se acabó la sequía, es mi turno”, decía.

    Se quiso despedir de los días nublados
    lanzando al aire el sombrero de licenciado.
    Se acercó sonriente al tablón municipal
    buscando un empleo donde poder prosperar.

    ¿Y qué pasó, qué sucedió?, ¡pobre José!
    Te quedaste perplejo, paralizado.
    Lágrimas en los ojos, ¡te han engañado!

    Una oferta decente, no por eso pagada,
    no eres más que náufrago bebiendo agua salada.
    Te miras, te ves, no puedes comprender,
    4 años tirados y no entiendes, ¿por qué?

    Te ofrecen ser becario y necesitas comer,
    20.000€ 10 meses ¡Mi cuerpo en alquiler!

    No se dio por vencido tan fácilmente,
    Años ahorrando, perdiendo el presente.
    Nadie dirá que no lo intentó,
    peón en tablero jugado por dos.

    Te obligan a prestar profesionalidad
    a cambio de experiencia que nunca tendrás.
    3 años, quizás 4 y podrás ascender,
    a junior, trainee, o vete a saber qué.

    Desesperado, perdido, no encuentra sentido,
    engranaje perverso dirección al olvido.
    Postales sin sueños tuvo que vender,
    no llores, no sufras, es la vida José.

    Condenado a no ser, por no ser hijo de,
    otro caso perdido, ves abriendo el archivo.
    Tus amigos colocados ven tu asunto banal
    desde el despacho de una pyme o multinacional.

    7 años ahorrando, por fin pudo entrar,
    aprendió como nadie, lo supo aprovechar.
    10 meses más tarde, 20.000€ después,
    te llaman al despacho y te ponen del revés.

    Te tatúan a fuego “eres imbécil, José”.
    Caíste en la trampa, pagaste por ser.
    Llevarás la vergüenza, gilipollas mundial.
    Conejillo de indias en proyecto viral.

    El pobre José, ahogado en alcohol,
    no tuvo mujer ni oficina en Colón.
    Duerme arropado, con el frío interior
    de un sistema de mierda que lo utilizó.

    El responsable lo tachó de Tesis Social,
    pues estaba podrido el mercado laboral.
    Quiso comprobar la estupidez de José,
    y otros 15 becarios que creyeron entender.

    Entender que la esencia ahora cuesta dinero,
    que aprender en lo alto no es usar el monedero.

    No pensaste en el peso de la matrícula pagada,
    olvidaste que en el cielo ya no cobran entrada.



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  3. El talento no se consigue con dinero...hay cosas que no encajan. Estoy totalmente de acuerdo, y mi enhorabuena a todos los engominados que puedan permitirse el lujo de entrar en una academia como esta.

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  4. Claro y transparente. Gracias Wake por tus opiniones tan acertadas.

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