viernes, 18 de mayo de 2012

Noche de desfase, mañana de resaca (the game remix 2015).






"tell me baby that you need me, say you'll never leave me, love tonight..."




Por supuesto que estudiar una carrera es mucho más que fiesta y diversión. La biblioteca, los trabajos,  el TFG, las UF, las tutorías, las clases, la investigación, la reflexión, las preguntas, las conferencias, la relación entre disciplinas y los ejemplos, consolidan una base muy importante para el futuro.

Dedicar cuatro años de tu vida a aprender es algo que se te queda grabado.

Pero tampoco podemos negar que no hay facultad sin bar y no hay carrera académica sin noche.

La noche ha inspirado canciones, películas, libros, cuadros y retratos fotográficos. La noche se desata y desatasca declaraciones de amor, besos, amaneceres intensos y llamas que no se quieren apagar. La noche también es propicia para meter la pata, pasarte de vueltas, decir tonterías y pedir disculpas al día siguiente.

Cuando no tienes un contrato laboral, cuando tu vida no depende estrictamente de ti porque tienes subvención, descubres muy pronto la magia de bailar hasta que el cuerpo aguante, beber más de la cuenta, des-inhibirte, dejarte llevar.

Especialmente los jueves. Algunas veces eso tiene consecuencias como amanecer con una compañía inesperada, tremendos dolores de cabeza, vómitos, decir lo que no querías decir o quitarle el novio a tu amiga.

Por eso, a veces vemos estudiantes con gafas de sol en invierno, ojeras kilométricas, retinas de color rojo, lentitud mental a la hora de responder a una pregunta o sospechosos abandonos en el seminario de los viernes (con excusas baratas como "me atacó un virus... se llamaba Adriana?)

Seguro que cuando añoramos los años de universidad, recordamos especialmente algunas asignaturas,  la disco, la casa de aquella chica que amablemente estaba a disposición del fiestorro, las jornadas en vela para estudiar y  las salidas de fin de semana. Con mención com laude aparece el viaje final de carrera a ese lugar tan increíble que nos hizo prometer "algún día volveré".

Los amigos/as y compañeros de la uni se recuerdan siempre. Todavía hoy, después de tantos años, me relaciono con: José Cruañas (autor de documentales en India y sureste asiático) Alejandro Vázquez (creativo y profesor en La Coruña) Arturo Ramos (directivo de el "Diario de Mallorca") Pilar Vázquez (productora de audio-visuales) Hortensia Regás, siempre en algún lugar entre Mejico y Barcelona, Jesús Orbea (profesor de creatividad en la Universidad de Alicante) ... recuerdo las noches que quedábamos para estudiar, las salidas y las tonterías.

Recuerdo los exámenes, los informes de investigación y los guiones creativos. Y la última reunión que montó Pilar en Barcelona, donde nos re-encontramos después de 30 años 22 compañeros/as y profes como Jose Antonio Ribero, Jose Luis Segura, Domingo Vila...

Recuerdo que en la cena final de cuarto aparecimos vestidos de atletas, con pantalón corto, dorsal, camiseta y meta con la leyenda "final de carrera" que improvisamos en el restaurante. Recuerdo a grandes, grandísimos profesionales como Jose María Ricarte, Mario Herreros, Jordi Oriol Costa, Héctor Borrat.

La facultad te engancha, crea vínculos, es una época de tu vida muy intensa y muy especial. Al cabo de un tiempo tomas consciencia de lo mucho que has crecido.

Años más tarde, tus movidas nocturnas son más seleccionadas. Tu agenda la marca el trabajo y tu familia. No puedes ni debes salir cada día. Pero ese concierto, esa película, ese partido o esa tertulia con amigos sigue teniendo el sabor único de disfrutar el momento, olvidarte de la presión laboral y soltar unas risas o unas burradas.

La noche es muy inspiradora. También lo es su silencio, la música suave en un sofá con la luz ténue, mirar la inmensidad del mar o de la montaña, el amor después de un día duro, leer un libro en la intimidad o navegar on line cuando nadie te molesta.

También es ese momento para confesar cosas, para que salgan a la luz las palabras bonitas, para amanecer con churros y chocolate, para conversar durante horas con un buen café a mano, para ver una peli pendiente, para decirle a alguien que le quieres o para sentir algo tan único que desearías que nunca amaneciera.





"la vida no se mide por los momentos que respiras, sino por los que te dejan sin aliento"


foto: richard wakefield.

7 comentarios:

  1. Tu nivel de empatía es espectacular, por eso eres tan buen creativo.



    Laura

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  2. A esto le llamo yo clavar el insight.


    Jordi.

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  3. Lo explicas desde tan cerca que da la sensacióon de que te has licenciado ayer.


    Irene M.

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  4. Yo también doy fe, aunque siempre anduve escaso de ella.

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  5. que momentazo regresión! Ü Thank u magic! Night live!!




    Jennifer Hernández.

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