Barcelona se pone triste.









En mi ciudad hay cultura, historia, música y diversidad, mar, cielo, mercados y avenidas.

En mi ciudad hay tolerancia, pasión, rincones, esencias y sabores.

En mi ciudad hay turistas, conversaciones, bares, locales y sensaciones.


En mi ciudad hay velas rojas.


En mi ciudad hay taxis amarillos, calles que parecen tabletas de chocolate, muchas motos, muchos colores, convivencia, playas, restaurantes y dicen que tres catedrales.

En mi ciudad se encuentran Gaudí y Miró, Messi y Eduardo Mendoza, Serrat y Caballé, Las Ramblas y el barrio gótico, El Tibidabo y Montjuich.


En mi ciudad hay velas rojas.

En mi ciudad hay lugares entrañables, barrios que parecen pueblos, paseos, avenidas y pasajes, gente de todas partes, sueños, fantasías e ilusiones, homeless que duermen al raso, indiferencia y conciencia, inoperancia y paciencia.


En mi ciudad hay velas rojas.

Las velas rojas de las lágrimas.

Las velas rojas contra el fanatismo.

Las velas rojas de la alegría truncada.

Las velas rojas del adiós inesperado.

Las velas rojas para decir "no tenim por".


Toda mi solidaridad, cariño y respeto para las víctimas de los atentados.








Comentarios

  1. Las velas rojas no deberían existir.
    Siento dolor por estas velas rojas.

    Diana

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