domingo, 11 de abril de 2010

Sobre decir lo que piensas (be true remix 2015).




















Dedicado a Inés de la Sotilla.



Estamos en una sociedad en la que permanecer callado es un valor y ser sincero, una molestia. No aceptamos la discrepancia, llevamos fatal el debate, nos incomoda el contraste de opiniones y penalizamos que no nos sigan la corriente.

Nos pasamos la vida escogiendo las palabras y en cambio nos cuesta poco sembrar la duda, insultar o desacreditar.

Juzgamos demasiado rápido, buscamos siempre las debilidades, tenemos asimilado que no decir nada es más provechoso y te proporciona menos disgustos. No nos comprometemos, tenemos muchos conocidos y pocos amigos... somos superficiales, intérpretes de la sonrisa falsa y de la crítica por la espalda.

Somos muy atrevidos en facebook, whatsapp, twitter o mail, pero poco proclives a dar la cara, compartir, apoyar, ofrecer nuestra mejor versión física o emocional.

Pienso que la opinión es un valor y un derecho. Eso, sí, siempre expresada con respeto por quien tienes delante. Las verdades normalmente no son absolutas. Entre el blanco y el negro hay muchos grises. No hay nada mejor que conversar.

Dejemos que las personas se expresen, sientan, se comuniquen, hablen, pregunten... si caemos en el precipicio de cortar las alas, penalizar el error, sembrar el miedo, apagar la llama de la pasión y ser auto-complacientes, la universidad y la agencia se convertirán en el reino del miedo, en un monólogo sin feedback interno, en lugares a los que vas por obligación y sin ganas.

El placer de sentarte a una mesa, una reunión, una comida, una presentación de campaña o un aula  y expresar tus ideas con amplitud de miras, asumiendo el contraste, el debate o la pregunta, no tiene precio.

Estar siempre a la defensiva limita tu evolución.

La diversidad de opiniones es sana y puede aportarnos muchas cosas.

Trabajar y vivir sin decir las palabras que salen de tu corazón y en cambio verbalizar frases hipócritas, peloteo o jabón, para complacer a los demás de forma sistemática me parece lamentable.

Somos imperfectos, nos equivocamos muchas veces, pero guardar silencio siempre, no actuar ni comprometerte con nada, es una postura que dice muy poco a tu favor.

Si escuchamos, tenemos empatía y sabemos comprender diferentes visiones de la vida, seguramente seremos mejores comunicadores.




foto : richard wakefield, en el ya mítico y desaparecido restaurante "Chicago" de Barcelona.

6 comentarios:

  1. Ser tu mismo no tiene precio, sí, pero siempre tenemos que tener en cuenta quién tenemos delante. Y es que una sinceridad mal dicha puede convertirse en una indecencia. Ante todo, respeto.

    Elisabeth Ortiz :)

    ResponderEliminar
  2. Se puede respetar y decir lo que uno piensa, no creo que sea incompatible. Sólo hay que saber escoger las palabras adecuadas.

    Marta Herrero

    ResponderEliminar
  3. Hola Richard,
    me gustó mucho lo que escribiste.
    Vale!
    Saludos.

    ResponderEliminar
  4. Me gusta mucho conversar con vosotros (as) !!!

    ResponderEliminar
  5. Decir lo que piensas es un auténtico lujo.

    ResponderEliminar