lunes, 6 de diciembre de 2010

"Fama es que te conozcan todos, prestigio, solo los que importan".




"La fama es un trozo de nada que el artista agarra al vuelo sin saber por qué." 


"En vez de amor, dinero o fama, dame la verdad."



Desde mi punto de vista, dedicar espacio y horas de tu vida a ser famoso/a, es una pérdida de tiempo. No tengo ni el más mínimo interés en que me reconozcan por la calle, me pidan autógrafos o invadan mi intimidad cuando voy a comprar el pan, el periódico o hago la compra en el súper.

No me seduce absolutamente nada salir en un programa de televisión, en la prensa del corazón o en los chats on line. A mi ego le sienta mejor la discreción, el segundo plano y la búsqueda constante de intentar mejorar en todo. No me gusta ser el protagonista de nada.

Entiendo que una actriz, un músico, un artista o un escritor, necesiten el apoyo mediático para mejorar su status económico y social. Pero un publicitario (salvo en Brasil), es un profesional al que casi nadie conoce. Y si sales a preguntar por la calle, te nombrarán a Lorente, Moliné,  Bassat, Segarra y con suerte Miguel García Vizcaíno.

El resto, pueden ser conocidos en su entorno o en su sector pero no para el gran público. Además te dirán (sin razón) que los creativos somos unos locos, bohemios, hippies, desordenados, raros, infieles, fiesteros y poco fiables.

 No necesito community manager, sino invertir más tiempo en mi pequeño universo. Si el prestigio supone respeto, reconocer una trayectoria, valorar tu capacidad,  lo prefiero mil veces a la fama.

Nunca he pensado que las aulas deban ser un espacio para hablar de mi y de mis campañas. Al contrario, opto por evitarlo.

No me gusta ir a un congreso o a una conferencia para hablar de mi. Me gusta mucho más utilizar el "nosotros" , el plural, mencionar al equipo.

Prefiero que los clientes invisibles de implicados sean visibles. Prefiero regalar a que me regalen.

No nací para ser pasto de los medios. Soy un tipo que disfruta con lo que hace, pero no me considero un genio, ni un guay, ni un referente, ni nada especial.

Ya sé que para muchos (as) es un objetivo y hasta "matarían" por conseguir momentos de gloria en la tele, on line, en los periódicos o en las revistas.

Para mi, la gloria es estar en un pequeño rincón con el sol de cara, disfrutando de una conversación interesante. Sin ninguna prisa ni obligación por ir a ninguna parte.

Para mi, el paraíso es estar con personas a las que quiero, con buena música de fondo y una copa de cava sobre la mesa.

Para mi no hay mayor placer que compartir conocimientos en una clase de seminario, pensar storytellings originales o cantar mientras suena una canción de Gregory Porter.

La fama es un reconocimiento que puede ser injusto, efímero o puede suponer pagar un precio muy alto en tu intimidad.

Soy Richard Wakefield y no soy famoso, pero siempre intento ser honesto y dar lo mejor de mí mismo. En todo lo que hago.













3 comentarios:

  1. Te faltaría añadir "Prefiero que pregunten porqué no tengo un monumento a que pregunten porqué lo tengo". ;)

    Lo más triste es que la "fama" sea atribuída a las personas mayoritariamente vacías por dentro que se intentan llenar en apariciones mediáticas para reafirmarse.

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  2. Richard, tu tienes prestigio y fama, aunque no lo quieras reconocer.

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  3. El reconocimiento comienza por uno mismo. Cuando, con siceridad te conoces... te reconoces día tras día, en cada pasito. Tendrás reconocimiento cuando hayas aprendido a dártelo a ti mismo. Entonces no te importará el reconocimiento externo. Simplemente te recordarán lo que ya sabías (sin humos) y le añadirán un "piscolabis" al final. Un brindis por los que encontráis la inspiración trabajando. Feliz reconocimiento personal.

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