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by carlos pueyo

martes, 7 de abril de 2015

Miradas que no miran.






http://youtu.be/WS74t8i5PaE

(I'm losing things, The Beatiful South)



La frase "la vida es aquello que pasa mientras estás ocupado en otras cosas"(John Lennon), cada vez tiene más sentido.

Me da la sensación de que caminamos sin ver y sin mirar. Nuestra agenda diaria está llena de compromisos encadenados que no podemos asumir.

Cada día nos perdemos esa pelota de colores que cae por la acera, ese cielo azul intenso, un gato persa que juguetea con una bola de papel, un señor vestido con un chandal fosforito.

No nos fijamos en una Harley aparcada frente a nuestro portal, un famoso que nos roza la chaqueta, una cometa que vuela sin destino, un músico callejero que suena como los ángeles, signos evidentes de pobreza, una niña que nos saca la lengua.

No miramos a ese balcón tan singular, los graffitis que rozan el arte, un grupo de turistas con una llamativa camiseta naranja, las cotorras que juegan en los árboles, una fuente centenaria, las hojas que caen a la acera.

No nos fijamos en ese coche antiguo que está frente al pub, en el escaparate temático que cambia cada semana, en los carteles que anuncian los próximos conciertos, en una cometa que vuela sin destino.

Estamos programados para actuar, pero no para observar. Si permanecemos sentados demasiado tiempo nos aceleramos. No buscamos la pausa ni la reflexión, vamos empalmando cosas sin tomar consciencia de lo que estamos haciendo y viviendo. Si en nuestro planning semanal hay muchos vacíos, nos sentimos obligados a llenarlos.

Llegar 15 minutos antes a una cita, tomar un café o una cerveza y disfrutar del momento no es algo descabellado, pero nos cuesta ponerlo en práctica. Tener dos horas para comer en lugar de media hora, parece un lujo asiático. Y en medio de esta realidad, caen conversaciones, co-inspiraciones, experiencias, posibilidades, caminos por andar, montañas por ascender o ríos por recorrer.

Estamos enganchados al whatsapp, a los juegos on line, al mail, al facebook y al instagram, conversamos, si, pero sin mirarnos a los ojos.

Puedes comer y cenar con el móvil desconectado o te parece imposible?

Cada día nos perdemos ese rótulo tan original, esa tienda vintage, la señora del mercado que va vestida como en una entrega de premios, el local que inauguraron pero todavía no has podido conocer, ese perro cocker spaniel tan llamativo, esos globos que celebran un aniversario.

Si salpicamos nuestra vida de momentos conscientes (aunque sean cortos) llegaremos más frescos a la meta y tendremos la sensación de que estamos más en forma,  porque nuestro espíritu y nuestro corazón habrán asimilado el cambio de velocidad y nuestros ojos habrán visto el gato, la pelota y el guiri.

Aún cuando estamos conversando en vivo, miramos el móvil compulsivamente e interrumpimos el momento diciendo "disculpa, tengo unos mensajes..."

De hecho, sin el móvil nos sentimos desnudos y desamparados.

Es cierta la expresión que vi en un bar : "no tenemos wifi, tendrán que hablar entre ustedes"

Necesitamos desengancharlos de vez en cuando del mundo on line que nos impide vivir experiencias en tres dimensiones.

Necesitamos recuperar la visión panorámica y no encerrarnos en entornos con forma de pantalla.

Cada día nos perdemos esa sonrisa sincera, una papeleta tuneada, el olor intenso del horno de pan, la bufanda que necesitas y no tienes tiempo para ir a comprar, la reunión con ese amigo/a que nunca tiene lugar, la celebración que has aplazado mil veces.


Descubre el otro lado, el más personal, el más cercano, el más íntimo, el más humano.



“Nadie logra mentir, nadie logra ocultar nada cuando mira directo a los ojos.” 
(Paulo Coelho)






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