domingo, 5 de febrero de 2012

El trayecto es tan importante como la meta.







"al final, lo que importa no son los años de vida, sino la vida de los años"

(abraham lincoln).



Nuestra vida está programada, estructurada, ordenada y planificada. Cada día toca hacer esto y aquello. Solemos hacer lo mismo y a las mismas horas. El tiempo controla nuestros movimientos con precisión suiza. Creemos que disfrutar es patrimonio de las experiencias extraordinarias y poco habituales.

Tenemos el móvil siempre a mano para interrumpir una comida, una conversación o una clase. Pensamos que estamos obligados a ir siempre deprisa y que es mejor saturar nuestra agenda de actividades que vamos empalmando. Muchas veces estamos en un concierto, una sala de cine, un partido o un espectáculo y nuestra cabeza no puede dejar de pensar en el trabajo o en algo que tenemos pendiente.

Tenemos que aprender a desconectarnos, a disfrutar del momento, a vivirlo con intensidad. No le puedes poner cronómetro a tus instantes únicos. Si caminas despacio y sin prisas, descubrirás olores, colores, sonidos y sensaciones. Olvídate de la causa y la razón. Estás allí y te gusta. No busques porqués, pegas o pienses en pasado mañana. Nota ese cosquilleo en la piel, percibe cómo sube la adrenalina y tu cuerpo va en volandas hacia un estado especial.

Si eres deportista, no pienses en cuántos goles marcarás al final de temporada o cuántos puntos conseguirá el equipo. Simplemente, juega y disfruta. Si estás en un concierto, no pienses en la campaña de Nutrexpa ni en el informe de la asignatura. Si estás haciendo el amor, no pienses en poner lavadoras. Deja que las piernas te lleven. Deja que la música te seduzca y te emocione. Déjate acariciar sin mirar la hora. Es un momento maravilloso y merece ser disfrutado.

El trayecto es tan importante como la meta. Entre un objetivo y otro hay transiciones maravillosas. El café de cada día, el cigarro del descanso, la conversación de las tres, la noche y el baile, la excursión del fin de semana, las conversaciones después de comer o cenar, la música a media luz, mirar escaparates o el relax delante de la tele pueden ser episodios intensos.

Si todo pasa de largo, si somos rutinarios, monótonos, aburridos y actuamos por repetición, nos perderemos lo mejor de la cotidianidad. Tu cabeza y tu corazón sabrán apreciar la pausa y la pasión... y le darán relevancia.

No solo puedes ser feliz en la Riviera Maya o en Las Maldivas. No solo disfutas una carretera en un Ferrari. Un whisky de gama media puede ser excepcional si estás bien acompañado. Una pequeña piscina en un pequeño hotel puede ser de cine si esa situación te produce bienestar. Un seminario en una universidad puede ser una colección de situaciones extraordinarias.

Descubre tu botón de slow o carpe diem. Es uno de los grandes secretos de la vida. Descubre tu capacidad de convertir lo normal en súper. Es tu momento, no lo que pasará después. Se quedará grabado para compensar otros no tan buenos.

Piensa en hoy, no en ayer ni en mañana.

Tu camino no es una ruta de tren que va siempre al mismo sitio y a la misma velocidad. Está lleno de estaciones de enlace, puentes, túneles y paisajes. Y en una parada, se puede subir una persona mágica o puedes vivir una experiencia increíble.





8 comentarios:

  1. ... y en una parada, se subió Richard para alegrarnos la vida.

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  2. en Buenos Aires las 10 de la mañana, leer esto augurio de una semana maravillosa. No te fijes en la espina también ole la rosa. gracias Richard , estaciones de enlace.... persona mágica.....

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  3. Poesía, metáfora, ritmo, reflexión, intensidad... un regalo muy valioso.


    Juan Miralbell.

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  4. Mi cabeza y mi corazón, han apreciado la pausa del finde.. Thank u magic! ü


    Jennifer Hernández.

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  5. Genial Richard!!!


    Olga Turró.

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  6. ‎precioso, maravilloso, intenso, mágico.

    Laura Hernández.

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  7. Muchas gracias por convertir esta reflexión en "bestseller".

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  8. Has descubierto la "inspiración indefinida".


    Marcos Luengo.

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