sábado, 21 de mayo de 2011

Be teacher, my friend (remix 2016)





"La docencia puede ser atractiva, creativa, emocionante y excitante, sin olvidar su esencia y su rigor" 



Nada da más sentido a un profesor que comprobar como los conocimientos y la química componen un estupendo combinado, para disfrutar palabra a palabra y sorbo a sorbo.

Cuando un aula se enciende, cuando brillan los ojos, cuando cada día de clase es un aliciente, una invitación a descubrir, una sinfonía de instrumentos afinados por la experiencia, te sientes la persona más feliz del mundo. Se nota en el ambiente, tiene un aire mágico y una luz diferente.

Tus alumnos y alumnas guardan una semilla de talento en su interior, pueden crecer y crecer si eres capaz de transmitir esfuerzo, dedicación e implicación. Si eres capaz de plantear relaciones interesantes, ejercicios estimulantes y conclusiones constructivas. Si ellos/as quieren, claro.

Todo ello salpicado por una receta que contempla la historia, el presente y el futuro. Un método que reivindica la necesidad de aprender siempre un poco más, las ganas de innovar y de descubrir.

Un rigor monótono, un academicismo repetitivo, una práctica que penaliza el error e inculca el miedo, puede secar a una planta a punto de brotar. No es admisible la comodidad, el curso fácil, las ausencias, la reiteración o los apuntes rancios en un profesor que realmente quiere y respeta a su clase.

La universidad no es un juego de ganar o perder, no es un rol de comprobar quién es más listo o te la cuela mejor. No es una colección interminable de trabajos sin sentido, ni un monólogo, ni un espacio para demostrar tu poder.

Debería ser una invitación a la creatividad, al diálogo, a la conversación, a caminar juntos por un sendero que te lleva al conocimiento y a la profesionalidad. La indiferencia es la peor medicina para docentes y estudiantes, esa receta que te convierte en un autómata, que solo desea acabar el curso lo antes posible.

Nada me llena más que ver a mis ex en una empresa, en un anunciante o en una agencia, ejerciendo de comunicadores. Algunos hasta me dedican sus premios, sus éxitos o me invitan a su boda.

Con mis defectos, con mis errores, con mis aciertos y fracasos, afirmo rotundamente que amo mi trabajo. No me cansa, me estimula. No me aburre, me entusiasma.

Paso nervios, me quedo noches sin dormir, tengo roces, no es nada fácil, pero aún así creo que enseñar es una pasión y aprender es apasionante.

Aquí estoy, dispuesto a desenvolver este regalo que la vida me ha dado.

Con cariño, con delicadeza, con contundencia y rigor. Con la esencia de mi mismo. Con mentalidad de equipo. Con muchas ganas de hacerlo mejor cada día.





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