viernes, 21 de junio de 2013

Tiburón: lo que Spielberg nunca explicó.



"Tiburón será una película de catástrofes solo si no hace dinero. Entonces, será una catástrofe.

(Steven Spielberg, 1975)


Con tan solo 26 años, Spielberg, tercera opción tras John Sturges y Dick Richards,  se enfrentó a un rodaje repleto de problemas. Su decisión de rodar en mar abierto, en lugar de hacerlo en una gran piscina interior,  provocó constantes mareos en el equipo técnico. Dos cámaras Arriflex cayeron por la borda con la película dentro, que se pudo salvar en el laboratorio. Las maquetas del tiburón sufrieron a diario abolladuras, arañazos y desperfectos. En un escenario por el que circulaban continuamente cientos de yates y veleros, fue el ingenio del director el que consiguió un resultado final brillante. La película se presupuestó en 4 millones de dólares, pero acabó costando 9,5 millones. La previsión de 55 días de rodaje se convirtió en 159. Los productores, David Zanuck y Richard Brown estuvieron a punto de cancelar el proyecto. Spielberg puso 3000 dólares de su propio bolsillo.

De los tres actores protagonistas, dos fueron digamos, polémicos. Robert Shaw, el caza-tiburones dijo que el guión era "un pedazo de mierda" e intentó siempre tener el papel principal. Adicto al alcohol, con muy mal carácter y evasor de impuestos a Canadá, lanzó pulsos constantes a todo el equipo, gracias a que también era guionista y escritor. Richard Dreyfuss, el oceanógrafo, afirmó que "el tiburón mecánico no funcionará y no tendrás más que problemas". Adicto a las anfetaminas, divo, extraño, le sentó como un tiro rodar en las aguas heladas de Cape Cold. Por cierto, en unas escenas adicionales en una piscina, pilló una neumonía. Roy Scheider, el policía, tuvo que intervenir como moderador muchos días durante el rodaje. Como el propio realizador relató "en un buen día rodábamos cinco escenas, en un día normal, tres y en un día malo, ninguna"

Inevitablemente, Spielberg era visto como "un niñato con pretensiones". Los 3 tiburones mecánicos ( el principal se apodó "Bruce") controlados por 40 técnicos, provocaban muchos quebraderos de cabeza. Tenían que ser reparados a diario, no ofrecían los movimientos deseados y retrasaban las jornadas. Así que "el niñato" se acordó de Alfred Hitchcock. Con la complicidad y la maestría de la banda sonora de John Williams, decidió sugerir la presencia del tiburón en muchas escenas y enseñarlo tan solo en planos determinados. Esa sensación de estar sin estar le dio misterio, intriga y suspense a la historia. Al mismo tiempo, fue moldeando el papel de los protagonistas principales : radicalizó a Shaw, dotó a Dreyfuss de un toque Spencer Tracy e incrementó el compromiso de Scheider con su rol de protector. Rodó 27 escenas no previstas en el libreto original. Dejó cierta libertad a los actores para improvisar. La frase: "creo que necesitará un barco más grande"la sugirió Scheider.  El alcalde sin escrúpulos que decide no cerrar la playa para no perder los ingresos generados por el turismo, recuerda mucho a algunos políticos de hoy.

Todas estas decisiones las tomó trabajando por las noches, hasta la madrugada.

Tiburón está actualmente entre las 120 películas más taquilleras de la historia, con 470,7 millones de dólares recaudados.



"Tiburón me parece violenta, desagradable y cruda"

(Steven Spielberg, 1978).



http://youtu.be/ycuUsbLkOII

Trailer de tiburón.



Foto : Cabo Peñas.

1 comentario:

  1. I quantes vegades l'hauran feta la uno un dissabte a la tarda...
    Ens veiem aviat, Richard :)
    Una abraçada!

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