"Give me reasons to believe" (richard wakefield).
Por mucho que intentes hacer las cosas lo mejor posible, ser honrado/a y sincero/a, siempre habrá alguien capaz de encontrarte defectos. Vivimos en una sociedad más pendiente del error que del acierto. Más volcada en la crítica que en el elogio. Más partidaria de encontrar el aspecto negativo de las cosas. Nos cuesta muy poco dejar verde a alguien y muchísimo pronunciar palabras agradables. Estamos más concentrados en lo que no funciona. Nos motiva más comentar lo que va mal. Tenemos una gran facilidad para conversar sobre aquél o aquella a sus espaldas, ofreciendo nuestra mejor versión de envidia, celos, recelos y morbo. Podemos llegar a ensañarnos fácilmente con cualquiera. Nos gusta dar salida a nuestra "mala leche" (ojo, la de la foto es muy buena). Pero no somos capaces de pronunciar expresiones de ánimo, comentarios optimistas, frases bonitas, felicitaciones o agradecimientos... sin embargo, necesitamos esa dosis emocional para incrementar nuestra motivación y nuestro rendimiento. Somos mejores si alguien nos dice de vez en cuando que somos guapos/as o lo hacemos bien. Si alguien nos estimula y nos dice que cree en nosotros/as. Si alguien nos sube la autoestima (el corto validation lo explica muy bien). Cuando reivindicas el trabajo en equipo, el respeto o la innovación, te malinterpretan y piensan mal. Y si sueles llevar la sonrisa puesta, piensan que ocultas algo o directamente te odian. Ser agradable se penaliza. Guardar silencio, que es más defensivo y menos transparente, suele dar mejor resultado. Una persona que reivindica los valores se coloca rápidamente en el apartado de los sospechosos. Una persona que cree en lo que hace y demuestra convicción, es catalogada de guay, prepotente y soberbia. Si no haces ruido, molestas menos. Si eres cordial, respetuoso/a, amable y cercano/a, buscarán rápidamente qué escondes y cuál es tu lado oscuro. Preferimos llamar falsos a los auténticos, interesados a los honrados, hipócritas a los solidarios. Ya no nos creemos nada. Ya no creemos en nada. Criticar es un deporte nacional. Reconocer los méritos de los demás se interpreta como un síntoma de debilidad... tenemos mucho que aprender. Necesitamos a los socorristas de los sentimientos y la autenticidad. Tenemos que reconocer cuando alguien lo hace bien o mejor que nosotros.
remix: abril 2012.
Alguien dijo: si no puedes alabar... ¡cállate!
ResponderEliminarYo estoy contigo :)
ResponderEliminarEn mi trabajo me faltan palabras bonitas... Y es totalmente verdad lo que dices. Si te motivan das mucho mas de tí que si te exigen con malos modos, caras serias, comentarios arrogantes... asi que he decidido poner en "modo silencio" aquellas palabras desagradables que me impidan disfrutar de de la profesion que me gusta!!! :)
ResponderEliminarCriticar es muy fácil.
ResponderEliminar"El lado oscuro" no es una invención. Muchas personas se apuntan al negativismo.
ResponderEliminarTodo un día de negatividad, mala leche y falsedad se compensa con una sola frase positiva y sincera. El bien siempre triunfa sobre el mal :)
ResponderEliminarEs la costa brava, seguro.
ResponderEliminarEs cierto lo que dices, pero por suerte existen blogs que te inspiran y te aportan optimismo,como éste.
ResponderEliminarLauri.
Digan lo que digan, i believe i can fly i believe i can touch the sky.
ResponderEliminarRobert Kramm