"Think small (Bill Bernbach)".
La creatividad publicitaria es un oficio. Sinceramente, pienso que el arte está más cerca de la pintura, la escultura, la fotografía o la música. Nosotros/as trabajamos con briefing, plazos de entrega casi imposibles, presupuesto, condicionantes de marketing, resultados... y estamos sometidos a la opinión de hasta 50 personas que pueden modificar parte de lo que hemos pensado. Miquel Barceló, el autor de la escultura, trabaja con un grado de libertad muy superior al de cualquier creativo de agencia. Combina técnicas, texturas y colores y construye un fascinante universo propio. Richard Avedon se fue a la America profunda y firmó una colección cruda, brutal y apabullante de fotos en blanco y negro, in the American West, todavía no superada. Puccini, Pachelbel, Verdi o Satié, compusieron obras imaginativas y brillantes. Sonidos que envuelven, emocionan y provocan imagenes. Incluso Santiago Calatrava o Ferràn Adrià, se acercan más a la definición de artistas, por su perspectiva innovadora y diferente. Ahora bien, para nosotros/as ver, sentir y conocer exposiciones, historia, cultura, canciones, blogs, paisajes o personas es un ejercicio necesario, gratificante y revelador. Nuestra coctelera sabe combinar los ingredientes y encuentra las respuestas adecuadas. Podemos crear gracias a Bob Dylan, Neil Young, Alabama Shakes, The Black Keys, Michel Gondry, Jonathan Glazer, Spike Jonze, Frank Miller o J.J. Abrams, porque el aire fresco está fuera del entorno de los anuncios. Es cierto que "Sony Bravia balls" Air France "ballet", Guiness "surfer" o Levis "odissey" son maravillosos videos que rozan el concepto de lo que entendemos por arte. Pero nosotros estamos por debajo de la línea. Es complicado convertir el puro marketing en historias interesantes. Es difícil superar el stress y la presión. Es agobiante convivir con las versiones y las rectificaciones. Es un reto pensar a tanta velocidad. Nosotros/as no tenemos el grado de independencia y de riesgo de Miró, Dalí, Van Gogh, Leonardo, Eduardo Mendoza, Carlos Ruiz Zafón o Stieg Larsson. No tenemos el margen temporal de Spielberg, Scorsese, Eastwood, Allen o Burton. Me siento más artista cuando compongo música o cuando escribo en el blog, porque son palabras que no están condicionadas, vivencias sin normas, ritmos improvisados, temáticas diversas y no impuestas, creaciones sin opción a que nadie las cambie. Son pensamientos personales que no pretenden vender nada sino expresar sentimientos... pensar campañas durante 12 horas al día de forma compulsiva no es precisamente lo que hizo Miguel Angel con la Capilla Sixtina ni Coppola con el padrino ni Rodin con el pensador. Aún así esta es la mejor y más apasionante profesión del mundo, porque te permite aprender cada día.
foto : richard wakefield.
post remixed el 30/04/2012

