jueves, 7 de abril de 2011

Señales: comunicación no verbal (Zen mix 2015).






















"I will feel the glow just thinking about you, and the way you look tonight"

(Jerome Kern, Dorothy Field).


Nuestro cuerpo es un constante e incorregible emisor de señales. Los estudios de Allan Pease o Flora Davis, ponen de manifiesto el poder de nuestros gestos y de nuestra comunicación no verbal.

Existe la mirada amorosa, la mirada ilusionada (como en la foto), la mirada triste, la mirada melancólica, la mirada sensual, la mirada pasional... aparentemente son los mismos ojos, pero brillan diferente y expresan cosas diferentes en función de lo que sientes.

La lengua fija entre los dientes "delata" que estás disfrutando. La lengua que humedece los labios, deseo. La lengua decantada hacia un lado, concentración.

Tus manos entrelazadas simbolizan calma y pausa. Tus manos cruzadas en la espalda, respeto. Tus manos acariciando un objeto, ganas de ser tocado. Tus manos y brazos cruzados a  la altura del pecho, actitud defensiva.

Una mano a cada lado de la mejilla, con la palma abierta: "me gustas".

Las manos y brazos "en jarras" sobre la cintura : estoy cansado".

Jugar a hacer círculos con el pelo : nerviosismo.

Las dos manos sobre las sienes : concentración.

Parpadear de forma constante : stress.

Pasar el dedo pulgar sobre el labio : insinuación.

El dedo índice sobre la mejilla y el resto doblados sobre la barbilla : interés en lo que se dice.

El brazo izquierdo sobre la mesa y la mano derecha cerrada sobre la barbilla : aburrimiento.

Sonreír mientras dices que no con la cara : "me gustas"

Cruzar las piernas mientras hablas por el móvil : cercanía.

Apartar la mirada durante una conversación: "te estoy ocultando algo".

Cruzar las dos piernas sobre el asiento, relajación.

Los ojos brillantes indican que te emocionas. Bailar moviendo mucho los brazos, demuestran felicidad. La espalda muy rígida, indica stress...


....y así podríamos seguir detallando todo un catálogo de señales que muchas veces pasan desapercibidas.

Nuestro cuerpo es muy expresivo, transmite energía, dice muchas cosas, pero vivimos demasiado pendientes de las máquinas, las redes sociales y el reloj, cosas que no tienen corazón ni te pueden hacer vibrar como una persona de carne y hueso.

Pease hace una particular conclusión : "no queremos escuchar las señales verbales ni ver las señales gestuales, hemos perdido la capacidad de tomar la iniciativa, estamos siempre a la espera de alguien decida por nosotros".

Vivimos en un evidente estado de superficialidad, no miramos a los ojos, no leemos el lenguaje del cuerpo, no escuchamos ni nos fijamos en los gestos. Esos que hablan y dicen mucho más de lo que creemos.





En la foto : la chica de la izquierda está cómoda, yo estoy calmado y la chica de la izquierda está algo nerviosa, fijaros en la posición de las piernas.

5 comentarios:

  1. A partir de ahora me fijaré más en las señales,

    pero yo planteo y me pregunto lo siguiente: si no conocemos al resto lo suficiente - o nada -, como saber las señales que emite? ¿no emitiríamos cada uno diferentes señales y por lo tanto resulta imposible a veces, si no conocemos al otro, entender éstas?

    Y, al mismo tiempo: mi cuerpo/ nuestros cuerpos desprendes señales sin nosotros realizarlo, a veces me salen expresiones que puede parecer que soy una persona totalmente diferente a la que soy en realidad. Por lo tanto, si no me conocen, tendrán una imagen de mí errónea, ¿cómo poder entonces controlar todos nuestros gestos, expresiones, palabras?

    Me ha encantado el texto, me encanta si conozco a alguien saber qué piensa solo con lo que transmite todo lo que has dicho.

    L.

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  2. Me ha gustado mucho el post! Creo que en verano buscaré el libro donde expliquen las señales, porque me encanta saber cómo es la persona que está delante mío sin que haya dicho absolutamente nada verbalmente.
    Habitualmente decimos y transmitimos más mediante gestos, posturas y expresiones faciales; lo peor de todo es que la gente no se da cuenta y le puede jugar malas pasadas.

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  3. El cuerpo habla, pero es un idioma que ya no entendemos.

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