lunes, 18 de julio de 2011

The original macho ibérico (marca registrada)








Vives en un mundo irreal donde te interesan cosas como no perderte tu serie hortera favorita, superar la operación bañador de rayas, broncearte sin protección o criticar casi todo.

Eres un experto en culos, tetas, calentones y jovencitas. Te motiva escaquearte lo máximo posible, salir a desayunar, tomar el aperitivo, las tapitas, el jamoncito y el carajillo. El bar y los colegas forman parte de tu vida.

Te importa un pimiento  tu vista cansada, la calvicie, el colesterol, la bronquitis o la barriga.

Te obsesionas por tener el coche tuneado, la super-casa de la playa, (con fuente y enanos de piedra en el jardín) las marcas que no puedes poseer y los destinos de vacaciones donde se impone el top-less. El sexo que no practicas en casa, te ha convertido en buscador de fotos artísticas, consumidor de videos eróticos y persona que ataca y mira a todo lo que se mueve.

Hablas sin parar de la crisis, dices un millón de veces no hay derecho e intentas disimular tus más que aceptables ingresos mensuales, porque es mucho mejor hacerte el pobre. Entre tus vicios habituales está jugar a las máquinas, apostar, fumar, beber, apalancarte delante de la tele o ir a ese club nocturno para hablar de temas profundos.

No te gusta nada comprometerte, opinar sobre algo serio, quedarte muchos días con los niños (ni cuidarlos). Tener la casa ordenada y arreglada no forma parte de tus creencias. Tu matrimonio es una farsa, tu hogar se parece más bien a un hotel, donde lo único que  haces es comer, cagar y dormir. Encima, haces ostentación con los amigos de tus rolletes cuando te toca viajar.

Es mejor no pensar. Hace mucho que no lees un libro o escuchas música. La última exposición la visitaste cuando eras niño. 

Por eso no quieres saber nada del amor o la amistad. Las relaciones superficiales te funcionan mejor. Las guerras, el hambre, el paro, la contaminación y los temas sociales en general, te resbalan. La complicidad, los sentimientos, las emociones, vivir experiencias nuevas o compartir te parecen cosas surrealistas.

Odias a los maricones, a los orientales, a los sudacas, a los árabes y a los africanos. Todo el mundo tiene la culpa de todo menos tú.

Has puesto miles de veces la zancadilla, siempre te colocas al lado de los jefes en los eventos, nunca ayudas a nadie a crecer, te dan miedo las personas preparadas.

El trabajo en equipo te parece una fantasmada. Te podrías llamar Carlos, Mariano o Roberto. No importa. He conocido a cientos como vosotros. Eres superficial, hipócrita, el rey del buen rollo falso. Eres un buitre puro y duro. Ya no tienes sangre en las venas. Eres la antítesis de la autenticidad. Eres el que tira la piedra y esconde la mano.

Chismoso, entrometido y zizañero. Eso sí, siempre con una gran sonrisa en los labios. Tu existencia me repugna. Nunca conseguiremos contruir nada con elementos así.

Pero como no tienes ética, pasión, ideales, ni romanticismo, espero que un día te pierdas en el abismo  profundo que se llama indiferencia.




Inspirado en un magnífico post de Henrique Telechea en Yorokobu.

7 comentarios:

  1. Tomaaaaaaaaaaaa !!!!

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  2. Es brutal Richard... Hem d'aconseguir que la gent desperti.

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  3. Eva Al-Jarrah Sparrow28 de julio de 2011, 7:53

    Mola mucho más ser auténtic@. Si no, la vida debe de ser muy aburrida, ¿no? :)

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