"una ciudad que te conoce bien, que juega sus mejores cartas" (Alejandro Martínez).
Una ciudad empieza a ser tuya, cuando has escuchado sus sonidos, cuando te has perdido entre sus detalles, sus secretos y esos espacios que no suelen aparecer en las guías. Más allá de los monumentos y los paisajes, descubres locales que te atraen y se quedan grabados en tu retina. Cuando vuelves a mirar las fotos, sientes su olor, su esencia, el rumor de la cocina, el partido de fútbol de la tele, los/as habitantes habituales, que ya lo han convertido en un club, en un encuentro obligado para compartir. Riazor puede parecer un restaurante más, pero esconde tesoros que lo convierten en una isla en la frialdad. Sus tapas y raciones caseras son exquisitas, pero mejores son las personas que lo regentan. Luis vivió momentos muy difíciles el año pasado y contó con el apoyo de Paca, Francisco, Mari Carmen y compañía. Ese tipo de gente que te devuelve la esperanza de encontrar la bondad, la cercanía y el cariño. En diciembre de 2011, entré por primera vez en su mundo artesano. La pizarra, la barra, las mesas de madera y los cuadros, me encantaron. Las miradas honestas y brillantes me sedujeron al instante. Desde el minuto uno me hicieron sentir como en casa. No era el mejor momento, pero sí el mejor lugar. La Plaza de María Pita, la Torre de Hércules o las playas están muy bien, pero el sabor auténtico no es fácil de encontrar. Cuando Luis me presentó a su gente, sus rincones favoritos y sus paisajes especiales, noté que la ciudad ya era un poco mía. Lo mismo sucede cuando él viene a Barcelona. Resulta obligado visitar los lugares que para mi suponen un plus de emotividad. Los que nos han hecho reír, soñar, divertirnos y a veces llorar. No son las calles turísticas las que más se recuerdan, sino las que has recorrido mejor acompañado. Prefiero mil veces un restaurante con insight que degustar platos de diseño en un ambiente glacial y sin nadie que te invite a conversar. Las ciudades las hacen las personas y por eso es tan importante contar con ellas cuando te desplazas. Ahora me cae más simpático el Depor y no me importa la lluvia. Ahora, el libro que me regalaron Dàmaris y Fran, A Coruña pintada, me llega al alma. Ahora me siento parte de ella, igual que me sucede con Barcelona, Londres o Gijón. Nos conocemos bien, sabemos disfrutar juntos, me permiten elegir pausa o movimiento, tranquilidad o diversión. Es un sentimiento difícil de explicar, cercano al enamoramiento. Sabes que es así. Las experiencias de tu vida siempre están vinculadas a nombres propios. Esta foto me transporta, me deja tocado y me ilusiona. Por que sé que tengo que volver. Está escrito en alguna parte. :) ( lo difícil será escoger entre la jibia en tinta o la empanada de xoubas).
Gracias por los momentos mágicos. ( dedicado también a Rosa Santiago, Alejandro Vázquez, Dámaris y Fran Otero).
El equipo del Riazor : Francisca Renez (Paca), Mari Carmen Vilaroy (no está en la foto, esposa de Fernando), Fernando Castro, Noelia Pan, Tomás Justo (no está en la foto porque él la saco), Ester Rosales (no está en la foto), Hortensia Castro Prieto (no esta en la foto, es la madre de Fernando y fundadora del local, creo que en 1947).
En la foto : Fernando, Luis de Santiago, Paca y Helena.
http://youtu.be/jcDLlHjBC50 :
Alejandro Martínez y Lucia Caramés cantan "contigo", de Alejandro.
Riazor: Concepción Arenal 21, 15006, La Coruña.




