martes, 22 de junio de 2010

Algunas estrellas brillan más que otras.




















Me resulta difícil aceptar que uno de los grandes referentes de mi vida, Jose María Ricarte, ya no estará al otro lado del teléfono, en su casa de Barcelona o en su casa de verdad, la universidad. El fue la persona que me inoculó el virus de la creatividad y me convenció para descubrir la magia de la docencia. Me animó a buscar la idea diferente y a intentar ser siempre mejor. Me subió la autoestima, confió en mi, estuvo a mi lado. Perdonó mis errores y me dió márgen durante mis primeros años de profe, con 28 añitos, hasta que su paciencia me permitió aprender y madurar. Fue mi consultor particular sobre mi profesión, sobre mi universo y sobre mi vida. Fue el más valioso y desinteresado cómplice en miles de circunstancias. Nuestra confianza mutua llegó a un momento en el que no hacíamos preguntas, "si tu me lo pides, lo hago y punto", era nuestro pensamiento implícito. No tengo palabras para agradecer su voz en el camino, su serenidad en la reflexión y su pasión en la mirada. Su brillo, su estela, su ilusión, su reflejo, han iluminado a cientos de estudiantes que ahora son quienes son gracias a Ricarte. Si, hay muchas estrellas, de diferentes tamaños, dimensiones y colores. Pero algunas brillan más que otras. Maestro, lo sabes, te he querido y te he admirado con todo mi corazón. Nada será lo mismo sin ti.

Foto : su territorio natural, la universidad.

5 comentarios:

  1. Las palabras que le dedicas son muy bonitas.
    Si, algunas estrellas brillan más que otras, y no dejarán nunca de brillar.

    Besos

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  2. Está claro que Ricarte ha hecho escuela y tú eres una estrella también.

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  3. WS precioso que alguien sea capaz de publicar esto en un blog.

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  4. Sin palabras, es un post inolvidable.

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