
Esta frase lo justifica casi todo. Cuando las oficinas de tu Agencia dependen de una central internacional, pasa lo que pasa : despedir a 6 personas de golpe, pasar un fin de semana fuera cazando mariposas moteadas, pintar las paredes de verde, fichar a 8 becarias, cambiar el jarrón chino de sitio, poner colores a los power points, congelar los sueldos, pasar la cena de navidad en el Liceo, incorporar dos compañeros de Taiwán, hacer un cuso intensivo de inglés al mediodía, valorar a tus compañeros con notas, eliminar la música de los despachos, no salir a comer sino tirar de taper y bocatas, enviar todas las instrucciones por mail, gastar menos post-its, no utilizar la terraza de 200 metros para nada, pedir 4 presupuestos de cada cosa, presentar 6 versiones de cada campaña, estar disponible durante las vacaciones, regalar pelotas anti-stress, cambiar el lote de Navidad por una aportación solidaria, no leer el Yorokobu ni el Anuncios en horas de trabajo, hacer un rapport de todas y cada una de las reuniones, invitar a personas del cliente a realizar un stage, cambiar el tabaco por chupa-chups, poner un panel para que se pueda llenar de notas y dibujos, colocar en todas las puertas "si me necesitas, silba" (???), no salir al bar a tomar café, limitar las dietas a cargo de la empresa, organizar un curso obligatorio de inglés y otro de reiki, no leer los periódicos en horas de oficina, no salir antes de las 21 horas, no venir en camiseta estampada, aconsejar utilizar la bicicleta, hacer pruebas de colesterol, poner las reuniones de gestión los viernes a las 8 de la mañana, quedar para trabajar el fin de semana, asistir a los cumpleaños de los hijos e hijas de los clientes, participar en un curso de coaching enseñar la ciudad a los ingleses, llevar a los Directores de Marketing a conducir karts, salir a hacer fotos los domingos, obligar a postear en twitter 30 veces cada día, hacer salidas "reset" para motivar al personal, participar en workshops creativos, limitar el número de cafés, prohibir el pantalón corto, confiscar las cuches, poner objetivos de facturación imposibles... si le pides explicaciones al Director General, te dirá "lo siento, yo te entiendo, no puedo hacer nada, son órdenes de Londres", con cara de buena persona y ojitos de cordero degollado. (que eso sea verdad o no, ya no lo tengo tan claro).
Foto : mi amigo Carles. Fisio, filósofo y actor ocasional de publicidad, caracterizado de jefe comprensivo.
...London calling...
ResponderEliminarReal como la vida misma.
ResponderEliminarA esto se le llama tener dependencia.
ResponderEliminarAhora lo entiendo todo, ja, ja, ja.
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