sábado, 18 de enero de 2014

El miedo conduce a la mediocridad (XL remix 2016).






"No es valiente quien no tiene miedo, sino quien sabe conquistarlo"

(Nelson Mandela)

"No tiene sentido contratar a personas inteligentes y decirles lo que tienen que hacer. Nosotros queremos que nos digan qué tenemos que hacer"

(Steve Jobs)

"La felicidad es la ausencia del miedo"

(Eduard Punset)



El miedo es el arma más poderosa que tiene el ser humano para alienar, matar la creatividad, la libertad y la iniciativa. Muchas veces es un miedo auto-impuesto, el que tenemos a equivocarnos: a perder el trabajo, a no encontrarlo, a fracasar, a no dar la talla.

Cuando alguna vez pronunciamos las palabras "es lo que hay" "no hay nada que hacer", "no podemos cambiar el mundo", "así es este negocio", en el fondo es una consecuencia de todos los temores que nos han inculcado previamente.

En épocas de recesión y crisis suele aparecer un miedo visceral a la palabra innovación. Se impone el conservadurismo y la mediocridad y se eliminan las puntas creativas. Así, observamos como muchos anunciantes no aprueban propuestas brillantes y originales porque se sienten más cómodos en la zona de poco riesgo. Someten a la campaña a un marathon de tests, pruebas y opiniones con el objetivo de que alguien avale los resultados positivos.

Del mismo modo, las agencias prefieren asegurar el negocio y presentar propuestas al gusto del cliente, aunque no sean las mejores ni las más eficaces.

En este contexto, la mediocridad es la estrella de la película, en la calle, en las aulas y en la empresa, campa a sus anchas como la apuesta segura de la zona de confort.

Tal vez por eso, pasamos una media de 134 minutos diarios frente al televisor. España es el único país del mundo en el que Gran Hermano a llegado a la edición número 17. Aquí se puede demostrar una doble contabilidad de un partido político sin que nadie dimita. Puedes hacer el ridículo en la presentación oficial de una candidatura olímpica o en el discurso inaugural de las fallas en Valencia y no pasa nada. Cada día hay más casos de corrupción y lo aceptamos como algo cotidiano, los paraísos fiscales invaden los telenoticias y solo protestamos con bromas y cachondeíto.

La pasividad de los gobernantes de Europa ante más de un millón de personas que malviven en  los campos de refugiados es indignante.

En este contexto, la creatividad está marginada, sometida al juicio sumarísimo de las reglas, los convencionalismos, la aceptación, los tópicos y "lo que siempre funciona". El riesgo brilla por su ausencia y los que proponemos ideas originales somos poco menos que unos alocados que no tenemos consciencia da la época en que vivimos.

La indiferencia supone el triunfo del miedo y de la mediocridad.

Llegan a la Agencia briefings y más briefings para ser resueltos es 24 horas y Dirección General no protesta.

Sales cada día de trabajar entre las 11 y las 12 de la noche, con un sueldo hiper recortado y lo aceptas por miedo y porque no te queda otro remedio.

Suben los impuestos, el IVA, los autónomos, la luz, y los productos del súper y nos conformamos diciendo " en fin, ya cambiarán las cosas" (pero no hacemos nada).

Vivimos pendientes del pan y circo del fútbol, los famosillos, los realities, el humor chabacano y las series casposas, mientras nos cruzamos de brazos y dejamos que siga creciendo la mediocridad.

Hemos asumido que no podemos hacer nada, porque la contaminación mediática ha ido apagando nuestra iniciativa... pero si nadie se moviera no existiría publicitarios implicados, no funcionaría el crowdfunding ni se abrirían nuevas empresas de comunicación cada día.

Me duele que muchos anunciantes crean que sus Directores de Marketing pueden pensar las campañas. Me fastidia que la agencia "ponga en bonito" lo que ellos han pensado. Me indigna que los Directores Generales apuesten por ideas convencionales y vistas mil veces.

En Inglaterra y en Holanda el negocio de la publicidad se está re-inventando de verdad. Horarios racionalizados, espacios de co-inspiración, sentimiento de equipo... y apuesta en firme por la creatividad.

Me gustaría que ganara el talento, no como observo en muchas empresas: una corte de pelotas que contentan a sus jefes llevándoles el café, haciendo de chóferes ocasionales, protestando sus multas de tráfico, diciendo "si señor", riendo sus gracias, no cuestionando ninguna de sus propuestas, pidiendo permiso para ir al baño, aceptando su sumisión en cualquier momento o circunstancia.

Si crees en algo, te tienes que "mojar"... aunque te dé miedo. La creatividad puede cambiar el mundo y mejorar tu vida. La mediocridad es como la rueda del hamster enjaulado : nunca se mueve del sitio.




Foto : Mónica Dalmau Gimeno.

Mónica ha trabajado en el dpto de cuentas de Publicitarios Implicados y de Externa Comunicación.



7 comentarios:

  1. El 17 de julio de 2012 apareció un asrtículo en las redes sociales, atribuído a Forges, pero que el ha desmentido en varioas ocasiones. El caso es que la reflexión es muy interesante y coincide contigo en muchos aspectos.

    http://www.4upress.com/index.php/politica/item/512-el-triunfo-de-los-mediocres-de-forges#.UtvdmSSCFbU

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  2. Wake, sembrao una vez más.


    Anthony.

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  3. Te envío un mail para que me hables un poco de Mónica, busco gente de cuentas.


    Marcos.

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  4. Sin la cretividad, la innovación o el riesgo a ser diferentes, no habriamos llegado hasta aquí.

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  5. Hoy has escrito para mi... el miedo a empezar algo nuevo pero la creatividad de brulle alla voy...

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  6. 'Inspiration that excites' es tu nickname, ¿no, Richard?

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