jueves, 2 de septiembre de 2010

El silencio tiene algo que decirte (remix 2016).


       


"Nunca rompas el silencio si no es para mejorarlo."





Existe el silencio intencionado. Escuchar el mar o el agua de un río en la penumbra. Contemplar el paisaje desde la cima. Pasear y percibir tus pasos. Volar en globo. Nadar lejos de la orilla. Bucear en tu interior.

Sentarte a escribir o a leer en una terraza vacía. Escuchar el tintineo de los cubitos de hielo en tu copa. Sentir las hojas de los árboles en la espesura del bosque. Mirar a la ciudad desde ese lugar donde el ruido parece escondido.

Existe el silencio inesperado. El de la respuesta que no llega. La indiferencia frente a la emoción. El mail que calla. La sonrisa oculta. La persona anónima. El te quiero que nadie pronuncia. Las gracias que nadie te da. La entrevista o el examen que tarda en decidirse. La sensación de soledad en la habitación de un hotel. El avión que no sale. El tren que se marcha.

Existe el silencio de los besos en la intimidad. Las caricias sin frase. Los gestos sin discurso. Los susurros en la oreja. El amor de la ternura. Los gemidos del cuerpo bailando en la oscuridad. El guión que marcan los puntos suspensivos y las figuras sutiles volando bajo un edredón.

Existe el silencio de las palabras ocultas. Porque no es el momento, porque te da miedo, porque no es adecuado o porque la reflexión ha dominado tu impulso.

Existe el silencio de las miradas intensas y  los ojos brillantes. El que te dice más cosas de las que puedas imaginar. El que se convierte en un océano inmenso, azul e infinito. El que abre las puertas de tu intimidad y te recuerda su nombre una y otra vez.

Existe el silencio que estalla para convocar a los volcanes, el fuego, la pasión, los gritos, los mordiscos y el amor infinito.

Existe el silencio impuesto, el que mata la la creatividad, apaga la luz, vulnera los derechos, rompe la dignidad, agota a la paciencia  y derrite la solidaridad.

Existe el silencio de una habitación a media luz, mientras suena una canción delicada, sensible y sutil, mientras abres tus manos en forma de alas y crees que el cielo ha decidido pasar un rato contigo.

Existe el silencio de luna escondida entre tus pósters, del arco iris surfeando entre tus discos, del cometa que se viste entre la ropa, de la estrella fugaz que pinta de rojo tu corazón, de la nube que decide marcharse para que entren el sol y la luz.

Existe el silencio de la piel erizada, el pecho en situación de tic tac, los ojos cerrados y un resorte que llama a dos labios intensos para que entren en el escenario.






















Foto de Mireia Pujol.

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