jueves, 7 de julio de 2011

Protocolo o protoloco ?






"- Tendría usted a bien en su infinita bondad hacer el honor de aceptar a este humilde caballero como su fiel servidor, su constante protector, su incansable defensor y su legítimo esposo?

- "Pepe, has vuelto a esnifar pegamento?"



Muchos expertos en protocolo señalan que el libro "el cortesano" de Baltasar de Castiglione, publicado en 1528, es el referente de muchas de las reglas que todavía rigen hoy en día las reuniones, bodas, tratados, foros o cumbres donde está involucrada la clase política, la realeza, la nobleza o las personas muy influyentes. Creo que una cosa son las costumbres y tradiciones, que en un ambiente lúdico, festivo, cultural, deportivo o religioso permiten reivindicar la autenticidad, y otra es ver a señores y señores vestidos de forma absurda y ridícula para cumplir unas normas inventadas hace cientos de años. Lo importante de las citas especiales es que las personas interactúen, se relacionen, llegan a acuerdos, negociaciones, tratados, conclusiones. Pero parece más importante estar pendiente de si llevas o no Pamela, si tienes que inclinarte y dar la mano o si los gemelos son de oro o una imitación. Sería más adecuado calificar a estas jornadas como teatro, pantomima, hipocresía y falsedad. Porque una cosa es el respeto, la educación y las buenas maneras y otra dar un salto de 500 años para recuperar las costumbres de la corte y del renacimiento. El protocolo del siglo XXI debería estar adaptado a la época actual, del mismo modo que ya no leemos los libros en castellano antiguo, sino en tablets. De la misma forma que se ha renovado el protocolo de los aviones, la puesta en marcha de máquinas sofisticadas o los tratamientos de enfermedades.  Paula de Senillosa, gran experta en el tema, y muchas escuelas oficiales (magníficas, por cierto) abogan por modernizar muchos apartados que ya no se aguantan por rancios, antiguos, apolillados y caducos... pero lo cierto es que la innovación molesta. Molesta en la industria, en las aulas, en la cultura, en la ciencia, en la comunicación y hasta en la medicina. Nuestro Matrix particular margina a los que no siguen la corriente. A quien afirma que algunos de los artículos científicos de los libros universitarios son recorta y pega, remix, adaptación o reciclaje. Molesta quien mira hacia la medicina alternativa. Molesta quien piensa una nueva forma de hacer, comunicar, legislar o actuar. No cambiar nada es la consigna. Que siga todo igual es lo correcto. Mantener la misma situación y panorama durante años y años es lo adecuado. Muy pocos están dispuestos a  romper. Pero el futuro nunca ha sido de los estancados ni de los inmovilistas. La receta de vamos a mantener las cosas igual que siempre, caducará y acabará en una papelera tarde o temprano. Las nuevas generaciones ya se han cansado de mirar y no hacer nada. Cambiaremos queramos o no, y algunos no tendrán sitio en el barco de los arriesgados, porque siguen remando en un bote desfasado, mal pintado, inseguro y lleno de brechas de agua. La sociedad está en plena ebullición de grupos, asociaciones, propuestas, proyectos, ideas y movimientos. Es imparable. A la política de brazos cruzados, le quedan dos telediarios. La gente quiere actuar. Y los intérpretes poco empáticos, nada cómplices o inexpresivos ya no convencen.  Si no lo quieres ver, acabarás ahogado en alta mar ante olas de 15 metros. Olas que tienen nombre propio: creatividad e imaginación.


foto: richard wakefield.

4 comentarios:

  1. Necesitamos muchos como tú.

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  2. No quiero sentar la cabeza, quiero moverla :)

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  3. Una opinión entra dentro del contraste de pareceres, no es vinculante y no es nada malo. He leído críticas mucho más sangrantes y ácidas.

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  4. Algú ho havia de dir.

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