martes, 11 de octubre de 2011

A veces un gran impulso.








"en tu vida hay momentos de fuego, agua, tierra y aire...tienes que saberlos combinar"


(richard wakefield)



Cuando nací, ella ya estaba conmigo. Consiguió poner a toda mi familia a la defensiva. Me hizo sentir débil, inseguro, vulnerable y asustadizo. Ni la quería ni deseaba su proximidad. Me lo hizo pasar mal, muy mal. Tenía a su favor el miedo de mis padres y el conservadurismo de la medicina tradicional. 


Tras unos cuantos episodios francamente duros, a los catorce años tuve la oportunidad de fichar por un equipo de fútbol, pero un doctor me cortó las alas de raíz : "no puedes jugar ni a fútbol ni a basket, ni a tenis, ni a nada, porque ella es capaz de matarte". Fue un duro golpe para mi y para mi autoestima. 


Dos años más tarde, conseguí acercarme a otro médico un poco más avanzado y alternativo. Le pregunté si era cierto que debía dejar de pensar en el deporte, mi gran pasión, al igual que la música. Su respuesta fue más esperanzadora : "la puedes derrotar, pero necesitas fortalecer tu cuerpo en un gimnasio, hacer natación, cuidar tu alimentación, no fumar ni beber ni masticar chicle y como ella tiene una parte psicológica, debes aceptarla primero y poco a poco, con tu fuerza mental, irla arrinconando". 


Que a los dieciséis años te pongan en cintura cuesta de aceptar, pero decidí seguir esos consejos a rajatabla. Sudé la gota gorda, me dolía todo el cuerpo después de las sesiones de espalderas y piscina, reprimí mis impulsos en las salidas con amigos, sin apenas alcohol ni tabaco, y empecé a notar una fuerza interior que me hacía avanzar hacia un objetivo. 


A los 20 años, ella decidió dejarme y probé a jugar a fútbol, basket, tenis y balonmano. Descarté el baloncesto por malo y el tenis por inconstanteEra un muy buen portero de handbol pero me faltaba cuerpo. Así que me decidí dedicar mis esfuerzos a perseguir una pelota con los pies. Ella intentó volver varias veces, pero ya la conocía bien y no consiguió nada. Fui sumando goles en competiciones locales hasta lograr  909, que mis amigos contaron con santa paciencia. 


Ahora, sigo entrenando y jugando. Soy un futbolero pacticante-convencido porque para mi ha sido una terapiaUna estrella que vi desde muy lejos y conseguí alcanzar. Soy del Barça y un poco del Newcastle, pero nada fanático. Si mi equipo no gana, no cambio de humor y no cambio de planes. Prefiero pisar la hierba. 


Tengo que reconocer que, a pesar de todo, ella me ha hecho más fuerte, constante, atrevido, me ha dado pausa, pasión, coraje, motivación, ganas, humildad, serenidad, me ha ofrecido a veces fuego, a veces agua, a veces, tierra y a veces aire. Con la ayuda de las personas que siempre han estado conmigo, he cogido impulso, he sabido aceptar mis errores y camino con el objetivo de intentar mejorar en todo.


Nunca me he sentido guay ni nada por el estilo.He forjado mi carácter con el inconformismo, con la necesidad de descubrir vías alternativas, con la mentalidad de no quedarme quieto esperando a que pase algo. No es casualidad, es causalidad. Aún así, soy consciente de que he tenido la suerte y el viento de cara. 


He aprendido a jugar en equipo, a pensar que todos y cada uno son importantes en el campo. A ser creativo para superar los defectos. 


A atrapar los momentos dulces y a pelear con los amargos. A darle valor a las pequeñas cosas, a las conversaciones, a la fantasía y a los sueños. A mirar hacia adelante. A pedir perdón. A rectificar. A respetar. Meto la pata, tengo fallos y se que me queda mucho por aprender. 


Si caigo, lucharé para levantarme con todas mis fuerzas, una y otra vez. Y si pierdo en alguna ocasión, en alguna circunstancia,  sabré que al menos lo he intentado :)



Dedicado a todos/as los que alguna vez habéis luchado conmigo. Sois los/las más grandes.



p.d. quién es "ella"?

foto : richard wakefield.

12 comentarios:

  1. Precioso, maravilloso, me he quedado sin palabras.

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  2. Una persona como tú se lo merece todo. Luchar contigo ha sido un privilegio.

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  3. "Ella" puede ser muchas cosas : la inseguridad, la incertidumbre, una enfermedad, piedras en el camino... tú sigue soñando, por favor.


    Molly.

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  4. Jennifer Hernández-Calvo:

    Tú si que eres impulso!! y no dejas de sorprenderme!! Claro que sí!! Persistiremoooos!!! que aún nos faltan muchas cosas buenas por vivir!!! ^_^ Besazo Richard!!

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  5. Jennifer : toda tú eres un insight :)

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  6. Ella es Antagonía, es fuerza y debilidad, limitación y superación, pasado y presente... No todos pueden vencer a sus "ella". :) Sea lo que sea, lo que para mí está claro es que este es un ejemplo de lucha y victoria.

    Gemma A.

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  7. "Ella" es Tú. Tú eres "Ella". No es algo ajeno que se te ha pegado como un chicle en la suela de tu zapato al vagabundear con rumbo incierto por Pelayo. "Ella" es la hormona de crecimiento espiritual; como todo crecimiento incluye dolor de huesos, reajuste de la grasa y consiguientes espinillas, memez y empanamiento global, así como escarceos equívocos y mosaico de fracasos que son, como sabemos todos, la antesala del éxito personal (sin reconocimiento ajeno). No es una enfermedad, sino un edema imposible, un revivir continuo y frenético, una patada "genital" que te levanta por la mañana y te acuesta por la noche entre dudas y resquemores propios del futuro incierto. "Ella" es la vida, lo que te da la vida, la burbuja del Vichy,la mano de almirez para lograr pócima de ajoaceite, la manzana del paraiso perdido... Sin "ELLA" no hay conflicto, necesario para cualquier historia, relato, corto y cómic, imprescindible para "volver a empezar". "Ella" es quien te convierte en héroe; el manager, el coach, la institutriz, la pizarra, la hoja en blanco, el altar, la partera... Casi todo salvo el ataúd, porque ahí no hay más "Ella" ni más Tú; sólo epitafio de despedida y un sinfín de suposiciones post-mortem sin fuerza probatoria. "Ella" es Tú. Tú eres "Ella".

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  8. Qué profundo Keco, en el ágora serías el rey :)

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  9. ¡Hala, hala! En la Ágora me ves... no valgo de sofista para la asamblea, de acuerdo, me quedo con un programa de varietés en la plaza pública de la "polis", con mi amiga la cabeza parlante, la mujer barbuda y el hombre elefante (con dos trompas, pero sobrio).

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  10. La opiniones han sido muy interesantes, "ella" ha tomado un sentido muy metafórico. La realidad es mucho más sencilla. Por un lado, la inseguridad. Por otro, una enfermedad, concreta y real. Pero no diré su nombre. :)

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