La sinceridad es un lujo que tiene sus consecuencias.

                                                       

                      





“En una época de engaño universal,
decir la verdad es un acto revolucionario”

(George Orwell).



“No necesito amigos que cambien cuando yo cambio y asientan cuando yo asiento. Mi sombra lo hace mucho mejor.”

(Plutarco).



La sinceridad es un valor que a todo el mundo le parece admirable, pero lo cierto es que pronto descubres que no puedes unirla a la espontaneidad. Un notable en sinceridad, en los tiempos que corren, sería una nota muy alta.

En general, aceptamos bastante mal la discrepancia, no nos gusta asumir nuestros errores, nos da miedo decir la verdad. Creo que nuestra vida es una partida de ajedrez y la ficha de la sinceridad algo que solo puedes utilizar en el momento oportuno y en el lugar adecuado.

Los altos cargos llevan muy mal el contraste de opiniones y el diálogo se ha convertido en un lujo, las personas preferimos que nos alegren los oídos antes de asumir que hemos metido la pata.

Muy pocas empresas han instaurado una política de crítica constructiva, tal vez Pixar lo ha intentado con su método "trust". La idea es que se sientan equipo y deseen mejorar.

Decir la verdad ha tenido como consecuencias castigos, despidos, amenazas, ruptura con amistades e incluso divorcios. Guardar silencio, ser una persona "poco conflictiva", aceptar las órdenes de buen grado y sin protestar, genera en cambio ascensos, cargos de responsabilidad y subidas de sueldo.

Una de las veces en las que ser transparente me dio resultado fue cuando mi Dtor creativo me comentó que si no mejoraba me echaría y yo le dije que me diera durante dos meses un cliente importante, para demostrar mis posibilidades. Salió bien.

Pero en líneas generales, la creatividad, la iniciativa, intentar ser mejor, no forma parte del ADN de las empresas ni de las instituciones.

Normalmente, una expresión de franqueza viene precedida por "que no te sepa mal", "lo digo sin acritud", "tal vez me equivoque pero..."."te lo explico con cariño..." Este espacio de pensamientos directos está quedando reducido al whatsapp, ese lugar donde crecen los malentendidos.

Realmente a cuántas personas conoces que te digan la verdad, mirándote a los ojos y sin dudar?

La mentira, la hipocresía y las medias verdades avanzan imparables mientras la sinceridad queda en manos de algunos/as irreductibles, que son admirados/as a la vez que odiados/as.






Necesitamos admitir los errores. Fomentar el atrevimiento. Buscar la innovación. Divertirnos. Celebrar los éxitos. Opinar. Conversar. Hablar siempre en plural. Que te sientas parte del proyecto. E importante. Y persona.

El stress, la presión, el cansancio y la amenaza son enemigos íntimos de la creatividad. Preguntar y opinar son los motores de la combinación.

A mi me gusta decir la verdad y ser sincero. También suelo salpicar mi existencia de tonterías varias, que unas veces se entienden y otras veces no. A veces soy muy impulsivo y mis palabras no sientan bien.

Estoy convencido de que siendo más sumiso, más "pelota" y más discreto hubiera conseguido muchas más cosas. Mi amigo Angel me dijo una vez: "para bien y para mal eres un braveheart", demasiado atrevido para un mundo tan oscuro".

Si alguien te pregunta si mides tus palabras,  probablemente contestes sí.

La sinceridad es como la solidaridad, todo el mundo la valora teóricamente y desde fuera, pero no todo el mundo la practica.

La sinceridad ejercida siempre desde el respeto, no con palabras hirientes ni insultos, debería ser admirada y tenida en cuenta en una trayectoria profesional. Pero a mi amiga Lucy la despidieron hasta 3 veces por no estar de acuerdo con algunas decisiones de dirección.

Ser sincero/a por tanto supone asumir un riesgo, a veces jugar con fuego o estar al filo de la navaja, saber que alguien puede manipular tus palabras y utilizarlas en tu contra.

Es un debate muy interesante para el que necesito opiniones y al que te invito a participar.

Dicen los/as expertos/as en psicología que el exceso de sinceridad es tan malo como mentir. Puede ser. Decir las cosas de una forma "brutal" puede ser un error. Mentir nunca se me ha dado bien.

La sinceridad me mata. No puedo evitarlo. Como persona atrevida, prefiero esta opción a otras más cómodas. Alguno/a opinará que no es una posición inteligente. Pero a estas alturas es difícil que cambie.

Por eso me apunto a decir palabras bonitas a menudo. Intento reunir a mi equipo y fomentar la conversación. Intento acortar las distancias, ser amable y respetar el trabajo.

... pero aún así, en ocasiones tengo que comerme mis palabras. Con patatas.







Foto : Lara Mateo promocionando The Axe Club.




“En tiempos de hipocresía, cualquier sinceridad parece cinismo”

(William Somerset Maugham).


“En esta vida se perdona todo menos decir la verdad.”

(Carlos Ruiz Zafón).


Ahora que ya he leído el artículo, puedo gritar "bravo". Ser sincera, laboralmente hablando, me ha llevado, en muchas ocasiones, a tener bastantes dificultades, pero sé que ni puedo, ni quiero dejar de expresar, intentándolo desde el respeto, mis opiniones ante lo que veo. Por supuesto, algunas me las como con patatas. Yo sí puedo decirme ahora, que antes no lo hacía, que soy una persona inteligente, pero no lo suficientemente lista, seguramente. No envidio, ni admiro que se han ganado un puesto, el que sea, porque se han "apretado" sus tripas. Un abrazo y gracias por compartirlo

Nuria Parralejo. 


Por qué no queremos oír lo que no nos va bien? Porque somos cobardes. De ser valientes, diríamos la verdad, seríamos libres y la vida funcionaría mejor. Bravo.

Nuria M. Doñate.





Súper Jose Luis Moro "diciendo verdades" durante el confinamiento. Me declaro fan de su trabajo como creativo y cantautor.


Comentarios

  1. "También suelo salpicar mi existencia de tonterías varias, que unas veces se entienden y otras veces no"

    Así es la vida, querido amigo, y así la vivimos los un poco locos.

    Eres un sol.

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  2. Ser honestos duele. A las personas no les gusta que les digas la verdad para eso tiene que estar edulcorada, acaramelada y no dicha brutalmente. Considero a esta altura que de la mano de la honestidad/sinceridad tiene que ir la empatía. De esa manera podríamos decir adiós al "sincericidio" y sumar y aportar al prójimo. Richard : SINCERAMENTE es un placer estar conociéndote. Abrazo, Maru.-

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  3. Yo cuento que, una vez hace muchos años, una persona muy allegada a mi me decía: Luis, lo mejor de ti es que siempre dices la verdad. Y lo peor de ti es que siempre dices la verdad. En los tiempos en los adquirí la maduración adecuada, entendí lo que me quería decir.

    Así fue como aprendí a decir las verdades de la manera en que no hirieran a las personas involucradas en ellas. Porque la verdad, si duele, muchas veces no tiene sentido y solamente es necesaria si aporta algo.

    Eso sí... la mentira... ¡¡¡nunca!!! (si me apuran, ni la piadosa)

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  4. Soy partidario de ser amablemente sincero con la ironía y odiosamente sincero con el sarcasmo. Así se aplaza la conclusión unos segundos y es más didáctico.
    Jesús Orbea

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  5. Vivimos en una sociedad Nada sincera. La educacion, los entornos familiares y sociales juergan con ella como si de un puzzle se tratase, las Nuevas tecnologias lo han acebtuado más a mi parecer. Al final la sinceridad vive en pequeños espacios de confianza. Depende de nosotros cuantos encontremos o creemos!

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  6. a mi personalment em satisfà molt més una bona veritat, una veritat sincera d'un amic, que et corregeixi, que et digui que fas be o que fas malament i com pots millorar o que et digui en que no ets tant bo com creus, però la veritat de vegades no es vol veure , he notat amb el temps que molta gent no vol saber la veritat si no simplement que li diguin que te raó o hi ha gent que per moltes proves que li posis al davant demostrant que el blanc es blanc i el que es negre es negre, encara que sàpiguen que es cert ho rebutgen, no volen saber res de la veritat, simplement seguir creient que tenen raó.

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