martes, 2 de agosto de 2011

Respira.



La intensidad de nuestra acelerada existencia, nos impide invitar a la reflexión. Hace casi imposible que la relajación venga a tomarse algo con nosotros. Muchas veces, simplemente actuamos. Sin pensar. Por inercia, por costumbre, por repetición, por monotonía. Dar dos pasos hacia atras, mirar con un poco más de distancia, dejar que nuestra mente se evada y que nuestro cuerpo descanse, es una manera sana de recuperar la actividad con más ganas, con más empuje, con más motivación. Una cierta desconexión, pasear sin prisas, una tertulia distendida o improvisar los planes de mañana o pasado mañana, nos puede poner más cerca de un estado ideal. Veremos las cosas más claras y podremos decidir con mayor convencimiento. No te sientas culpable por no ocupar toda tu jornada, por no contestar los mails ni los twitts ni los wassaps.. Por una vez, no llenes las 24 horas del día con citas y actividades. Simplemente, déjate llevar. Nota como tus piernas van un poco más lentas, tu pulso se des-acelera, tus pulmones respiran mejor, tu corazón siente. Unos cuantos caprichos no te vendrán mal. No es nada malo tomar una copita, fumar un purito o estrenar esa camiseta o ese vestido (con moderación, claro). Nota el placer de conversar sin tener que estar a una hora en un sitio determinado. Escucha el rumor de las olas, siente el viento en tu cara, re-descubre el cielo de alta montaña. Escoge un buen sofá y pon uno de tus discos favoritos. Selecciona una buena peli y mírala bien acompañado/a. Siéntate en la terraza de ese bar con vistas, con algo de picoteo y un mucho de apalanque. Lee el periódico o ese libro que dejaste a medias. Vuelve a quedar con esas personas que te importanAbúrrete un pocoSi no sales en vacaciones, experimenta las sensaciones de una ciudad vacía. Es un reset necesario que te sentará muy bien.  Vuelve a encontrar los motivos. Vuelve a saborear la vida. No vayas con la quinta marcha puesta, con la tercera tienes suficiente. Vuelve a ser tú. Respira. Y después, si quieres vuelve a correr. Pero no puedes ir a 200 todos los días, a todas horas y sin parar.



Foto: richard wakefield, desde el hotel arts, barcelona.

Post revisado en junio 2012.