domingo, 11 de septiembre de 2016

La vida es como el arco iris.






Foto : néon creado por Enrique Baeza, gran artista y fuente de inspiración.

www.enriquebaeza.com

"Trato de aplicar colores como palabras que forman poemas, como notas que forman música."
  Joan Miró




Cuando estoy melancólico, soy azul oscuro, el blue de la noche americana. Esa sensación de cierta fragilidad, de sentir que te falta algo o alguien. Ese deseo de encontrar nuevos alicientes. De pasear sin rumbo, de desear algo inesperado.

Cuando estoy muy aburrido, soy gris, ese gris vulgar e impersonal al que no suelen hacerle caso. Esa mirada al vacío, esa pasividad incómoda, esa monotonía absurda, ese estado donde prefieres esperar acontecimientos.

Si me siento pasional, soy rojo intenso. El estado ideal para inventar, crear, experimentar y soñar. El sentimiento idóneo para cantar, bailar y contagiar ilusión.

En los momentos de relax, soy verde, soy paz, tranquilidad y pausa. Me siento como en un valle inmenso, sin que nada pueda perturbarme. Soy feliz escuchando el silencio y contemplando los lagos espirituales y las lagunas en la agenda de citas.

Si quiero sorprender a los demás y a mi mismo, soy lila, soy disruptivo. Me siento feliz improvisando, invitando a los demás a jugar conmigo, a aparecer por una calle céntrica sin tópicos y sin convencionalismos.

Si percibo derrota, soy negro, negro de tristeza. Negro que iré convirtiendo en gris cada vez más claro, hasta que me levante y vuelva a luchar.

En situaciones de extrema felicidad soy naranja, porque se tiene que notar.

Cuando escribo, intento ser slow, color azul turquesa, para no correr, para fijarme en los detalles, para escoger mejor las palabras.

Existe un color adecuado para cada situación. A veces lo tenemos crudo. En otras ocasiones nos ponen verdes. En algunos momentos aparecemos rojos de vergüenza. De vez en cuando nos cae un marrón.

A veces perseguimos sueños de colores. A veces nos ponemos morados. Nuestra vida va del rosa al amarillo. A veces esa canción de jazz suena granate. A veces las caricias son pistacho. Y los besos, multicolor.

A veces el mar azul es naranja, la hierba verde es ocre, el asfalto negro es plateado, la nube blanca es gris, el camino marrón es caramelo, la mirada de tu amiga es transparente, la piel blanca es chocolate,    el otoño amarillo y la primavera... granate"




Siempre he pensado que los besos tienen color. Cierras los ojos y vuelas, mueves los labios y te derrites. A veces son sutiles, a veces son el preámbulo de una sinfonía o el salto a las aguas de una cascada. Los besos pueden ser azules para calmarte, rojos para encenderte, verdes para inspirarte o violeta para sorprenderte.

Siempre he pensado que el sexo tiene color. Puede ser rojo intenso o gris metalizado. Explosivo y volcánico o sutil y delicado. Con preámbulos azules y revolcones naranja.

Siempre he creído que las canciones tienen color. Las hay amarillas o naranjas, las que te invitan a bailar. Puedes escuchar el rosa en muchas baladas, el gris en los blues y el negro en el hard rock. El folk tiene color hierba. El rock alternativo es fucsia.

Siempre he tenido la convicción de que los libros tienen color. Los históricos tienen gama de ocres, los futuristas son azul metálico, los reflexivos son blancos y los que hablan de publicidad, multicolor.

Siempre he comentado que las películas tienen color. Las de Ridley Scott son azules, las de Tim Burton, negras, las de Clint Eastwood marrones, las de Spielberg verdes, las de los Coen lilas, las de Gondry, amarillas, las de Scorsese gris metálico, las de Hitchcock azul oscuro.

Siempre he pensado que la vida tiene color. Algunos días te levantas vital, optimista, enérgico/a. Son los días rojos, amarillos, naranjas o verdes intensos. El gris domina el mundo de las dudas. El negro te puede llevar a lo cool, lo elegante o la tristeza. Las jornadas movidas son magenta. Cuando te toca pensar, aparece el cyan.

No hay color. No todo es blanco o negro.

Es mucho más emocionante cambiar de registro.














Foto Cataratas Iguazú: Lara Mateo.

1 comentario:

  1. Comparto contigo las sensación de ser de colores.
    Yo tengo todos los colores, pero sobre todo son vivos e intensos. Muy pocas veces, menos mal, se quedan opacos.
    Y me gusta.
    Diana

    ResponderEliminar