jueves, 28 de octubre de 2010

La verdad sobre el maldito dinero.




















El dinero. Consigue enfrentar a hermanos, amigos, primos, cuñados e incluso padres con hijos o viceversa. El dinero. Divide al mundo entre pobres y ricos. El dinero. Provoca guerras, indiferencia ante el hambre y cinismo frente a las catástrofes naturales. El dinero, una colección de papel que puede apoderarse de ti y convertirte en otra persona. Aquí tienes algunos ejemplos de nuestra relación con él en el mundo publicitario :

La empresa "propietaria". Se trata de una organización convencida de que ha comprado todo tu tiempo, tu vida personal, tu libertad de opinión, tu dignidad y tus palabras. No lo pone en tu contrato, pero ellos actúan como si estuviera firmado. A cambio de un sueldo (no necesariamente alto), pretenden que hagas lo que sea por defender su "marca", aunque te despedirán a las primeras de cambio cuando toque. En éste entorno resulta complicado tener aficiones y hobbies, porque creen que tu familia son ellos.

El triunfador del "yo" . Son profesionales que han podido ascender mucho (no siempre de forma honrada) y se pasean por la vida haciendo ostentación de todo : ropa, coche, puesto, status, premios, conocimientos, mujer, amantes, viajes... les complace especialmente restregar sus ingresos con personas de "otra clase social", fardar en los bares, reírse de las desgracias ajenas, impartir lecciones sobre casi todo, dárselas de entendidos en restauración, música, marketing y gusanos disecados. Van siempre con el "yo" por delante, se aprovechan de sus equipos y su máxima aspiración es seguir así pero pagando cada vez menos impuestos, buscar operaciones dudosas o negocios de dudosa legalidad para forrarse aún más, y comprar cosas cada vez más raras, horteras, kistch y surrealistas. Son declaradamente insolidarios y no tienen ni idea de lo que pasa en el tercer mundo. Ni lo quieren saber.

La "corte" de los hipócritas. Cada una de las personas con status tiene a su alrededor una serie de "parásitos" que se dedican a hacer la pelota, reír los chistes, dar regalos interesados, ir a buscar cosas, acompañar en las juergas y en las "escapadas" nocturnas, salir en las fotos, dar siempre la razón... no lo hacen por amor... lo hacen por amor a las "propinas"...

La falsa humildad. Algunos profesionales se caen de la "nube" dónde vivían y pasan de ser unos creídos insoportables a declararse personas "normales". En realidad, es un acto de supervivencia. Si en las alturas no hay trabajo, bajan dos escalones y se mezclan con el populacho de la clase media, como única salida a su crisis económica. Algún día, en una conversación "sincera", te dirán cosas como "yo tuve la fortuna de fracasar", "yo soy otra persona", "yo estaba muy equivocado"... pero no cuela porque lo dicen con el "yo" por delante...

El (la) workaholic. Pone al trabajo por encima de todo, aunque no gane un sueldazo. Se entrega en cuerpo y alma a la empresa y eso le da la máxima satisfacción. Literalmente vive en la oficina, y no le obligan, es su elección. Siempre se queja pero en el fondo le gusta. Ha cometido el error de casarse y tener hijos, pero su familia sólo le ve en fotos. Trabaja los fines de semana, puentes, vacaciones y lo que haga falta y se engaña pensando que "así viviremos mejor".


Víctimas de la sociedad de consumo. No te engañes, no necesitas 36 pares de zapatos, 19 cinturones, 9 coches, 23 televisores, 14 ordenadores, 2000 camisetas, 115 bolsos, 800 cremas o 716 conjuntos de ropa. Acumular bienes materiales no da la felicidad. Acumular sensaciones positivas, sí. Josep tiene "solo" tres corbatas, Pedro "solo" dos relojes, Mónica "solo" tres pares de bambas y Judith "solo" cuatro bolsos... y no están frustrados/as.


El peor supuesto es no tener trabajo. Los principios son muy duros. Hay que sobrevivir con nómina de prácticas hasta demostrar que mereces algo más. Luego toca ser mileurista. Y si tienes suerte, prosperas. Estamos en una época de supervivencia, con muy pocas inicitiavas, muy pocas ganas de inventar o de apostar por la creatividad.


foto : richard wakefield.

3 comentarios:

  1. Ojalà els temps canvin una mica, no només per guanyar un sou digne que te peremeti independitzar-te etc. sino també per poder escollir i fer el que t'agrada i apassiona...

    i estic amb tu, els que comencen totes les frases amb jo...malament!

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  2. me encantó, me encantó mucho! muy buena reflexión sobre ello, estoy de acuerdo contigo!

    S

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