domingo, 29 de agosto de 2010


























"Las ideas no salen por sí solas. El talento sin esfuerzo no sirve para nada. Si remas, avanzas."

(richard wakefield)

foto : marta mora, en roda de berà, 2010.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Los placeres pequeños y las grandes sensaciones.





















Si vives y trabajas en una gran ciudad, estás acostumbrado a los edificios altos, las grandes avenidas, las grandes concentraciones, hipermercados, colas, oficinas, burocracia, grandes atascos, prisas, muchas reuniones, muchas gestiones el mismo día, plazos de entrega imposibles, problemas por resolver, jornadas hiperactivas, miles de mails en tu bandeja de entrada, un ordenador siempre conectado y un aparato en el que no paran de llegar wassaps.


Todo cambia si tus vacaciones transcurren en lugares pequeños, en playas como la de Barro (asturias), a la que accedes por un estrecho camino por el que no caben dos coches, donde sólo hay un chiringuito y nunca está abarrotado. Si descubres restaurantes escondidos como "el sucón", pueblos idóneos para escuchar el silencio, como riocaliente, ardisana, colloto o la galguera o caminos inventados para conversar contigo mismo. Si estás en una casa con dos gatos, dos erizos, algunas urracas y otros ilustres habitantes en el jardín, o en una plaza en la que el bar abre y cierra literalmente cuando le da la gana, experimentas una nueva dimensión del espacio y el tiempo. Nadie tiene prisa. Nada te invita a correr. No necesitas grandes cosas. El tiempo pasa de forma agradable, sin ordenador, móvil, televisor ni twitter. Tu cuerpo y tu mente olvidan la agenda. Los planes se improvisan. No hay horario, ni para despertarte ni para dormir. Cada día se inventa de nuevo. Cambias los claxons por los pájaros. El sms por la conversación larga e interesante. La navegación on line por la lectura. La cena de compromiso por unas mesas de madera al aire libre. El rodaje por un periódico junto a la brisa del mar. El cliente ansioso por un paseo pausado. Las rectificaciones por un puro Don Julián interminable. Si, incluso te puedes aburrir. Pero sabes que todo tu tiempo no está ocupado. Ni tu disco duro. Y sienta tan bien...


Post revisado el 28/07/ 2012



foto : richard wakefield. Playa de Barro, cerca de Llanes, Asturias.

martes, 24 de agosto de 2010


























"A veces las cosas no están claras ni oscuras. No todo es blanco o es negro, existe el gris."


Foto y texto : richard wakefield.

Sobre tacaños y nuevos ricos.


























Una de las cosas que más me ha llamado la atención como publicitario es observar a personas forradas que se comportan de una forma (digamos) absurda. Johnny, presidente de una multinacional, propietario de dos yates, 5 casas, 6 coches y 4 motos, calcula los rollos de papel de water que gasta, elude los peajes de las autopistas con un chip falso, se lleva un taper a los restaurantes para aprovechar las sobras, se va al bar para no comprar el periódico y te pide 5 euros (que no te devuelve) porque se ha dejado la cartera en casa. Su inmensa fortuna contrasta con sus trajes grises, sus zapatos pasados de moda y sus corbatas de mercadillo. En vacaciones se queda en España porque "fuera todo está muy caro", llena la empresa de becarios para no pagar contratos y no quiere saber nada de la solidaridad porque "ese no es mi problema". No utiliza la mayoría de las cosas que tiene. Algunas se quedan en los armarios, otras no sabe cómo funcionan, y no las regala porque "en la vida nadie te regala nada". Más singular, si cabe, resulta Kevin González, un sujeto que llegó a la publicidad por extrañas circunstancias. Está igual de "forrado" que Johnny, pero lo lleva de otra forma. Va siempre con la camisa descubierta, para enseñar su pecholobo. Está casado, pero le tira los tejos a todo lo que se mueve. Lleva collares, cadenas, espuelas, colores llamativos y melena anárquica. Su frase favorita es "sabes cuánto me ha costado esto?. Suele hablar del Moet, de su saque bárbaro, porque comió y bebió hasta reventar, de sus coches tuneados, y de "menos quejarse y más disfrutar". Se pone media botella de colonia cada día, se inventa las letras en inglés de las canciones (porque no sabe), dice miles de veces "venga pringaos, yo invito", y los libros de su casa son de adorno porque "es mucho más interesante la prensa deportiva". En su tarjeta pone "Director de Marketing", cuando en realidad debería poner "peligro : nuevo rico en celo". Suele arremangarse la camisa para enseñar su Rólex de oro, está fondón y en su casa muchas cosas llevan el precio puesto, para que lo sepas. Dice palabras como twister (en lugar de twitter), fasbuk, yourtubi (youtube) o bujet (budget)... cuando quieras te los presento...


Foto : richard wakefield, en sitges.