sábado, 21 de septiembre de 2013

El placer de observar.








http://youtu.be/WS74t8i5PaE

(I'm losing things, The Beatiful South)



La frase "la vida es aquello que pasa mientras estás ocupado en otras cosas"(John Lennon), cada vez tiene más sentido.

Me da la sensación de que caminamos sin ver y sin mirar. Nuestra agenda diaria está llena de compromisos encadenados que no podemos asumir.

Cada día nos perdemos esa pelota de colores que cae por la acera, ese cielo azul intenso, un gato persa que juguetea con una bola de papel, un guiri vestido con un chandal fosforito.

No nos fijamos en una Harley aparcada frente a nuestro portal, un famoso que nos roza la chaqueta, una cometa que vuela sin destino, un músico callejero que suena como los ángeles, signos evidentes de pobreza, una niña que nos saca la lengua y tantos y tantos otros detalles.

Estamos programados para actuar, pero no para observar. Si permanecemos sentados demasiado tiempo nos aceleramos. No buscamos la pausa ni la reflexión, vamos empalmando cosas sin tomar consciencia de lo que estamos haciendo y viviendo. Si en nuestro planning semanal hay muchos vacíos, nos sentimos obligados a llenarlos.

Llegar 15 minutos antes a una cita, tomar un café o una cerveza y disfrutar del momento no es algo descabellado, pero nos cuesta ponerlo en práctica. Tener dos horas para comer en lugar de media hora, parece un lujo asiático. Y en medio de esta realidad, caen conversaciones, co-inspiraciones, experiencias, posibilidades, caminos por andar, montañas por ascender o ríos por recorrer.

Cada día nos perdemos ese rótulo tan original, esa tienda vintage, la señora del mercado que va vestida como en una entrega de premios, el grafitti de la pared, los turistas que pasean en bici, el local que inauguraron pero todavía no has podido conocer, ese perro cocker spaniel tan llamativo, esos globos perdidos que surcan el cielo.

Caminar despacio, no mirar el whatsapp ni el mail, dejar un margen de minutos entre cita y cita no es imposible, desayunar en 15 minutos en lugar de en tres es más saludable.

Nos perdemos oportunidades de experimentar y de ofrecer a nuestra mente un paréntesis necesario.

Si salpicamos nuestra vida de momentos conscientes (aunque sean cortos) llegaremos más frescos a la meta y tendremos la sensación de que estamos más en forma,  porque nuestro espíritu y nuestro corazón habrán asimilado el cambio de velocidad y nuestros ojos habrán visto el gato, la pelota y el guiri.

Necesitamos des-acelerar, sin mantener nuestra existencia sometida a la adrenalina o a la falsa felicidad del alcohol o las drogas.

Necesitamos desengancharlos de vez en cuando del mundo on line que nos impide vivir experiencias en tres dimensiones.

Necesitamos recuperar la visión panorámica y no encerrarnos en entornos pequeños y asfixiantes.

Cada día nos perdemos esa sonrisa sincera, un cartel que anuncia un concierto, una papeleta tuneada, ese escaparate vintage montado con mucho mimo, ese coche antiguo aparcado frente a ese café singular, el olor intenso de la tienda de ropa, la bufanda que necesitas y no tienes tiempo para ir a comprar, la reunión con ese amigo/a que nunca tiene lugar, la celebración que has aplazado mil veces.

Descubre el otro lado, el más personal, el más cercano, el más humano.


Foto: Judith Colell, observadora nata, by Xavi Vega Esquerra.











7 comentarios:

  1. Post para enmarcar,


    P. Alzugaray

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  2. Elogio de la vida, bravo !!!






    Paco Nadal.

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  3. música, poesía,palabras que bailan como por arte de magia,grande, enorme, auténtico wake.





    josh rouse

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  4. Quieres ser mi mantra? o mi mago o mi gurú o lo que sea...





    Carla crepúsculo

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  5. Hi Richard !!!
    Visto lo visto me encanta tu blog !!!




    Maite Soto

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