Tu móvil mata las conversaciones.



Una de las cosas que más escucho últimamente es "hace mucho que no lo veo, pero estamos conectados". La frase viene a decir que un whats es equiparable a una conversación larga, mirando a los ojos. Ese aparato ligero y delgado debería facilitar la interacción, pero en ocasiones es una máquina de generar conflictos y una excusa para no concretar una cita.

Esta claro que el móvil o el face time en casos de distancia física cumple perfectamente con su cometido, nada que objetar. Si estás enfermo/a o convalesciente, se agradece su presencia. Si no puedes salir al exterior, si estás aislado es más que necesario. Pero en otros casos es más cuestionable:

Cuando organizo un evento tengo muy claro que hasta 15 minutos antes puedo recibir un mensaje de alguien que prometió venir pero finalmente no lo hizo. Que te digan "tranquilo, lo tengo agendado" no es ninguna garantía.

Cuando alguien se enfada por un mail o por un comentario en un chat, simplemente desaparece, no da ninguna opción a hablar en directo. Muchas veces se trata de un matiz, de un detalle que se solucionaría conversando.

Hemos perdido totalmente la capacidad de solucionar conflictos, roces, diferencias de criterio, contrastes, situaciones que se han producido como consecuencia de las circunstancias, la impulsividad, la ansiedad o la casualidad.

No sabemos ni queremos entender. Le damos trascendencia al tema conflictivo, exageramos, dramatizamos y así ya tenemos una excusa perfecta para enfadarnos. Durante más tiempo de lo razonable.

Nuestra capacidad de diálogo, nuestra aceptación de la crítica, nuestro nivel de tolerancia está bajo mínimos gracias a a ese rectángulo donde podemos ver series, fotos, fakes, chismes y chistes malos.








Todos tenemos nuestras convicciones, pero no le voy a retirar el saludo a Carol porque es del RCD Espanyol ni a Carla por llevar el pelo rosa, ni a Baldric porque le gustan "los secretos".

Conversar ha sido algo decisivo en la historia de la humanidad y no solo de sexo, futbol, drogas o programas del corazón. Las reuniones han generado novelas, películas, canciones o exposiciones.

Dirigir equipos significa conocerlos muy bien, hablar con ellos, entender una situación personal delicada, favorecer su motivación y buscar la manera de que rindan al máximo nivel. Pero sin amenazas. Sin intimidar. Sin insultar. Sin poner a nadie en evidencia.

Aunque dirija, tengo que reconocer que me puedo equivocar, que más de una vez no he tomado la decisión correcta.

Nadie es perfecto a la hora de gestionar sus relaciones. Me duele en el alma perderme a excelentes personas por no haber sabido decir las palabras adecuadas.

Somos muy orgullosos, somos muy individualistas, no sabemos valorar las cosas sencillas y cotidianas y en cambio tragamos con la corrupción, con los campos de refugiados y con la venta de armas.

A mi me sigue gustando la regla de las 4 "h" : humildad, humanidad, honradez y sentido del humor.







Tú móvil no llora, no te mira a los ojos, no besa, no abraza, no se implica, no sueña, no salta.

Por tanto, no debería influir en tus relaciones y en tus contactos personales.

Por tanto, es una herramienta, no tu única ventana para relacionarte con alguien.

Por tanto, es un complemento no algo que te puede producir adicción.

Más besos, más abrazos y menos superficialidad.

Más contacto personal, menos chats "automáticos".

El móvil es muy útil para agendar, para buscar información, para no perderte, para distraerte, para anotar, para leer, para tener grupos temáticos, para avisar de que estás en un atasco o de que no vendrás a cenar. Para conectar con tus clientes, amigos/as o compañeros/as. Para hablar desde la distancia. Para buscar ofertas y comprar. Para estar al día. Para pagar.

Mirar a los ojos, ver cómo se te eriza la piel, decir palabras bonitas, acariciar, besar, disfrutar de un concierto, pasear, escuchar una conferencia, ver una película, enamorarte, pasear junto al mar, hacer deporte, jugar con tus hijos, morir de placer o disfrutar del chocolate negro y las chuches (o de un buen cava o de un oporto), mucho mejor sin móvil. Y mucho más intenso. Más consciente. Más momento único.

La inteligencia artificial nunca podrá suplir a tu capacidad de sentir. Ni a la química. Ni a la complicidad. Ni a la intuición. Ni a las sorpresas.

Lo inmediato no siempre es lo mejor. Necesitamos pausa y reflexión.

Desconectar el móvil muchas veces supone aligerar la ansiedad y el stress.










"El automóvil, el televisor, el ordenador, la tablet, el ipad , son máquinas nacidas para ganar tiempo, pero en realidad se apoderan de tu tiempo.Y anulan tu capacidad de reflexión."






"No puedo estar más de acuerdo. Mientras vemos pasar la vida de otros a través de los móviles, la nuestra se va escapando poco a poco. A tus 4 H yo añadiría "Hempatía" (con H de humor)."

Clara Maynés.


"Magnífica reflexión sobre el valor de la conversación."

Josep María Junoy.



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