Las personas estamos dotadas de inteligencia. Tenemos la capacidad de argumentar, compartir, debatir o simplemente contar cosas. Pero somos tan únicas, que a veces nos parecemos a los primates. Buscamos formas y maneras para pensar menos y conversar menos. Como éstas :
Estar todo el día con el facebook, el chat, el mail, los sms o el twitter... para perdernos el contacto físico, las miradas, los gestos de las manos, los olores, la química, la percepción, el entorno y la magia.
La cita del "médico". Reuniones de 20 minutos con el portátil, el móvil y el Ipad a punto para desenfundarlos en cualquier momento. Una buena excusa o una buena razón para abandonar el escenario, tipo "tengo hora con el psicólogo" "me voy al gimnasio", "me esperan para comer" o "me marcho que he quedado"... y ya está... 20 minutos más con otra persona.
Ir al cine, a un concierto, al teatro o a un espectáculo y no tener un diálogo previo ni posterior, porque "estoy cansado", "tengo prisa", "seguro que tengo mensajes por contestar"... con lo interesante que es explicar lo que nos ha parecido...
Quedar para bailar a partir de la 1 de la madrugada en el interior de una discoteca, para que todos (as) podamos "be cool". Está claro que hablar, lo que se dice hablar, hablaremos poco, para qué? lo que importa es coger "ese puntillo" de desinhibición para hacer tonterías, besar a quien corresponda y decir al día siguiente "vaya resacón", como si fuera un triunfo o una gesta.
Llegar a casa y engancharnos a la pantalla de la tele y el ordenador, diciendo de vez en cuando "si", "no", "ok" "vale" o un gruñido cuando alguien te comente algo.
Jugar a la granja, la mafia, la isla, la play o lo que sea... en solitario, porque seguro que así nadie nos gana ni nos detecta las trampas.
Llegar a la uni con los cascos puestos, asistir a las clases como un (a) autómata y volver con los cascos puestos, sin hablar con nadie por el camino.
Ponerte una peli, con un arsenal de cuches, bebidas y guarradas varias a punto. Se complementa con ir a correr y a mirar tiendas contigo mismo.
Eludir las conversaciones sobre temas interesantes diciendo "no estoy para rollos", "demasiado profundo para mi" o "prefiero no pensar en esas cosas".
Aprovechar un malentendido absurdo, un momento de tensión o una tontería para no hablar más con esa persona... porque no sabemos pedir perdón, ni dar la cara ante los problemas... ni nos gusta que nos lleven la contraria...
Para mi es un auténtico placer dialogar sin mirar la hora. Charlar sin prisas. Conversar sin tensión. Lo sabe muy bien Claudio, lo saben Ana y Angel, Enric y Eugenia, Luis y Bibiana, y la mayoría de lectores del estereotipo. El ritmo frenético de la ciudad nos convence : quedar para hablar es perder el tiempo. Si no hay una razón (halloween, aniversario, trabajo), evitamos la posibilidad de mirarnos a los ojos, sentir nuestras presencias, contrastar opiniones, transmitir emociones y vivir buenos momentos.
Nos vemos obligados a hacer algo, movernos en alguna dirección... sentarnos simplemente para comentar cosas, nos parece banal o liviano... sin embargo es fantástico, es una manera de mejorar y romper con nuestra hiper- actividad. Pruébalo durante un mes y si no te gusta, quedamos para que me expliques por qué :)
Foto : richard wakefield. (por cierto, no es de una ciudad...)






