sábado, 5 de mayo de 2012
Reconócelo, eres el raro de la película.
(este post se inspira en conversaciones mantenidas con Claudio Versiani, Jorge Gómez Monroy, Luis de Santiago, Enric Prats, Ricard Figueras, Marçal Moliné, Eddy Borsten, Victor Sagi, Sergio Piera, Jesús Orbea, Ramón Fondevila, Judit Colell, Carme Barceló, Sandra Balsells, Isabel Tristán, Eva Santana, Agnés Rovira, Marta Mora y Quim Calvo, entre otros/as).
"Trata de ser lo que tú eres y no lo que los otros quieran que tú seas" (alejando jodorowski).
Cuando inicias tu trayectoria en el camino de la creatividad publicitaria, a todo el mundo le parece normal que seas inquieto, que te vincules a la actualidad y tengas ansia de saber. Como bien dice Marçal Moliné, empiezas siendo curioso/a por temperamento y lo acabas siendo por necesidad. Nos gusta leer, escribir, mirar, dibujar, fotografiar, descubrir, aprender, inventar y sentir. Es una actitud vital sin fecha de caducidad. Nos gusta el olor de la tienda de especies, el diseño del restaurante vintage, las sensaciones de una calle vacía, el aspecto de una casa modernista, el paisaje de las montañas y los valles, el silencio junto al mar y la brisa sobre la cara que nos aporta un paseo en bici. Nos apetece ver esa nueva película, video, documental, corto o anuncio. Nos atrae un espectáculo artístico, un nuevo cd, una nueva exposición o una nueva serie de televisión. Somos como dice Ricard esponjas emocionales... y así vamos cumpliendo años. Llegamos a los 40 y a tu entorno le empieza a sorprender esa camiseta de Muse (en la foto) con la leyenda i'll be chasing a starligth till the end of my life. No entienden que tu máxima aspiración no es estar frente a la tele con el pijama puesto. No comprenden que para ti no es el final de nada, porque en principio todo puede ser interesante, como decía nuestro añorado Tony Díaz. No entienden que las palabras clásico, convencional, tópico o estereotipo nos incomodan. La cosa se complica cuando ya en los 50, seguimos hablando de ilusión, pasión, implicación, amor, empatía, causalidad... ya eres ese señor raro que dice cosas que no tocan y sigue teniendo muchas ganas de mejorar. En las clases de creatividad intentamos enseñar a pensar diferente, a estimular la relación y la combinación, a buscar el vínculo con las tendencias, la cultura y la innovación. Nada que ver con los densos temarios o empollar unos apuntes.... lo cierto es que en nuestro día a día algunas personas nos presentan diciendo: cuidao que este está muy loco o es creativo/a, discúlpale si dice tonterías o está como una regadera pero es muy buen/a tío/a. Y cuando explicas que cada semana entrenas y juegas a fútbol, que escribes canciones y diriges una asociación solidaria, aparece una mirada perpleja que lo dice todo. Supongo que no hacemos lo que toca, lo que hacen todos/as, lo que es coherente con tu edad. Pero lo tenemos tan interiorizado y tan asumido, que ya no hay vuelta atrás. La conversación también forma parte del pack. Nos gusta iniciar temas sin estar pendientes de ningún aparato, son tertulias largas y con ramificaciones inesperadas. Nos gusta escuchar. Somos raros/as pero también intentamos ser humildes, reconocer los errores y volver a empezar si hace falta. En el mundo del cine seríamos el sector alternativo, los que van a Sundance y no a Hollywood. No somos ni mejores ni peores. De vez en cuando nos gusta improvisar, sorprender, buscar lo inesperado. También es cierto que en ocasiones somos muy impulsivos/as, víctimas de nuestra hiperactividad y poco analíticos/as. A lo mejor ya estamos muy viejos/as para esto, pero tenemos un espejo que se llama Clint Eastwod, Bob Dylan, Eduardo Mendoza, J.K. Rowling, Annie Leibovitz o Empar Moliner. Nunca seremos tan buenos/as, pero nunca dejaremos de intentar ser mejores. La creatividad forma parte de nuestras vidas, necesitamos vibrar, compartir, emocionarnos y encendernos. Un día le pregunté a Maceo Parker, un ilustre veterano del jazz de 69 años, por qué seguía tocando y me contestó: porque tengo muchas ganas de aprender. Qué raro, no?
foto: richard wakefield en gijón, by marta mora.
Etiquetas:wakefield
Bob Dylan,
carme barceló,
Clint Eastwood,
Eddy Borsten,
Eduardo Mendoza.,
Judit Colell,
Maceo Parker,
Martin Scorsese,
Marçal Moliné,
Miquel Barceló.,
richard wakefield,
Sandra Balsells
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

Eres raro, pero también eres fascinante.
ResponderEliminarSilvia
Las personas con ganas y capacidad de crear son las que pueden construir un mundo mejor.
ResponderEliminarMoltes gràcies, amb les teves paraules la rareça és torna sencillament màgica.
ResponderEliminarIsabel Tristán.
Qué bien!
ResponderEliminarEstoy rodando YELLOW.
En cuanto acabe...postre CYAN.
El guion ha crecido mucho.
Te veo PRONTO.
Sergio Piera.
Richard, tio raro!
ResponderEliminarmolt ben reflexionat i expressat.
Quim, otro raro.
Es bien cierto Richard que ante el desconocimiento o la total ignorancia de cualquier tema, sea de la índole que sea, el ser humano suele etiquetar a otro semejante como raro o "loco". Lo importante es que en un comportamiento diario ante ese individuo/a que critíca ignorantemente (sin datos científicos probados, sin un estudio meticuloso y analítico sobre el tema) demuestres tu profesionalidad, tu ausencia de crítica destructiva, tu autenticidad y tu sinceridad en todo momento, tu humildad en tus actos, tu sencillez y sobretodo un equilibrio en tus formas de comunicar....con todo ello tu alumnado será tu gran aliado...creo que es lo mínimo que te mereces después de todos tus años de dedicación en este quehacer diario.
ResponderEliminarEsther Pedrosa Valera.
"Raro, raro, raro". En el fondo, era un visionario.
ResponderEliminarLo raro mola, y también suele ser lo más interesante. Por cierto, gran camiseta.
ResponderEliminarLo reconozco, soy la niña rarita...
ResponderEliminarAstrid.
Tengo una pregunta que a veces me tortura: estoy loco yo o los locos son los demás.
ResponderEliminarAlbert Einstein
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarInes De La Sotilla:
ResponderEliminarme encantó!
mola ser l rarit@ de la peli ;)
ResponderEliminarRo-moly
Hay que añadir el raro a los clásicos bueno, feo y malo.
ResponderEliminarJesús Orbea.
¡Cuánto en común! Prometamos seguir siendo 'raros'
ResponderEliminarJennifer Hernández
Las personas cómodas, indolentes, pasivas o negativas prefieren siempre el camino fácil... pero la historia la escriben los que piensan o actúan diferente...aún a riesgo de ser incomprendidos.
ResponderEliminarFan de Bernbach.